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En España es la tercera causa de atención primaria y en estadísticas se estima que el 40% de la población mayor de 40 años presentará algún episodio de dolor articular. Los suplementos nutricionales pueden echarnos una mano con este problema.

 También llamada enfermedad degenerativa de las articulaciones, la artrosis es la forma más común de artritis: afecta nada menos que a 21 millones de estadounidenses por encima de los 25 años. En la medida en que la población mundial envejece, se estima que la osteoartritis será endémica en adultos mayores. En Estados Unidos, el Instituto Nacional de Artritis y Enfermedad Musculoesquelética y de Piel calcula que para el año 2030, aproximadamente, 72 millones de ciudadanos de ese país llegarán a los 65 años y tendrán un riesgo alto de osteoartritis.

 La artritis reumatoide es la segunda causa de enfermedad articular. Se caracteriza por dolor e inflamación de las articulaciones, pero además es una enfermedad que puede destruir las articulaciones, lo cual desemboca en discapacidad funcional. Está considerada una enfermedad autoinmune, es decir, que es el propio sistema inmune el que genera anticuerpos que atacan las propias células y tejidos.

 Factores que influyen en la nutrición articular

 La adecuada nutrición osteoarticular de todos los componentes articulares determina la calidad de la salud ósea. La nutrición del sistema osteoarticular incluye el cartílago, el hueso subcondral y el tejido sinovial. El estado de tus defensas inmunitarias y el equilibrio de tus hormonas son otros elementos a tener en cuenta en la regulación articular.

 También influyen en la estabilidad articular otras variables, como el drenaje de las sustancias tóxicas que se depositan en el tejido conjuntivo, que alteran el colágeno y los tejidos de soporte; la adecuada circulación de nutrientes a nivel articular; y la regulación metabólica de los tejidos que componen el sistema articular.

 La artrosis afecta principalmente al cartílago, que es la parte del hueso que se articula para formar una articulación. El cartílago sano permite que los huesos se deslicen con suavidad, absorbiendo la energía del movimiento. En la artrosis el cartílago empieza a desgastarse, ocasionando que los huesos se rocen. La consecuencia inmediata es dolor, inflamación y pérdida de movilidad. Si este proceso no se detiene, la articulación pierde su forma y se producen pequeños depósitos de hueso y cartílago, que flotan dentro del fluido articular, provocando más dolor y malestar.

 El dolor producido por la artrosis puede causar sentimientos de ansiedad y desesperanza, ya que limita las actividades diarias y el trabajo. En los casos más avanzados los pacientes suelen tener dificultades para participar en las actividades del día a día familiar. Con el alto coste del tratamiento de los dolores articulares y la gran cantidad de bajas por discapacidad, la artrosis supone una carga económica importante para la Sanidad pública. Los tratamientos convencionales frecuentemente empiezan con fármacos antiinflamatorios no esteroideos, y eventualmente progresan a unos más agresivos que incluyen inyecciones con corticoides (o ácido hialurónico), para finalmente terminar en cirugías de reemplazo articular, es decir, las consabidas prótesis.

 Compuestos como la glucosamina o el condroitín sulfato han demostrado mejorar los síntomas de la artrosis y de la función articular, ofreciendo alivio a los pacientes que tienen dolor. Los científicos han descubierto varios compuestos que, combinados simultáneamente, ofrecen un alivio más rápido y eficaz. Esta nueva generación de complementos trabaja no solo más rápidamente sino que también lo hace a largo plazo, por lo que dan un soporte más amplio y efectivo para la reparación y regeneración tisular. 

 Nuevos ingredientes para atajar el dolor de articulaciones

 Los suplementos nutricionales como el condroitín sulfato y el metil sulfonil metano (MSM) se utilizan con eficacia desde hace tiempo como ayuda para paliar el dolor articular. Años de estudios científicos rigurosos certifican la utilidad de estos suplementos para aliviar el dolor y dar un soporte a largo plazo para las articulaciones. Estos compuestos suelen iniciar su acción en poco tiempo, pero a nivel científico se han logrado grandes avances en la formulación y desarrollo de suplementos para la salud articular con una acción más rápida. La combinación de varios componentes para que actúen de forma sinérgica, potenciándose mutuamente, facilita que los tejidos y fluidos articulares mejoren, que se reduzca el dolor y que se recupere la funcionalidad articular. Vamos a revisar algunos de ellos.

 Ácido hialurónico: lubricante esencial para proteger las articulaciones

 El movimiento articular adecuado depende de la presencia del líquido sinovial en la cavidad articular. El ácido hialurónico es el principal compone del líquido sinovial. Está producido por células especializadas que están alineadas en las paredes de la articulación.

