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Es tal su importancia nutricional y terapéutica de la papaya que, en países como México o Costa Rica, llaman al papayo "el árbol de la buena salud". Un dicho popular de estas regiones afirma que "una papaya al día mantiene al doctor en la lejanía".

En los últimos años, este fruto exótico se hizo muy popular por sus propiedades antioxidantes, debido a que el científico Luc Montagnier, conocido por ser el codescubridor del virus del sida, le recomendó al Papa Juan Pablo II seguir un tratamiento con extracto de papaya fermentada, para aliviar los síntomas del Parkinson que sufría. Lo que buscaba Montagnier era contrarrestar la oxidación de las proteínas cerebrales, añadiendo antioxidantes a la dieta del Papa a través de la papaya fermentada. Evidentemente, era un concentrado rico en principios activos. No obstante, las mismas propiedades pueden resultarnos beneficiosas si incorporamos este alimento en nuestros hábitos alimentarios cotidianos.

Tipos de papaya
Se cultivan y comercializan hasta 50 variedades de papaya, pero las más frecuentes en nuestros mercados son:
- Golden: pequeña, de entre 350 y 600 gramos.
- Solo SunRise o hawaiana: con forma de bombilla y de excelente sabor.
- Papayón: de tamaño variable, de 1 a 5 kilos, forma cilíndrica y pulpa rojiza.

Cómo se come
Para beneficiarse de las bondades de la papaya, la fruta debe estar bien madura (ni verde, ni pasada), ya que pierde sus cualidades, sobre todo, la acción de la papaína. Para consumirla, también es preferible hacer unos cortes superficiales verticales a la fruta con un cuchillo, para que elimine su resina, y dejarla reposar una hora, ya que puede resultar indigesta o saber amarga al paladar. Después de esto, se pela y se sirve. Lo que sí se debe tener en cuenta es que no conviene excederse en el pelado, ya que la parte más externa, la que está justo debajo de la piel, es la que concentra mayor cantidad de vitaminas. En zumo, la papaya conserva también la mayoría de sus propiedades, aunque pierde gran parte de la fibra. Esta fruta es ideal para comerla sola, preferiblemente entre horas como aperitivo; o en menor cantidad, pero igualmente recomendable, de postre para mejorar la digestión.

Componentes
En la papaya, destacan tres principios activos:

La papaína: Es similar a la pepsina, una enzima que tenemos de forma natural en nuestro jugo gástrico. Ayuda a digerir mejor las proteínas. Pero, además de destacar como un estimulante digestivo, la papaína también resulta un potente antiinflamatorio. Los preparados concentrados ricos en papaína han sido utilizados tradicionalmente en toda Europa por sus propiedades antiinflamatorias y antitumorales. La papaína sólo se encuentra en las hojas del papayo y en la fruta que está en su punto. Cuando la papaya está muy madura pierde gran parte de la enzima.

La carpaína: Es un alcaloide que, unido a la papaína, actúa sobre el líquido biliar, facilitando la digestión de las carnes y otras comidas pesadas y mejorando el proceso de digestión. A este alcaloide, los expertos también le han otorgado otra importante función: mejora los casos de insuficiencia cardíaca y es muy útil en las crisis de taquicardia.

La carpasemina: Las semillas frescas de la papaya contienen este principio activo, una sustancia que elimina los parásitos intestinales, sobre todo las amebas.

Además de estos principios activos, la papaya contiene vitaminas (A, B1, B3, B6, folatos, mucha vitamina C y E) y minerales (Hierro, Magnesio, Fósforo, Potasio).

Propiedades medicinales
- Mejora el ritmo cardíaco.
- Ayuda a digerir las proteínas. Especialmente interesante cuando se toman alimentos de origen animal.
- Agiliza cicatrizaciones internas y externas.
- Reduce la inflamación intestinal.
- Ayuda a conservar la piel sana.
- Defiende al organismo ante alergias e infecciones.
- Actúa como un laxante suave y combate el estreñimiento.
- Favorece el buen funcionamiento del hígado y el páncreas.

Felipe Hernández Ramos
Director Técnico de Laboratorios Nutergia

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