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¿Cuáles han sido los hitos principales de este congreso celebrado en Valencia? ¿Con qué se queda?

Han sido varios, el principal el alto nivel científico que ha supuesto este congreso, ya que hemos tenido 12 catedráticos y 5 profesores de universidad, los cuales estaban elegidos para traer las últimas investigaciones en Medicina Integrativa.

Entre los profesores invitados como ponentes podríamos destacar a Álvaro Pascual Leone, catedrático de Neurología de la Escuela Médica de Harvard (EEUU) y director del Centro Berenson-Allen de Estimulación Cerebral no Invasiva con la ponencia El cerebro que cura. Participó en la mesa de clausura, donde nos contó el nuevo curriculum que se le va pedir a los nuevos estudiantes de la Escuela Médica de Harvard, mucho más de acuerdo con la Medicina Integrativa. Además, hemos tenido más de 300 inscripciones, con lo cual hemos batido un récord de asistencia.

  

¿Ha echado en falta algo? ¿Hay algo que le haya dejado un sabor agridulce?

La situación que se vive actualmente con determinados medios de comunicación, que más que transmitir información a la sociedad se han convertido en un negocio de entretenimiento más centrado en alcanzar cuotas de mercado que en la descripción objetiva de los hechos. Esto ha determinado que nos centráramos mucho más en el desarrollo científico de las jornadas que en la difusión a la sociedad de todas las actividades que hemos desarrollado en dicho congreso, como ha quedado patente en las conclusiones del mismo.

Además, hemos hecho pública La Declaración de Valencia, por el momento histórico que estamos viviendo y nuestra posición clara en el camino a seguir para conseguir un modelo sanitario de acuerdo con los momentos de cambio de paradigma, que ya nadie se atreve a cuestionar.

 

 ¿En qué beneficia un abordaje global o integrador de las enfermedades crónicas?

Los sistemas médicos actuales han desarrollado de una forma óptima ciertos aspectos de la asistencia sanitaria, como son las soluciones quirúrgicas, la atención urgente, las pruebas complementarias necesarias para realizar un buen diagnóstico; pero la asignatura pendiente en los momentos actuales son las enfermedades crónicas, que necesitan desde mi punto de vista ese nuevo paradigma que pasa por abordaje global e integrador del ser humano, con una medicina personalizada que es la base de la Medicina Integrativa.

 

 ¿La complementariedad de tratamientos convencionales con terapias alternativas es siempre la mejor manera de enfrentarse a un paciente?

Creo que debemos hablar de terapias alternativas con un término ya en desuso. Partiendo de que Medicina solamente hay una, el término adecuado para mí es el de Medicina Integrativa, entendiéndola como práctica médica que va de lo sencillo a lo complejo, empezando por nuestros hábitos de vida, lo que comemos, el ejercicio que hacemos, lo que pensamos…Siempre validada científicamente, con un concepto global del ser humano tanto físico como mental y espiritual, con la participación del paciente tanto en su vida como en su entorno, desde las intervenciones menos invasivas a las más invasivas, desde la fitoterapia hasta los fármacos convencionales, pasando por una intervención quirúrgica o unos cuidados intensivos si el problema de salud lo requiere. 

 

 

Ejercicio físico, alimentación, pensamiento positivo... ¿Son más determinantes en la prevención de la enfermedad o en su tratamiento terapéutico una vez ya se ha manifestado?

Son determinantes, normalmente, en la prevención de la enfermedad. Pero una vez se ha manifestado, también son necesarios para recuperar nuestra salud lo más pronto posible, ya que tenemos claro que es fundamental estimular la capacidad curativa de nuestro organismo.

 

 “La medicina convencional se frustra ante el reto de las enfermedades crónicas: sólo tapa síntomas”. ¿Esto conduce inevitablemente a la cronificación también de los tratamientos médicos?

Debemos tener en cuenta que en España existen 20 millones de personas con una enfermedad crónica y, por encima de los 65 años, una media de 4 enfermedades crónicas por persona, con lo cual hace falta un cambio en el sistema sanitario para ser eficaz y eficiente, para su mantenimiento en un futuro próximo.

