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Científicos de todo el mundo han estudiado durante años el climaterio y la menopausia en la mujer, conscientes de la importancia que posee esta etapa en la vida femenina. Es fundamental el conocimiento de los innumerables trastornos físicos y psicológicos que trae este período, señalando que muchos de ellos son consecuencia de una falta de orientación y conocimiento, más que del propio cambio biológico que se produce.

La menopausia, es el cese permanente de la menstruación como resultado de la disminución y pérdida del funcionamiento ovárico. El organismo comienza lentamente a producir una menor cantidad de las hormonas estrógeno y progesterona. Con el paso de los años, los ovarios responden cada vez menos a la estimulación que provocan las hormonas luteinizante y foliculoestimulante, que son las encargadas de estimular las funciones ováricas. Esto sucede a menudo entre los 45 y 60 años de edad, y se considera que una mujer ha entrado en la menopausia cuando no ha tenido un período en 12 meses seguidos, y no existen otras causas para este cambio.

La menopausia es la desaparición en la mujer de la capacidad de concebir y es el paso entre la etapa reproductiva y la no reproductiva. Entre los síntomas deben señalarse los relacionados a los cambios hormonales y que son consecuencia de los mismos:

- Sofocos, sudoraciones nocturnas y mareos
- Variaciones en la frecuencia de los períodos
- Problemas de insomnio
- Cambios psicológicos y emocionales
- Alteraciones en la piel
- Pérdida de masa ósea (osteoporosis)
- Aumento de peso o incremento en la grasa corporal
- Problemas urinarios
- Problemas de concentración o memoria.
- Disminución del apetito sexual, sequedad vaginal, etc.
- Mayor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares

Aunque muchos de estos síntomas de la menopausia desaparecen con el tiempo, sin ninguna terapia o tratamiento, algunas mujeres deberán mantener uno para paliar sus síntomas y, sobre todo, para prevenir la osteoporosis que suele aparecer durante esta etapa.

Propuesta terapéutica
La principal alternativa a la terapia hormonal sustitutiva (THS), la constituyen los fitoestrógenos, que suplen o disminuyen la utilización de hormonas sintéticas de sustitución. Los fitoestrógenos son compuestos derivados de plantas que tienen actividad estrogénica, como han demostrado numerosos estudios. Estas sustancias actúan beneficiosamente sobre los síntomas de la menopausia y evitan posibles complicaciones.

Entre estos elementos destacan, por su acción, las isoflavonas, que se encuentran presentes en una gran variedad de plantas, fundamentalmente en cereales, legumbres y hortalizas. De modo particular, debe destacarse la soja y algunas plantas ricas en fitoestrógenos:

La soja: Es una leguminosa originaria de China con un alto valor proteico y las isoflavonas que se encuentran en ella poseen una marcada acción estrogénica, ya que su estructura química les permite actuar de forma muy similar a los estrógenos segregados por nuestro organismo, aliviando los síntomas de la menopausia como los sofocos, las sudoraciones, irritabilidad, insomnio. Destacan además sus beneficios sobre el aparato circulatorio y cardiovascular, en la reducción de los niveles de colesterol. También se pueden obtener beneficios de algunos de los productos derivados de la soja, como el tofu o la leche.

Otras fuentes de fitoestrógenos: Las hierbas tales como la cimicífuga racemosa, el dong quai, la raíz de Valeriana, son importantes fuentes de esta sustancia natural. Por otra parte, los alimentos que contiene fitoestrógenos son: el perejil, el regaliz, el Mexicam Yam, el apio, los berros, las manzanas, los dátiles, las granadas, la col o la coliflor, entre otros.

Alfalfa: Por su acción fitoestrogénica puede paliar los síntomas premenopáusicos. Además, es una importante fuente de calcio y ayuda en la prevención y el tratamiento de la osteoporosis, además interviene en diferentes procesos orgánicos como el metabolismo neuromuscular. Es especialmente rica en vitaminas (A, C, B1, E y K) que son importantes en diversos procesos metabólicos, como la estimulación de la inmunidad. Colabora con el buen estado de los capilares sanguíneos y actúa como anticoagulante en el proceso de coagulación de sangre.

Trébol: Su principio activo fundamental es la formonotenina, un fitoestrógeno de origen vegetal, que actúa regulando la descompensación hormonal y ayuda a aliviar los dolores que se producen. Igualmente parece influir en ralentizar el proceso de descalcificación y los problemas cardíacos que acompañan a la menopausia.

