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El Diente de León es una planta herbácea, perteneciente a la familia de las compuestas, común y muy abundante en nuestros suelos. No se tiene constancia de dónde está su origen, pero en la actualidad es una planta que podemos hallar, prácticamente, en cualquier parte del mundo. Se encuentra fácilmente en los caminos, pastizales y prados y, sobre todo, en jardines, a veces en tanta cantidad que es considerada mala hierba o maleza por los jardineros.

Sus hojas son alternas, en forma triangular, y con márgenes dentados y agudos. Forman una roseta basal y brotan casi directamente de la raíz, ya que el tallo es muy corto. El fruto del Diente de León es un aquenio que, al madurar, forma una especie de globo de color blanco. Las partes más utilizadas de esta planta son las hojas y la raíz.

El Diente de León ya era conocido en el siglo XVI como una planta útil con fines medicinales. Por ejemplo, Andrea Narro Millán, diplomada en Nutrición y Dietética de Eladiet, cuenta que "el médico y botánico Leonhart Fuchs la recomendaba para el dolor de estómago, como astringente y antidiarreico".

Propiedades
Al tratarse de una planta tan común y que tan fácilmente puede encontrarse en todas partes, se entiende que los estudios sobre ella no sean tan abundantes. Sin embargo, sí existen algunas investigaciones que demuestran sus beneficios. Andrea Narro explica que "las raíces y las hojas contienen sustancias amargas (como el Lactucopicrina), derivados del ácido caféico, inulina, fitoesteroles y sales potásicas. La combinación de estos componentes confiere una acción sinérgica, que aporta propiedades depurativas, por su acción diurética y por su acción colerética y colagoga (estimula la producción y liberación de bilis a través de la vesícula biliar). Además, por su aporte de principios amargos ofrece cualidades eupépticas (favorece la digestión de los alimentos). Y, por el contenido en inulina, tiene también una acción levemente laxante".

Por todas estas propiedades, el Diente de León se ha usado tradicionalmente en "trastornos hepato-biliares, porque facilita la función del hígado y la vesícula biliar; digestiones pesadas y dolores producidos por la digestión; todos los casos de retención de líquidos, ya que favorece el correctoequilibrio hídrico; situaciones depurativas, pues es particularmente útil en las limpiezas de la piel de las llamadas 'curas de primavera'; y casos de estreñimiento", añade Andrea Narro.

Al igual que ocurre con el resto de plantas medicinales, el Diente de León puede consumirse de diferentes formas. En uso interno, puede tomarse como infusión, cápsulas, comprimidos, tinturas o extracto fluido. Además, también puede usarse de forma externa. En este caso, por ejemplo, la de decocción de tallos, hojas y yemas suele utilizarse para clarificar los ojos; el zumo, en colirios, para las verrugas; y el agua destilada, en lavados para las manchas de la cara.

Precauciones
Aunque se trata de una planta que no es tóxica en absoluto, siempre hay que tener en cuenta que cada persona y cada cuerpo es un mundo, por lo que siempre hay que consultar con los expertos en caso de duda. Andrea Narro, por ejemplo, advierte de que el Diente de León "ocasionalmente, en individuos sensibles, puede provocar ligeras molestias gástricas, por un posible aumento de la acidez debido a su contenido en sustancias amargas. Además, no debe utilizarse en casos de obstrucción de los conductos biliares, por ser un potente colagogo. Por falta de datos, no se aconseja su uso en embarazo y lactancia sin supervisión médica. Por último, no debe utilizarse en caso de alergias a plantas de la familia de las compuestas"
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