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La medicina holística apuesta por un tratamiento que atienda los problemas en la piel de manera integral. La fitoterapia ayuda a mantener y recuperar el equilibrio dérmico provocado por diferentes desórdenes internos. Las causas que puede haber detrás de un trastorno dermatológico son múltiples. No es fácil mantener la piel sana. Su salud depende del estado y del funcionamiento de los diferentes órganos del cuerpo humano. El origen de muchos trastornos cutáneos se encuentra en alteraciones hormonales, una dieta tóxica o desequilibrada, estreñimiento crónico, infecciones bucales, etc. Por otro lado, en la piel se reflejan sentimientos y emociones como vergüenza o angustia, rubor, miedo o ansiedad.

Todo lo que se refleja en la piel son signos evidentes del estado del organismo en su integridad. La medicina holística apuesta por una revitalización “desde dentro”, que permita un equilibrio entre el exterior y nuestro interior. La apariencia de nuestra piel es reflejo de cómo funciona el cuerpo, tanto en la parte física como emocional.

Para mantener la piel sana es importante seguir un estilo de vida saludable. Esto incluye buenos hábitos alimenticios, con una dieta sana y equilibrada y realizar ejercicio f ísico. Además, es conveniente controlar el estrés y, en el caso de que sea necesario, utilizar tratamientos a base de plantas que nos ayuden a que recupere su salud y vitalidad. La medicina holística apuesta por un tratamiento que atienda los problemas dermatológicos de manera integral. Algunas de las enfermedades más comunes de la piel son:

> Eccemas: Provocan sensación de picazón. La piel se inflama, tiende a un tono rojizo, se reseca y, en casos más severos, se forman escamas (así ocurre, por ejemplo, con la psoriasis). Las personas que sufren ciertos desórdenes inmunológicos o alergias tienen tendencia a la aparición de eccemas.

> Dermatitis por contacto:

> Dermatitis atópica: Es una inflamación crónica de la piel que presenta una gran sensación de picazón. Afecta a entre el 10 y el 20% de la población en países desarrollados. Tiene un componente hereditario importante. Algunos factores que contribuyen a empeorarla son los cambios de temperatura y humedad, infecciones de la piel y el estrés.

> Infecciones por hongos: Los hongos causan picazón y desprendimiento de escamas, que aparecen y desaparecen con el paso del tiempo. Una vez que se sufre una infección, ésta va y viene. Las infecciones por hongos pueden aparecer en personas de todas las edades. Tienen predilección por algunas partes del cuerpo: piel, pelo y uñas. Unas defensas bajas facilitan la infección.

> Acné: Es una enfermedad inflamatoria de la piel causada por una infección bacteriana en la que se produce una acumulación en las glándulas sebáceas de grasa y bacterias, y una actividad hormonal acelerada. Su manifestación puede ir desde unas cuantas espinillas negras a quistes llenos de infección purulenta. El acné es muy frecuente en la adolescencia, aunque éste puede persistir e incluso aparecer por primera vez en la edad adulta. En este segmento de afectados, el origen está, en la mayoría de los casos, en desórdenes hormonales.

> Verrugas: La mayoría son ocasionadas por el virus del papiloma humano. Se suelen relacionar con nuestras defensas o el estado de nuestro sistema inmunológico. Siempre nos afectarán más cuando estamos más debilitados. Otras verrugas (las genitales) suelen estar causadas por contagio de una enfermedad venérea.

Agresiones externas
Mantener la piel en buen estado no sólo depende de factores hereditarios o de no sufrir alteraciones cutáneas como dermatitis, psoriasis o similares. Parte de su aspecto obedece directamente a los cuidados que le dispensamos. Por eso, conviene evitar la exposición al sol sin protección, el aire acondicionado, el tabaco, la contaminación ambiental o un estilo de vida inadecuado.

Nuestra piel puede verse alterada por:

> Efectos nocivos del sol: Ya se tenga una piel clara o una piel oscura, los rayos solares son perjudiciales al provocar envejecimiento cutáneo, quemaduras e incluso, con una exposición alta prolongada en el tiempo, se puede llegar a desarrollar cáncer de piel.

> Cortes y rasguños: Aparte de la lesión provocada en la estructura de la piel, son una vía de entrada de gérmenes, que pueden provocar una infección.

> Callos: Pueden deberse a problemas de postura, puesto que el peso del cuerpo se sostiene de forma equivocada. También pueden aparecer por el uso de zapatos inadecuados, por no usar calcetines cuando se hace ejercicio o por problemas de deformación en los huesos.

> Quemaduras: Uno de los principales problemas que tienen es que, además de ser muy dolorosas, dejan terribles cicatrices y secuelas emocionales. Suelen ser producidas por fuego, pero también por exposición extrema al sol, tatuajes, productos químicos, vapor o electricidad.

> Picaduras y mordeduras de insectos: Los síntomas que no implican una urgencia varían en función del tipo de insecto y de la persona. La mayoría de las veces se experimenta un dolor localizado, enrojecimiento, hinchazón o picazón. También se puede notar una sensación de ardor, entumecimiento u hormigueo.

Plantas que ayudan
Entre el arsenal de plantas que nos brinda la naturaleza, para contribuir a solucionar las alteraciones de la piel de manera integral, podemos destacar las siguientes:

> Llantén: Presenta acción antihistamínica, antipruriginosa y antialérgica. Es muy útil en uso externo para heridas, picaduras de insectos, alergias de la piel, herpes, etc.

> Celidonia: También conocida como “hierba verruguera”, ya que es de las plantas medicinales que mejor funciona para las verrugas y callos, debido a su efecto cáustico.

> Milenrama: Se utiliza por vía tópica. Sus componentes le confieren propiedades antiinflamatorias, cicatrizantes y antihemorrágicas.

> Cola de caballo: Ayuda en la cicatrización de heridas y úlceras tórpidas.

> Consuelda: Esta planta es cicatrizante, porque estimula la regeneración de los tejidos. Es emoliente y antiinflamatoria. Muy útil su uso externo en heridas, úlceras varicosas, quemaduras, etc.

> Equinácea: En lesiones cutáneas, tiene acción cicatrizante, antiviral, antifúngica y bactericida, por lo que va muy bien en las quemaduras. Ayuda, además, en los casos de dermatosis, eccemas, soriasis y herpes, porque estimula el sistema inmunitario.

> Árnica: Es de gran utilidad en forúnculos o picaduras de insectos, porque posee carotenos y manganeso, con acción antiinflamatoria, y un aceite esencial, con propiedad antibacteriana y antifúngica.

Todas estas plantas son de utilidad en el mantenimiento de un buen estado de salud de la piel. Son eficaces y como todo lo natural, carecen de efectos secundarios.

Mercedes Martín
Licenciada en Farmacia
Gerente de producto de Equisalud

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