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Para marcar la importancia que la alimentación tiene en la salud, solemos echar mano de la frase “somos lo que comemos”; sin embargo, aunque es cierto que la calidad y la cantidad de los alimentos que ingerimos determina en buena parte nuestra salud, no debe olvidarse que para que ejerzan su función nutritiva deben ser digeridos y asimilados, lo que requiere un buen funcionamiento de nuestros sistema digestivo. En este contexto, las dietas ricas en fibra, una correcta hidratación y el ejercicio físico permiten mantener la regularidad del tránsito intestinal. Cuando esta regularidad se rompe, podemos recurrir de forma transitoria a ciertos preparados o complementos alimenticios que nos serán de ayuda.

Se estima que dos de cada cinco españoles sufren problemas transitorios de regulación intestinal por distintas circunstancias. Las más comunes son el estrés, viajes, sedentarismo, cambio de dietas y algunas enfermedades, entre otras. En definitiva, son circunstancias que van a repercutir en la salud y en la calidad de vida.

El puré de papaya

Para apoyar las digestiones y recuperar el equilibrio intestinal existen distintas sustancias naturales que, junto a una dieta equilibrada, han demostrado su eficacia. Éste es el caso de los preparados de puré de papaya. El fruto de la papaya (Carica papaya L.), es muy apreciado por su sabor y por sus propiedades nutritivas. Es bajo en calorías, rico en fibra soluble, en vitaminas del grupo B (B1, B2 y Niacina o B3), vitaminas A y C, y minerales (Calcio, Fósforo, Magnesio, Hierro, Azufre, Silicio, Sodio y Potasio). Contiene además papaína, una enzima similar a la pepsina humana, resistente al pH gástrico, que facilita la digestión de las proteínas. También es una fruta alcalina, lo cual es especialmente útil contra la acidez estomacal.

Por todas estas propiedades, la papaya se utiliza de forma tradicional en los países de origen como un remedio natural para mejorar las digestiones, el estreñimiento y la acidez gástrica. No obstante, destaca por sus propiedades y eficacia un puré de papaya preparado según la receta original del Monasterio budista del Loto de Hawai, y que se puede encontrar en España. Este puré se prepara, a partir de papaya orgánica madurada en el árbol antes de su cosecha, mediante un método patentado para “energetizarlo” y aumentar la actividad de la papaína. Este método está basado en los procesos de “energetización” utilizados en las medicinas tradicionales China y Ayurveda, a través del cual el puré obtenido contiene 3,75 veces más papaína y una actividad proteolítica casi 4 veces mayor que la papaya fresca.

Este preparado ha sido objeto de diversos estudios que confirman su efectividad en distintos trastornos digestivos como la acidez, el reflujo, los desequilibrios intestinales que cursan con estreñimiento, diarrea o ambos, incluso cuando se producen debido al síndrome del intestino irritable. También se ha demostrado que la administración de este puré de papaya en una dieta alimentaria reduce de forma significativa la flatulencia, la sensación de hinchazón y el dolor de estómago. Asimismo, la papaya ha demostrado su acción como regulador intestinal, entre otros motivos por su contenido en fibra soluble (principalmente pectina), que, en contacto con el agua de la luz del intestino, es capaz de formar coloides gelatinosos que aumentan la masa fecal, ayudando a su evacuación en el caso del estreñimiento y “ligando” las heces en el caso de diarrea.

Permeabilidad intestinal

Cuando hablamos de permeabilidad intestinal nos referimos al estado del epitelio intestinal, células que recubren el intestino que funcionan tanto para la digestión y absorción de nutrientes como de barrera frente a microorganismos, macromoléculas de la digestión y tóxicos. En este epitelio, las células del intestino (enterocitos) están unidas entre sí mediante las proteínas de uniones estrechas, asegurando la integridad y evitando el paso de sustancias no deseables al torrente sanguíneo.

Un intestino con permeabilidad aumentada o síndrome del intestino “agujereado” es la condición que ocurre cuando las proteínas de uniones estrechas desaparecen y se desarrollan espacios entre las células. Estos pequeños espacios permiten que alimentos no digeridos, toxinas, fármacos y microorganismos, que deberían eliminarse por el tracto digestivo, escapen hacia el torrente sanguíneo, afectando a los diferentes sistemas del cuerpo (inmunitario, hormonal, nervioso, respiratorio, reproductivo) y causando los síntomas que hemos comentado anteriormente junto a migrañas, insomnio, alergias, eccemas e irritabilidad, entre otros.

Por tanto, mejorar esta barrera gastrointestinal es básico para mejorar la salud intestinal. Existen sustancias naturales que, junto a una dieta equilibrada, contribuyen a reparar esta barrera y desinflamar el intestino.

