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La psoriasis es un trastorno, no contagioso, de la piel, que aparece principalmente en forma de placas eritematosas, engrosadas o descamativas. Puede surgir a cualquier edad, tanto en la infancia como en edades avanzadas, apareciendo de muy distintas formas y mostrando diferentes grados de gravedad:leve (cuando está afectado menos el 2% de nuestra piel), moderada si la afectación abarca entre un 2-10% de nuestro cuerpo) y severa (si abarca más de un 10%). La psoriasis es una enfermedad de la piel que suele afectar especialmente a codos, rodillas y cuero cabelludo, aunque puede afectar realmente a todo el cuerpo. Suele aparecer y mejorar a brotes.

Cuando la piel sufre una alteración o herida se activa una regeneración masiva de células incrementando su ritmo, para poder reparar las heridas, además se incrementa el flujo sanguíneo en la zona y se produce una inflamación local. Esto mismo ocurre en el caso de las pieles que padecen psoriasis.

La psoriasis se caracteriza porque las células crecen siguiendo un programa de regeneración tisular, y las células epidérmicas se comportan como si existiera una lesión. Las células nuevas generadas se van acumulando, ya que la piel no puede eliminar las células sanas que tiene y se acumulan formando lesiones de escamas o placas, que se encuentran enrojecidas por el incremento del riego sanguíneo en la zona.

Según el tipo de lesión y la zona en la que aparece podemos encontrar varios tipos de psoriasis:

- Psoriasis en placas: es la más frecuente, se caracteriza por la aparición de lesiones inflamadas cubiertas por escamas de color blanco, las cuales están formadas por células muertas. Puede aparecer en cualquier superficie de la piel, lo más frecuente es verla en rodillas, codos, cuero cabelludo y torso.

- Psoriasis en gotas: frecuente en la adolescencia, las lesiones son pequeños puntos rojizos que se asemejan a gotas. Suele aparecer en las extremidades, torso y cuero cabelludo.

- Psoriasis invertida: aparecen lesiones inflamadas sin escamas debido a fricciones o al sudor. Se localizan en pliegues dérmicos como las axilas, ingles, etc.

- Psoriasis eritrodérmica: se caracteriza por cubrir casi todo el cuerpo con lesiones inflamatorias, acompañadas por enrojecimiento, exfoliación de la piel, picor y dolor.

- Psoriasis pustulosa: aparece sobre todo en adultos, y se caracteriza por la aparición de pústulas blancas, formadas por células blancas de la sangre, rodeadas de piel rojiza. Suele aparecer en manos y pies.

- Psoriasis artrítica: aparece en articulaciones con gran dolor, hinchazón y rigidez de la articulación, hasta llegar a limitar la movilidad. Suele afectar a las articulaciones de los dedos, muñecas, rodillas o tobillos.

- Psoriasis del cuero cabelludo: es un tipo de psoriasis muy frecuente y se caracteriza por una serie de lesiones inflamadas, cubiertas por escamas blancas en el cuero cabelludo.

- Psoriasis de uñas: afecta a las uñas de los pies y de las manos, cursa con unas perforaciones en las uñas de distintos tamaños y profundidad, la uña desarrolla un color amarillento, se vuelve muy delgada, y puede llegar a caerse por completo.

Causas más frecuentes de la psoriasis
Parece que existe cierta predisposición hereditaria a padecer la enfermedad, puesto que tres de cada diez enfermos de psoriasis tiene un familiar con la misma enfermedad, aunque no existe una relación en cuanto al momento de su aparición o a su intensidad, ya que estas características son muy variables.

Aparte de esta predisposición genética hay otros factores que pueden desencadenar brotes de psoriasis como heridas, inflamaciones cutáneas, procesos respiratorios infecciosos, enfermedades eruptivas (sarampión, varicela), alcohol, ciertos medicamentos, diabetes, obesidad, osteoporosis, etc. Las personas con esta enfermedad pueden presentar sentimiento de rechazo en su entorno social y afectivo.

Tratamiento de la psoriasis
Para el tratamiento de esta enfermedad la medicina convencional ofrece una serie de remedios, tanto externos como internos, corticoides, vitamina D3, retinoides, fototerapia, metotrexato, etc., que tienen una serie de efectos secundarios graves y que deben ser vigilados y controlados durante toda a terapia. Estos tratamientos son paliativos, ya que en ningún momento pueden eliminar la enfermedad, y no han demostrado eficacia a largo plazo, por lo que en muchos casos el paciente abandona el tratamiento.

Para mejorar la calidad de vida de un paciente con psoriasis, la medicina natural pone a su alcance varios tratamientos, que evitan estos efectos secundarios de la medicina convencional, con resultados muy satisfactorios.

La medicina natural la entiende como una acumulación de factores e intenta tratarlos todos, a fin de poder mejorar la situación del enfermo y de los brotes:

- Factores emocionales: el estrés siempre agrava o desencadena la psoriasis. La relajación, evitar las sustancias excitantes y contar con plantas relajantes favorece el alivio de estos factores. Es importante tener un óptimo estado anímico, para poder realizar avances en la enfermedad, es importante contar con el apoyo social y familiar para la recuperación.