Por ello necesitamos una Medicina Integrativa que evite tener muchos efectos secundarios por el exceso de medicación, sobre todo en los pacientes crónicos mayores de 65 años, ya que originan el mayor porcentaje de gasto sanitario dentro del sistema de salud, tanto en Atención Primaria como en la Hospitalaria.

 

 ¿Existe una relación directa entre el consumo de terapias naturales y el abandono (o falta de adherencia) de tratamientos médicos convencionales?

Teniendo en cuenta que en la Medicina Integrativa ponemos un especial interés a la participación del paciente, bien informado por supuesto, no he visto en mi experiencia clínica de más de 40 años ningún abandono de terapias que le sean necesarias para mantener o recuperar su salud.

 

 Recalcan la necesidad de proteger a los profesionales de las medicinas tradicionales o alternativas de quienes las practican de manera irresponsable y poco ética. ¿Esto se consigue mediante leyes?

Los profesionales que participen en los sistemas de salud tienen que estar bien regulados para que nuestra sociedad esté bien protegida. Con relación a los médicos, están totalmente regulados por los colegios de médicos, su código deontológico y las leyes. Sí que se debe actualizar, por ejemplo, el Informe del Ministerio de Sanidad publicado en 2011 (realizado de 2001 a 2007), ya que 10 años después de haberse acabado sigue vigente sin tener en cuenta todos los trabajos de investigación, que son miles, y que hacen urgente un nuevo informe que dirija toda la formación continuada en estas materias.

Por otro lado, se necesita una regulación del resto de profesionales para mantener la credibilidad y la información de los ciudadanos. Teniendo en cuenta los acontecimientos que en estos últimos tiempos estamos viviendo, harían falta leyes más rápidas y concretas que cuidaran el honor de los profesionales ante las informaciones en los medios de comunicación y las redes sociales, que se cuidan más del espectáculo que de la objetividad de la información.

 

 ¿En qué países deberíamos fijarnos a la hora de estudiar la articulación de las MTCA en el sistema público de salud?

En países como Estados Unidos, donde dedican mucho dinero a la investigación de estas terapias, con resultados espectaculares, con más de 60 universidades (las más excelentes del país); o en países de nuestro entorno como Italia, donde también han avanzado mucho, sobre todo en regiones como la Toscana.

La OMS, en sus planes para el período 2014-2023, apuesta claramente por la inclusión de las MTCA dentro de los sistemas públicos de salud como una de las soluciones para el mantenimiento a corto y medio plazo de los mismos.

 

 En España algunos centros de salud públicos han incorporado terapias como la acupuntura. ¿Qué cobertura legal tienen los profesionales médicos que practican este tipo de terapias?

Están suficientemente reguladas para tener una cobertura legal, como pasa en el Servicio Andaluz de Salud con la acupuntura. Además de otros centros públicos puntuales, que dependen de la autorización de la Gerencia o de los Servicios Centrales de Gestión, es decir, de la voluntad política de apostar por estas terapias.

 

 Están surgiendo nuevos partidos políticos que abogan por poner coto a las “pseudociencias”. ¿Se está retrocediendo en el camino hacia el reconocimiento social de las terapias naturales?

Desde hace más de 15 años se estaban desarrollando políticas para normalizar estas terapias, más en el ámbito privado que en el público. En los últimos 5 años, y más concretamente éste último, algo tan serio como la salud y la validación científica de la misma, se está desarrollando en un ámbito más propio del espectáculo y de intereses espurios que de las Academias de Medicina, que, por supuesto, deberán acreditar en todo momento que sus componentes no tienen conflictos de intereses.

Los partidos políticos se deben asesorar por los expertos en estas terapias a la hora de intentar desarrollar leyes o normas para la normalización de estas terapias, libremente elegidas por los ciudadanos. En España, afortunadamente, contamos con profesionales muy formados, con muchos años de experiencia clínica.

Las MTCA, como las llama la OMS, van a seguir con nosotros. El reto que tenemos es el de hacer un uso adecuado de las mismas para el bien de la población, y que los políticos, con la participación de los usuarios, de profesionales de y todas las organizaciones implicadas, sepan armonizar el modelo más eficiente. Ese es mi sueño.

 

 

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