  • Polisacáridos vegetales (N-acetilglucosamina y N-acetilcisteína): los mucílagos polisacarídicos contenidos en sustancias vegetales como el gel de aloe (Aloe vera), la corteza de alerce (Larix decidua), la raíz de malvavisco (Althaea officinalis), y el olmo rojo (Ulmus rubra) tienen la propiedad de formar una capa protectora sobre la mucosa irritada, y contribuyen a la regeneración de las células epiteliales y a reducir la inflamación. Además, los polisacáridos de tamaño grande del Aloe vera y los arabinogalactanos del alerce son capaces de fortalecer el sistema immunitario, y los últimos ejercen un efecto beneficioso sobre la flora intestinal, aumentando específicamente las bifidobacterias y los lactobacillus. La N-acetilglucosamina y la N-acetilcisteína también poseen acción antiinflamatoria.
  • Glutamina, zinc, betacaroteno y quercetina: estos cuatro nutrientes son capaces de estimular la producción de proteínas de uniones estrechas y asegurar de este modo la integridad del epitelio intestinal. 
  • Vitaminas: las vitaminas E y C actúan como antioxidantes controlando los radicales libres producidos en el daño tisular. Las vitaminas del grupo B son cofactores en multitud de reacciones metabólicas celulares. Además, la vitamina B2 contribuye al mantenimiento de las mucosas, como la mucosa intestinal. Las vitaminas B1 y B6 contribuyen al metabolismo energético, y el zinc, el ácido fólico, y las vitaminas B6, B12 y B3 contribuyen al funcionamiento normal del sistema inmune.

 

Equilibrio de la microbiota

La microbiota o flora intestinal es el conjunto de microorganismos beneficiosos que pueblan el intestino humano, y que tiene como principales funciones: la prevención de la colonización intestinal por parte de microorganismos patógenos, aumentar la función de barrera de la mucosa intestinal, y favorecer la digestión y asimilación de nutrientes. Otra importante función es la regulación de la respuesta inmune intestinal, pues se sabe que el tracto gastrointestinal es el órgano más rico en células inmunitarias que constituyen la defensa de nuestro organismo. El desequilibrio entre los distintos microorganismos que colonizan nuestro intestino se conoce como disbiosis intestinal, que puede producir un aumento de la permeabilidad intestinal y los problemas de salud antes comentados.

Cuando por diversos motivos (diarreas, antibióticos, procesos inflamatorios intestinales, procesos infecciosos, dietas pobres, etc.) se altera el equilibrio de la microbiota intestinal, la ingesta oral de probióticos se ha mostrado eficaz para contribuir a recuperar este equilibrio. La Organización Mundial de la Salud (OMS) define los probióticos como “organismos vivos que, administrados en cantidades adecuadas, ejercen un efecto beneficioso sobre la salud”. Los géneros Lactobacillus y Bifidobacterium son los géneros de bacterias que colonizan en mayor medida el tracto digestivo; por eso las cepas de estos dos géneros son las más utilizadas como probióticos para colonizar y regenerar la microbiota intestinal humana cuando por diversos motivos ésta se halla alterada.

Las principales acciones que estos microorganismos han mostrado tener en los distintos estudios realizados son: producción y secreción de sustancias antimicrobianas como defensa contra patógenos intestinales, una importante variedad de acciones sobre la respuesta de la inmunidad intestinal innata y adquirida, y participación en la metabolización y absorción de nutrientes como vitaminas y minerales (por ejemplo calcio) y producción de vitamina K.

En el mercado de complementos alimenticios encontramos los simbióticos: productos que incorporan conjuntamente bacterias probióticas con prebióticos, nutrientes de tipo oligosacárido que estimulan el crecimiento de las bacterias no patógenas. Entre los prebióticos destacan la oligofructosa y la inulina, que pertenecen al grupo de los fructo-oligosacáridos (FOS), y derivados de la sacarosa que se aíslan de fuentes vegetales (raíz de achicoria, cebolla, ajo o puerro, entre otros). La asociación asegura que al llegar los probióticos al intestino, los prebióticos ayudarán a su crecimiento y colonización.

Algo importante a considerar es que no todos los microorganismos probióticos provocan el mismo tipo de efectos ni con la misma intensidad sobre la respuesta inmune o sobre los microorganismos presentes en la luz intestinal, y que sus efectos pueden variar en función de las condiciones de la persona. Debe recordarse que la flora de cada individuo es específica, y que además existen diversos factores que pueden afectar negativamente a la composición de la misma. La variabilidad puede estar condicionada por la edad, el estado de salud o enfermedad, la dieta o la ingesta de antibióticos.

Paula Saiz de Cos

Dpto. Técnico 100% Natural

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