- Factor dietético: equilibrar nuestra dieta, evitar el abuso de carne y lácteos, excitantes, café, tabaco y de la comida industrial, puede beneficiar los síntomas de la enfermedad.

- Factor reactivo: muchos homeópatas relacionan las vacunaciones y el exceso de medicación con los problemas de psoriasis. También el tema de las alergias o subalergias alimentarias suele estar detrás de algunas psoriasis.

- Factor de mala eliminación: es importante que nuestro organismo drene todas las toxinas, evitando el estreñimiento, favoreciendo el drenaje renal y hepático, y la sudoración.

Podemos contar con varios productos que a nivel tópico protegen e hidratan la piel como es el caso de las cremas y lociones hidratantes a base de Aloe Vera, Caléndula, Centella Asiática, Rosa Mosqueta, Manzanilla, Milenrama, Malvavisco, Llantén y Propóleo. Existen pomadas con una base de mahonia, con gran efecto antiinflamatorio, que mejora el desprendimiento de las escamas y reepiteliza la piel.

A nivel tópico podemos aplicar también cataplasmas de arcilla o compresas de bardana, y una vez aclaradas podremos cubrir la zona con un aceite regenerador de crisálida. Existen suplementos que pueden influir en el proceso inflamatorio de la psoriasis, el caso más importante es el de los ácidos grasos esenciales, que gracias a su riqueza en los ácidos grasos de la serie omega: omega-6 (ácido linoléico) y omega?9 (ácido oleico) actúan de forma muy positiva en el proceso inflamatorio de la psoriasis. Por ello, encontramos preparados de aceites de pescados, onagra, borraja, lino, germen de trigo, combinados con vitaminas D3, que disminuyen los síntomas de los brotes recurrentes.

Hay también algunos suplementos vitamínicos A, C, E con selenio y las vitaminas del grupo B, que intervienen en el proceso de regeneración dérmico y son potentes antioxidantes celulares que facilitan la recuperación de las fases más agudas.

Muchos brotes agudos pueden ser remitidos con una terapia selectiva de rayos UV tipo A, ya que parece tener un efecto inhibidor sobre la multiplicación celular de la piel.

Las plantas nos ayudan a mejorar los brotes agudos de la enfermedad, al incidir sobre la depuración del organismo, el sistema nervioso e inmunológico. Así para potenciar nuestro sistema inmunitario se utilizan plantas como la equinácea, el eleuterococo o mangostino. Como drenadores y depurativos encontramos el abedul, fumaria, diente de león y la escrofularia.

Hay plantas como la melisa y la avena que actúan modulando el sistema nervioso y hormonal, siendo además la avena una planta que tiene un efecto directo sobre la piel. Encontramos también plantas que pueden actuar sobre el metabolismo dérmico, favoreciendo su regeneración como es el caso del grosellero negro. El helicriso tiene la capacidad de reducir la inflamación y presenta una acción antialérgica importante, mejorando todos los síntomas que tengan que ver con la inflamación de la piel o articulaciones, y por tanto disminuyendo el dolor en las mismas.

Un aliado importante en el tratamiento de la psoriasis es la Chlorella, alga unicelular de agua dulce, que presenta gran capacidad desintoxicante, antioxidante y regeneradora de tejidos por el aporte de factor de crecimiento que presenta. Además la Chlorella es uno de las principales fuentes de aporte de clorofila con gran actividad en la regeneración de tejidos, acelerando la curación de heridas, influyendo en el metabolismo, respiración, acción hormonal y el sistema inmunológico. Es importante que los suplementos que utilicemos de Chlorella presenten un tratamiento sobre la pared celular del alga, que permita tener la mayor biodisponibilidad de los principios activos que guarda en su interior.

Existen unas recomendaciones dietéticas para poder mejorar la enfermedad y sus brotes, así es aconsejable tener una dieta exenta en grasas animales, grasas saturadas (fritos, dulces), alcohol, picantes... Se recomienda el consumo abundante de verdura y fruta fresca, así como los zumos depurativos a base de apio, zanahorias, lechuga, uvas, pomelo, limón. Es importante utilizar aceites de semillas de primera presión en frío y aumentar el consumo de cereales integrales. Los aportes vitamínicos que favorecen el crecimiento y regeneración dérmica se consiguen gracias a la ingesta de germen de trigo y levadura de cerveza.

Es importante analizar los motivos de la enfermedad y la aparición de sus brotes, ya que cada individuo es un universo distinto y su recuperación dependerá de factores intrínsecos y extrínsecos, que no pueden ser globalizados en una generalidad. El profesional, una vez estudiado el caso, podrá dar a cada paciente el tratamiento adecuado para poder disminuir los síntomas de la enfermedad y dar mayor calidad de vida al paciente.

Marco A. Peralta Arjonilla, Director Técnico Farmacéutico del Grupo Castañeda

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