 El ácido hialurónico crea un medio viscoso que previene el daño que puede ocasionar la fricción en el tejido articular. Sin embargo, en los casos de artrosis, el ácido hialurónico del líquido sinovial tiene menos viscosidad y pierde su elasticidad, además de disminuir su cantidad. Asegurar un nivel óptimo de esta sustancia es crucial para tener una articulación saludable. El Colegio Americano de Reumatología recomienda el uso del ácido hialurónico para ser inyectado directamente en el espacio articular en pacientes afectados con artritis.

 Antes se creía que el ácido hilaurónico solo podía aliviar los síntomas de dolor en la artrosis, pero en años recientes los médicos han llegado a la conclusión de que puede tratar aspectos fundamentales de la enfermedad. Además de mejorar la lubricación articular, suplementar con ácido hilaurónico aparentemente estimula que el cuerpo lo genere más, al mismo tiempo que alivia el dolor y la inflamación.

 Condroitín sulfato

Presenta un efecto benéfico sobre el desequilibrio metabólico del cartílago en la artrosis. Actúa en los tres niveles de la articulación: el hueso subcondral (hueso que se encuentra debajo del cartílago), la membrana sinovial y el cartílago.

A nivel de la membrana sinovial, el condroitín sulfato favorece la síntesis del ácido hialurónico y reduce el derrame y la inflamación articular. A nivel del tejido óseo subcondral, evidencias recientes apuntan también a una mejoría de las alteraciones provocadas por la artrosis en el tejido óseo que se encuentra debajo del cartílago (subcondral).

Existe una mejoría remanente hasta dos meses después de culminar la terapia.

 Harpagofito (Harpagophytum procumbens)

 Igual que ocurre con muchas otras plantas con poder terapéutico, existe una sinergia entre los diferentes componentes del harpagofito, pues el extracto total es más efectivo que las sustancias individuales administradas por separado. El harpagofito estimula la recuperación de traumas físicos, pues posee actividad antiinflamatoria y se ha empleado en forma de infusiones o cápsulas como ayuda en la inflamación articular.

 Vellosilla (Hieracium pilosilla)

Entre las propiedades medicinales de la vellosilla hay que destacar su poder depurativo.

Ha sido empleada en estados de retención de líquidos, cálculos renales, infecciones de vejiga y para personas con ácido úrico elevado. Todos estos factores están relacionados con la adecuada salud de las articulaciones.

Arginina

La arginina es un aminoácido esencial, y puede estimular las defensas. Está involucrada en la producción de varias sustancias necesarias para una adecuada circulación.

Péptidos de colágeno

La eficacia de los péptidos de colágeno a la hora de reforzar la salud articular está respaldada por un extenso compendio de estudios científicos. Seguros y naturales, los péptidos de colágeno son el componente principal del cartílago en el organismo y, por tanto, son un ingrediente ideal, no solo para las personas de edad avanzada, sino también para aquellos que suelen practicar deporte con asiduidad (ciclismo y running). Los péptidos de colágeno ofrecen unos beneficios únicos y demostrados, y se utilizan de manera creciente como ingrediente activo clave en las formulaciones de productos para la salud articular de gran eficacia. 

 MSM (metil sulfonil metano)

Después de reportes que describían su utilidad en modelos animales, varios estudios controlados en humanos han constatado la efectividad del MSM para la artritis. Uno de ellos fue publicado en la revista científica Osteoarthritis and cartilage (marzo del 2006; 14(3):286-294).

Escaramujo o rosa silvestre

A la planta en su conjunto se le atribuyen propiedades antiinfecciosas y antiinflamatorias, que han sido demostradas en numerosos estudios experimentales. El extracto de escaramujo se utiliza como remedio en el tratamiento de la artrosis, ya que diversos estudios experimentales han evidenciado su actividad antiinflamatoria y de alivio del dolor articular.

En el análisis más reciente realizado al respecto, desde el Parker Institute del hospital universitario de Frederiksberg, en Copenhague, los especialistas en salud musculoesquelética concluyeron que el extracto de escaramujo puede reducir el dolor en personas que sufren osteoartritis.

El escaramujo es una de las mejores fuentes naturales de vitamina C, cuyo déficit en la dieta causa una disminución en la calidad del colágeno articular, haciéndolo más frágil. También tiene un efecto antioxidante que favorece la eliminación de radicales libres en la articulación.

En conclusión, los suplementos nutricionales que utilizan, de manera ordenada y estudiada, varios componentes combinados sinérgicamente, pueden mejorar su eficacia en comparación con el uso de esos mismos componentes administrados por separado. Estos suplementos, acompañados de una dieta adecuada y ejercicio moderado, constituyen un soporte ideal para el paciente con dolor articular.

 Dr. Jorge Enrique Angel

Lic. en Medicina

Medical Advisor Laboratorio Equisalud

www.equisalud.com

Esta información ha sido elaborada con fines informativos y no intenta reemplazar el consejo o tratamiento médico. Antes de iniciar cualquier programa nutricional debe consultar con un profesional de la salud.  

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