Salvia y aceite esencial natural de ciprés: Son también plantas con un efecto potente a la hora de disminuir los sofocos y los calores. La acción reguladora de la salvia esta dada por su capacidad estrógena y una función antioxidante, de lo que se deriva su utilidad en los trastornos de la menopausia y para combatir los radicales libres, responsables del envejecimiento celular.

Maca, jengibre, damiana: Son algunas de las plantas que favorecen, por sus acción, la desaparición del cansancio, la depresión, y la falta de apetito sexual.

Ortiga, castaño de Indias, ginkgo biloba y hamamelis: En la mayoría de los casos, mejoran el estado circulatorio y previenen el riesgo de padecer de enfermedades cardiovasculares. Además detienen las hemorragias y previenen los sangrados descontrolados que pueden producirse en esta etapa.

Vinagre de manzana, cola de caballo y grama: Por su efecto diurético y quemador de grasas, pueden usarse en infusión para el control del peso y la acumulación de líquidos, propios de la menopausia.

Onagra, borraja y lino: Son ricos en ácido gammalinolénico (GLA) que se forma en el organismo a partir del ácido linolénico que, a su vez, se crea a partir de los ácidos grasos esenciales y cumplen diversas funciones en la síntesis de prostaglandinas, compuestos que tienen una implicación importante en el proceso de regulación hormonal, los procesos inflamatorios. Actúan tonificando lo vasos sanguíneos, en la inmunidad, favorece el aparato digestivo y la regulación de la actividad cerebral.

Mejoría de otros síntomas
Para calmar otros síntomas que se presentan en el periodo de la menopausia, se recomiendan el uso de algunos alimentos, como el aguacate, para aliviar la sequedad de la piel, la descamación e hidratar la piel, además de aportar vitaminas D y E que intervienen en la formación de colágeno. De igual manera, el aceite de rosa mosqueta o las cremas de aloe vera pueden ser de gran eficacia.

Las aplicaciones de romero y ortiga diarias, previa maceración de las plantas, pueden retrasar la caída del cabello y aportarle fortaleza y nutrición al folículo piloso por su efecto regenerador, otro de los síntomas que pueden aparecer en este periodo. En los casos de sequedad vaginal y trastornos sexuales, puede ser de mucha ayuda el uso de aceites hidratantes de almendras dulces, aceite de sésamo, y el gel de aloe vera. Debe señalarse que la falta de apetito sexual puede solucionarse con una correcta comunicación y comprensión en la pareja, siendo de utilidad infusiones de sándalo, pétalos de rosa, canela, azahar y espliego.

Para los trastornos de la memoria, se recomiendan los complementos ricos en fósforo, aceites de pescado, lecitina de soja, jalea real, complejos vitamínicos del grupo B y plantas que mejoran el riego sanguíneo cerebral, como el ginkgo biloba. Una parte especial puede ser el uso de antioxidantes, que protegen al organismo de los radicales libres y otras sustancias perjudiciales para la salud, como son el B-caroteno, las vitamina C, E y A, la coenzima Q 10 y el licopeno. Y para mejorar los síntomas de irritabilidad, insomnio, nerviosismo y la aparición, tan frecuente, de estados depresivos y crisis de ansiedad es recomendable el uso de valeriana, lúpulo, melisa, espino blanco, pasiflora, milenrama y hierba de San Juan.

Consejos útiles
Entre los hábitos de vida saludables y muy beneficiosos se encuentra realizar ejercicio físico de manera regular. Tiene que ser un ejercicio moderado, ya que nos ayudará a mantener el peso y a evitar la osteoporosis, al prevenir la pérdida de masa ósea. También le recomendamos que evite los hábitos tóxicos como fumar y beber alcohol. En definitiva, le invitamos a mantener un estilo de vida saludable, mediante el consumo de una alimentación sana, equilibrada y natural, practicando ejercicio físico moderado, y huyendo de las malas prácticas que empeoran su salud. Mejorará su calidad de vida y se ayudará a sí misma a pasar por esta etapa de la mejor manera posible, para lo que es fundamental buscar el apoyo de sus familiares y amigos. Se sentirá gratificada cuidándose y haciendo partícipes a los demás de su importante cambio.

J. Navarro, Herbolario

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