Se encuentra en:     Inicio / Artículos

La capacidad que tenemos de retener y recordar, a través de procesos de asociación no conscientes, información, conceptos e ideas, es lo que podemos definir como memoria, la facultad de registrar, almacenar y, en un momento determinado, volver a recuperar la información. Es fundamental en este proceso de almacenaje-recuperación, nuestra habilidad para seleccionar la información y olvidarla.

La capacidad de aprendizaje del ser humano está ligada a la memoria, ya que aprendemos a medida que cambiamos o modificamos el contenido de ésta mediante nuevos estímulos recibidos e incorporados. La información que no se procesa ni asocia de forma significativa a la memoria que tengamos no tiene ningún registro y, por tanto, se olvida de forma rápida. Hay varios tipos de memoria, según el tiempo que permiten almacenar la información y su procesamiento:

- Memoria Sensorial: permite que la información se retenga el tiempo justo para luego pasarla a la Memoria a Corto Plazo. Por ejemplo, durante la lectura, el tiempo que tardamos en entender una palabra antes de pasar a otra.

- Memoria a Corto Plazo: permite retener la información unos pocos segundos. Por ejemplo: retener un numero de teléfono hasta que lo marcamos o anotamos, el tiempo de recoger un pedido hasta que lo escribimos o entregamos.

- Memoria a Largo Plazo: permite conservar la información mayor tiempo. Es una memoria basada en una estructura orgánica de conocimientos organizados como una red de asociación de ideas. Hasta que no se ha asimilado lo primero que recibimos, no podemos retener otros estímulos. Cuando paramos para asimilar lo que nos interesa, no podemos seguir añadiendo información y debemos esperar a que esté asimilada para continuar sumando contenidos. Si algo se incorpora de forma definitiva a nuestra memoria a largo plazo, diremos que ya lo hemos "aprendido".

Cuando nuestra memoria falla y perdemos estos recuerdos o información procesada, entramos en el concepto de la amnesia. Varios factores pueden afectarnos y producirnos una amnesia o deterioro de la memoria, que puede tener distintas clasificaciones. Según el tipo de información deteriorada: amnesia inmediata, a corto plazo y a largo plazo. Según la duración de esta pérdida: permanente (Alzheimer) o temporal (traumatismos, golpes, etc.). Según el desarrollo: gradual o brusca. Según la cantidad de información perdida: parcial o total.

Las principales causas que pueden producir alteraciones o pérdida de memoria son: enfermedades físicas (Alzheimer, hipoglucemias, hipertiroidismo, meningitis, encefalitis, esclerosis múltiple, tumores craneales), lesiones cerebrales producidas por traumatismos (accidentes, golpes, epilepsias, accidentes vasculares, partos dificultosos), intoxicaciones químicas (mercurio, plomo, tabaco, drogas, alcohol, barbitúricos), problemas de déficit alimenticio (carencias de vitaminas del grupo B), sobrecarga intelectual, y envejecimiento (se pierde la capacidad de recordar datos y de memoria a corto plazo y disminuye la facultad de incorporar más información a la memoria a largo plazo), los radicales libres van ejerciendo una acción degenerativa en el tejido cerebral y produce su degeneración progresiva.

Se dice que el músculo más importante del ser humano es su cerebro y que un buen ejercicio, permite mantenerlo en forma. Esto es una realidad, ya que una mente ejercitada tiene la capacidad de incorporar más información y más rápido que una mente menos entrenada. Nuestra red neuronal aprende con un "ejercicio propio" a ser más ágil y a incrementar su capacidad de almacenamiento.

Además, es importante mantener una actividad física continuada y una alimentación adecuada, rica en grasas y proteínas saludables, de manera que podamos proteger nuestras neuronas (elemento básico de la red de comunicación cerebral) y paliar el deterioro de la memoria y mejorar el aprendizaje. Así, es recomendable seguir una dieta rica en pescados azules, aceite de oliva virgen, lecitina de soja, frutos secos, legumbres, cereales integrales y alimentos antioxidantes (arándanos, vino tinto, goji, acai, granada), entre otros.

Suplementos y plantas útiles

- L-acetil carnitina: ensayos clínicos sugieren que retrasa el comienzo de la pérdida de memoria y mejora la función cognoscitiva general en las personas mayores.

- Fosfatidilserina: derivado de fosfolípidos del cerebro bovino. Ha demostrado mejorar la memoria, la cognición, y el humor en las personas mayores, en por lo menos dos ensayos controlados de placebo.

