Se encuentra en:     Inicio / Artículos

Se calcula que existen más de setenta ácidos grasos diferentes interviniendo en nuestro metabolismo. Los que más nos suenan son los Omega 3, Omega 6 y Omega 9. Se ha divulgado mucha información sobre ellos, ya que se consideran ácidos grasos esenciales, es decir, imprescindibles para nuestra salud a pesar de que nuestro organismo no los puede fabricar por sí mismo en su totalidad. Por ello, somos nosotros quienes tenemos que ocuparnos de garantizarnos un aporte suficiente de estas sustancias a través de la alimentación. El Omega 7 está incluido en ese grupo de ácidos grasos esenciales e indispensables para el buen funcionamiento de nuestro organismo.

Al igual que todos sabemos a estas alturas que el pescado azul es la principal fuente de Omega 3 (aunque no la única), el Omega 7 también nos lo sirve en bandeja la naturaleza. Lo hace a través del Espino Amarillo, cuyas bayas ya eran utilizadas hace más de mil años en la Medicina Tradicional China para tratar el asma y las úlceras gástricas, para estimular la circulación sanguínea, o para tratar problemas respiratorios y dermatológicos. En la Medicina Tradicional del Tíbet y Mongolia, los frutos del Espino Amarillo se han venido empleando para el tratamiento de la tos y para la mejora tanto de la circulación sanguínea como del aparato digestivo. Por tanto, el Omega 7 no es precisamente un recién llegado: gran parte de sus propiedades se han podido corroborar mediante estudios científicos.

Sin embargo, sí ha sido recientemente cuando más se han estudiado las propiedades de esta especie vegetal (de nombre científico Hippophae rhamnoides) por su alto contenido en nutrientes. El Espino Amarillo es rico en hidratos de carbono, contiene hasta diez vitaminas, una importante cantidad de oligoelementos, proteínas en las que hallamos hasta 18 aminoácidos diferentes... Además del Omega 7, carotenos, glucósidos, flavónicos, ácidos orgánicos, fitoesteroles y otros omegas forman también parte de la composición de las bayas de Espino Amarillo; una joya que la fitoterapia pone a nuestro alcance.

 Poder antioxidante

Centrándonos en el Omega 7, el aceite que se extrae de sus bayas contiene cerca de un 30% de este ácido graso. Esto le confiere una acción muy beneficiosa sobre la hidratación y regeneración de la piel y las mucosas. En un estudio clínico publicado en la revista The Journal of Nutritional Biochemistry se evidenció la utilidad de la baya de Espino Amarillo en la dermatitis atópica. Es muy rico en vitamina C, mucho más que las naranjas; por eso se le considera uno de los antioxidantes más potentes que existen. Y como tal, absorbe la luz UV y mejora la calidad de la piel, ayudándola a cicatrizar y a regenerarse tras las quemaduras superficiales. También ayuda a prevenir infecciones, refuerza el sistema inmunológico y ayuda a absorber el calcio que se deposita en sitios inadecuados, por ejemplo en las arterias.

Dentro de sus múltiples propiedades, también encontramos la de apoyar el tratamiento de enfermedades degenerativas. Ha demostrado ser útil para el tratamiento de la atrofia vaginal. Estudios experimentales evidencian además su utilidad para tratar el ojo seco. Tiene propiedades antiinflamatorias, y posee la capacidad de sanar heridas y mejorar erosiones gástricas, añadido a su capacidad antidepresiva y antiestrés (el efecto antidepresivo se observó en un estudio realizado en animales, lo que podría servir en el futuro como una fuente natural para el tratamiento de la depresión en humanos).

Más propiedades

Múltiples investigaciones corroboran que el ácido palmitoleico es una molécula de señalización que puede ayudar a evitar el aumento de peso. En experimentación en modelos animales se ha comprobado que el Omega 7 produce un efecto de tipo saciedad que disminuye la ingesta de alimentos y, por tanto, puede ayudar a bajar de peso.

También ha demostrado sus efectos beneficiosos durante la menopausia. En un estudio randomizado aleatorizado se demostró que el consumo del aceite de Espino Amarillo era efectivo contra la atrofia vaginal en mujeres postmenopáusicas. Mejoró la integridad del epitelio vaginal, pudiendo ser una alternativa para mujeres que no pueden consumir estrógenos.

Muy similar es su efecto sobre el ojo seco, debido a la capacidad de regeneración dérmica que aporta el Omega 7. En un estudio doble ciego en cien pacientes hombres y mujeres, se demostró que el consumo de aceite de Espino Amarillo mejora el enrojecimiento y la irritación ocular. El estudio fue publicado en la revista científica Journal of Cornea and External Disease.

El contenido en flavonoides del Espino Amarillo resulta de alto valor, ya que modulan la producción de varias moléculas señalizadoras de la función inmune, especialmente en la estimulación de la interleukina 6 y el factor de necrosis tumoral alfa. Estos flavonoides tienen un efecto antiviral y antimicrobiano, además de cardioprotector. En estudios científicos, ha demostrado ser eficaz para coadyuvar el tratamiento de enfermedades cardiovasculares y apoyar a pacientes con lesiones cerebrales por secuelas de ictus.

Fuentes de Omega 7

Viendo lo importante que es el Omega 7, cabe destacar que sus propiedades beneficiosas dependen tanto del origen de la materia prima como de su manipulación. Es cierto que el Omega 7 también está presente en otros aceites animales, vegetales y marinos, pero sólo las bayas del Espino Amarillo tienen una concentración tan alta (en torno al 30%). También puede encontrarse este ácido graso en las hojas y las flores de esta planta, pero en menor proporción.

En el mercado existen productos de Omega 7 obtenido de una percolación de los frutos de Espino Amarillo en aceite de girasol, lo que redunda en una reducción de calidad de este ácido graso. Por ello, es importante recurrir a productos que obtengan el aceite de Espino Amarillo de las bayas de este fruto, y de plantas procedentes de agricultura ecológica donde se garantice la calidad de la materia prima y una alta biodisponibilidad de sus principios activos.

Esta información ha sido elaborada con fines informativos, y no intenta reemplazar el consejo o tratamiento médico. Antes de iniciar cualquier programa nutricional, debe consultar con un profesional de la salud.

Dr. Jorge Enrique Angel

Lic. en Medicina y Medical Advisor de Laboratorios Equisalud

Volver al listado