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Hay dos grandes tipos de mecanismos: los que integran la denominada inmunidad natural y la denominada inmunidad adquirida. Las células del sistema inmunitario incluyen ciertos glóbulos blancos, linfocitos y algunos tejidos relacionados.           Los linfocitos, que son las células responsables de la respuesta inmune, se hayan distribuidos por todo el organismo en constante circulación (sistema linfático). El peso total de este sistema es de alrededor 1 kilo, equivalente al peso del cerebro o del hígado, es decir, que a pesar de estar diseminado, ocupa un espacio considerable en el interior del organismo.

La libertad de movimiento de que gozan los linfocitos, le conceden grandes ventajas frente a los invasores patógenos. Como sucede en todos los sistemas biológicos, es necesario que exista un equilibrio, antes de que el sistema inmunitario pueda funcionar de forma óptima. En algunas personas y situaciones, el sistema inmunitario se encuentra perezoso o inactivo, sin realizar su tarea de repeler a los invasores, mientras que en otros, es demasiado agresivo y produce inflamaciones innecesarias, incluso enfermedades graves en su propio cuerpo, a esto se ha dado el nombre de enfermedades autoinmunitarias.

No hay que olvidar que el mejor antibiótico fracasará, si no actúan los mecanismos de defensa del propio organismo. La alimentación inadecuada, la falta de ejercicio físico, el estar expuesto a ambientes o productos contaminantes, el abuso de antibióticos, son algunas de las causas que pueden deprimir el sistema inmunológico.

Por ello le proponemos un buen plan completo contra las infecciones, gripes y resfriados:

 1. JALEA REAL

La Jalea Real es el alimento exclusivo de las abejas reinas. Es segregada por las glándulas secretoras de las abejas obreras jóvenes. Es una especie de “leche de abejas” destinada a nutrir única y exclusivamente a la abeja reina. La reina por el mero hecho de comer Jalea Real, se diferencia enormemente del resto de las abejas, ya que su tamaño es superior y posee una vida mucho más larga. Es también un alimento extraordinario para la humanidad, un gran sorbo de energía. Contiene vitaminas de los grupos A, B1, B2, B6, C y E. La sola presencia de todas estas vitaminas en la jalea real bastaría para explicar la acción renovadora que ejerce desde el punto de vista físico y psíquico; sensación de bienestar y de euforia, desaparición de la fatiga y recuperación del apetito.

 Si la Jalea Real destaca por su alto porcentaje en proteínas, pudiéndose equiparar a las nueces, almendras o huevos, es importante saber que la proteína de la jalea real es rica en aminoácidos indispensables a la vida, siendo esta una de las razones de su benéfica acción, junto con el ácido 10-hidroxidecanoico (ácido graso más importante presente en la jalea real y de comprobada acción antibiótica). La jalea real contiene asimismo los oligoelementos indispensables para la vida, tales como potasio, hierro, calcio, cobre, silicio o fósforo.

En resumen, la Jalea Real es un remedio preventivo y curativo valioso, rejuvenece el sistema nervioso, mejora y aumenta la actividad cerebral y posee propiedades antibióticas.

2.- PLANTAS MEDICINALES: ECHINÁCEA (Echinacea sp.) Y LIQUEN DE ISLANDIA (Cetraria islándica Acharicus).

Los antibióticos naturales contenidos en las plantas (a diferencia de los antibióticos purificados y tratados químicamente) ofrecen la ventaja de ser mucho mejor tolerados, ya que en general carecen de efectos secundarios y tóxicos. Además no anulan ni deprimen las defensas naturales.

En la lucha contra la infección, las plantas actúan ante todo sobre el "terreno orgánico", poniéndolo en las mejores condiciones para hacer frente "por sí mismo" a los gérmenes. Existen plantas como la Equinácea y el Liquen de Islandia que son estimulantes del sistema inmunitario.

La raíz de Equinácea ha sido objeto de numerosos estudios clínicos que demuestran la eficacia de diferentes preparados de equinácea en la prevención y tratamiento de enfermedades infecciosas de origen viral, principalmente resfriado común y gripe, con la ventaja adicional de su excelente tolerancia.