- Vitamina B6: su deficiencia es común entre personas mayores de 65 anos. Un estudio finlandés demostró que cerca del 25% de las personas finlandesas y holandesas de edad avanzada tenía deficiencia de vitamina B6, en comparación con adultos más jóvenes.

- Vitamina B12: los suplementos con vitamina B12 pueden mejorar la función cognoscitiva en personas de edad avanzada, que han sido diagnosticadas con una deficiencia de esta vitamina. No es raro que exista tal deficiencia en las personas mayores. Los desordenes cognoscitivos debido a la falta de vitamina B12, pueden ocurrir también en personas que no tienen la anemia que a menudo acompaña a esta carencia.

- Vitaminas C y E: el uso de suplementos de vitamina C o vitamina E, o ambos, se ha asociado con una mejora en la función cognoscitiva, así como una disminución en el riesgo de ciertas formas de demencia, aunque no se pudo ver esto en el caso del Alzheimer.

- Ginkgo biloba: sus hojas poseen sustancias que actúan sobre el sistema circulatorio, sobre todo la circulación cerebral y general, tonifican los vasos sanguíneos y los protegen del envejecimiento. Es muy efectivo para el tratamiento de la insuficiencia circulatoria cerebral, reduciendo la depresión, la pérdida de memoria, y la desorientación. Enlentece el progreso del Alzheimer. La Huperzina A, un alcaloide aislado de la hierba china de uso medicinal huperzia (Huperzia serrata), ha demostrado mejorar la función cognoscitiva en personas de edad avanzada con desordenes de la memoria.

- Romero: este arbusto endémico en nuestro país es un gran tónico general, que estimula y mejora las funciones cerebrales, gracias a que sus principios activos mejoran el estado del sistema cardiovascular, mejorando la circulación y la función cerebrales.

- Vinca: sus hojas contienen vincamina, indicada en la insuficiencia circulatoria renal, ya que es un buen vasodilatador, y al aumentar el flujo sanguíneo cerebral, se mejora el funcionamiento del sistema nervioso.

- Gotu Kola: entre sus principios activos encontramos una fracción triterpénica, que favorece la circulación y el retorno venoso, mejorando tanto el aporte de nutrientes como el estado de los tejidos en general.

- Ginseng: su raíz es rica en vitaminas del grupo B y C; saponósidos triterpénicos (3%): ginsenósidos (Rg1, Rc, Rd, Rb1, Rb2, Rb0, también llamados panaxósidos A, B, C, D, E y F); trazas de aceite esencial: limoneno, citral, terpineol y poliacetilenos (ginsenoinas A-K); fitosteroles (beta-sitosterol); fitoestrógenos (estrona); sales minerales. El ginseng ejerce una acción "adaptógena": estimula el sistema nervioso central, con un efecto tónico general, e incrementa la resistencia inespecífica a las enfermedades, acompañado de una acción antiestrés. Además, es hipocolesterolemiante, ligeramente hipoglucemiante, hipertensor, tónico cardiaco y antirradicalar. Se le considera afrodisíaco. Se indica en casos de ansiedad, estrés, anemia, fatiga física y psíquica, convalecencia, inmunodeficiencias, hipercolesterolemia, diabetes ligera, disminución de la libido por estrés, hipotensión arterial, bradicardia.

- Orégano: aunque es conocida su actividad como antiséptico, carminativo, digestivo, etc., entre sus principios activos se encuentra, además del conocido carvacrol, un flavonoide, la narigenina, que favorece la circulación sanguínea cerebral y mejora las pérdidas de memoria. Otras plantas ricas en este flavonoide son el Te Verde (también muy rico en antioxidantes) y el Tomillo.

- Plantas ricas en Colina son Milenrama y Malvavisco, que pueden favorecer la transmisión del impulso nervioso y, por tanto, facilitan la capacidad de la memoria. La colina está presente en las membranas celulares (como lecitina o fosfatidilcolina) y facilita el transporte de las grasas, desde el hígado a las células. Además, forma parte de otros compuestos importantes, como la AcetilColina, neurotransmisor esencial para el correcto funcionamiento del sistema nervioso.

Con todas estas ayudas y un poco de "ejercicio" de nuestro cerebro, seremos capaces de mantener en excelente estado nuestra memoria y evitar las lagunas de recuerdos e información y facilitar nuestro aprendizaje.

Marco A. Peralta Arjonilla
Director Técnico Farmacéutico
Grupo Castañeda

Volver al listado