La composición de la raíz de la equinácea es muy compleja. Se han identificado numerosas sustancias activas como los polisacáridos que protegen las células de las agresiones víricas, alquilamidas con propiedades antibacterianas y antifúngicas y otros elementos de acción antiinflamatoria. Su riqueza en polifenoles ayuda a aumentar las defensas y la producción de anticuerpos.

La Equinácea tiene propiedades

a)       Inmunoestimulantes, produciendo un aumento en el número de leucocitos o glóbulos blancos de la sangre que destruyen los microorganismos

b)      Antiinflamatorias ya que impide la progresión de las infecciones por inhibición de la enzima hialuronidasa, producida por muchas especies de bacterias.

 El mejor antibiótico fracasará si las defensas del organismo no colaboran en la lucha contra la infección. La Equinácea actúa sobre el terreno, es decir, sobre el organismo que sufre la infección. Su acción es más lenta que la de los antibióticos, aunque en muchos casos con mejores resultados a medio y largo plazo. Su acción es curativa y preventiva, además carece de los efectos secundarios de los antibióticos. Algunos extractos de equinácea poseen también actividad cicatrizante de heridas, antiviral, antibacteriana y antifúngica.

Los líquenes que no disponen de hojas ni raíces, son todo un ejemplo de supervivencia. Son un buen remedio contra los resfriados, debido a los ácidos liquénicos y a su contenido en ácido usnico, que ha mostrado una importante actividad antibiótica. Su gran cantidad de mucílago explica su acción suavizante y expectorante.

El liquen de Islandia está indicado en casos de tos seca, irritación o inflamación de las vías respiratorias altas. Un estudio clínico realizado a personas con faringitis, laringitis o afecciones bronquiales agudas o crónicas tratadas con un extracto de esta planta demostró una efectividad muy alta, además de una buena tolerancia gástrica y ausencia de efectos secundarios.

Esta planta carece de efectos secundarios, aunque no debe utilizarse durante el embarazo o la lactancia sin supervisión médica.

   3.- PROPÓLEO

 La palabra Propóleo, proviene del latín “própolis”. Es una sustancia resinosa, gomosa y balsámica de color amarillo oscuro y consistencia viscosa, recogida por procedimientos especiales de los panales.

Las abejas forman el producto del material que recogen de los árboles, arbustos y cortezas, modificándolo en parte gracias al aporte de algunas de sus propias secreciones salivares. Lo utilizan para taponar herméticamente su colmena protegiéndola de virus y bacterias.

 Además de otras aplicaciones el propóleo actúa como antibacteriano y antiinfeccioso. Sus propiedades bactericidas y bacteriostáticas se han comprobado en diversos microorganismos (Salmonella, Shigella, Escherichia y Enterococos) no produciéndose un crecimiento ni desarrollo de ellos. También se ha demostrado en la mayoría de hongos.

Su contenido en principios balsámicos le dota de propiedades antiinflamatorias y cicatrizantes. Hoy día el Propóleo forma parte de una gran cantidad de productos dietéticos y cosméticos con resultados contrastados y sorprendentes, haciendo de esta sustancia un remedio único.

En la antigüedad muchos médicos de prestigio como Galeno, Avicena o Aristóteles ya lo utilizaban en sus tratamientos terapéuticos.

 4.- VITAMINA C

Se trata de un antioxidante hidrosoluble que no puede ser sintetizado por el ser humano, al carecer de la enzima necesaria para convertir la L-gulonolactona en ácido L-ascórbico. Por tanto, dependemos por completo de su aporte exógeno, convirtiéndose así en un micronutriente esencial. Es poco estable a la temperatura, porque el calor favorece su oxidación. Por el mismo motivo se destruye con el secado de los alimentos en los que está contenido.

La Vitamina C se desgasta rápidamente en situaciones de estrés. Desarrolla una importante acción antiinfecciosa, formando parte de un complejo sistema orgánico de defensa frente a sustancias tóxicas y especies bacterianas. Se considera un agente antioxidante de primera línea. Las necesidades diarias aumentan en aquellas personas con infecciones crónicas, gripe, catarros y resfriados.

Carmen Mª Jiménez

D.T. Farmacéutica ROBIS S.L.

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