Se encuentra en:     Inicio / Boletines / Boletín n° 0, La salud está en el agua

A partir de este descubrimiento, se decidió a fotografiar el agua tras someterla a diferentes estímulos: música, imágenes, palabras. Y así llegó a demostrar que el agua viva tiene memoria y responde a los mensajes externos de forma muy particular: formando cristales de estructura hexagonal y de incomparable belleza.

Todavía no valoramos suficientemente la importancia del agua para nuestra salud. Dado que todos los procesos metabólicos necesitan constantemente líquido, es sumamente importante que el “mar original” en el que nadan nuestras células esté disponible en cantidades suficientes. Para comprender mejor el papel que desempeña el agua en nuestra salud, es importante conocer nuestros procesos fisiológicos. Cuanto más informados estemos sobre la génesis de las enfermedades, mejor podemos contribuir a reducir el coste de nuestra propia salud.

Nuestro cuerpo dispone de medios infinitos para asegurar el sustento de sus 80.000 millones de células. Todas las enfermedades leves (resfriados, problemas cutáneos, etcétera) pueden ser consideradas como tentativas de eliminación de los desechos o aumentando la temperatura para matar las sustancias indeseables. Sólo cuando nuestro cuerpo es perjudicado durante años o cuando penetran en él sustancias extremadamente dañinas, los mecanismos de mantenimiento de la salud ya no funcionan.

Al principio aparecen alteraciones del estado general, luego se declara la enfermedad e incluso se convierte en crónica. Aunque siempre estén presentes agentes patógenos, es poco frecuente que aparezcan los síntomas cuando el sistema inmunitario está intacto. ¿Qué podemos hacer para reforzar el sistema inmunitario? Un metabolismo intacto supone la eliminación óptima de residuos y sustancias dañinas. Para funcionar como está previsto, el metabolismo necesita materiales de construcción e instrumentos: hidratos de carbono, líquidos, proteínas, vitaminas, enzimas, oligoelementos, minerales y fibras. Estos elementos han de ser absorbidos y transportados hasta los lugares correspondientes. Con ello, se fabrican en los laboratorios del cuerpo nuevas células, hormonas, enzimas, proteínas, ciertas vitaminas y mucho más. Las células viejas se mueren y son recicladas.

Ese proceso, como el de la producción de energía, genera residuos. Éstos han de ser eliminados del cuerpo gracias a órganos específicamente encargados de la desintoxicación (riñones, intestinos, piel, pulmón). El medio de transporte que permite que se realicen todos estos desplazamientos es el agua.

Fluye transportando todas las sustancias importantes. Nuestro cuerpo dispone de un sistema de transporte gigante que permite que cada célula reciba los materiales necesarios. El funcionamiento del cuerpo sólo es óptimo cuando el contenido de agua es adecuado. El agua es el medio de transporte número uno para todas las sustancias que necesitan las células, pero también para los desechos que hay que evacuar. Si las vías de transporte no están intactas porque falta agua, los desechos permanecen allí. La medicina habla entonces de intoxicación, como por ejemplo de cristales de ácido úrico, que pueden provocar un ataque de gota. De una persona cuyo cerebro se ha convertido en un verdadero depósito de sal diremos que está esclerotizada. No se trata de beber un litro de agua por la mañana y otro por la noche. En este caso la oferta momentánea es tan elevada, que el agua pasa a través, sin que se pueda utilizar convenientemente. Sería mucho más eficaz beber un vaso de agua cada vez que sea posible a lo largo de todo el día. Esta agua tiene entonces el tiempo suficiente para pasar de los vasos sanguíneos a los espacios intercelulares y a partir de ahí infiltrarse en las células. Esta agua debería ser mínimamente blanda, para alcanzar en nuestro cuerpo los lugares más alejados. Beba, pues, un agua que sea blanda, sin gas, y lo más pobre posible en calcio y sales minerales. Esto contradice la opinión preponderante, que aconseja exactamente lo contrario: los vendedores  de aguas minerales basan su promoción en las concentraciones elevadas de sales minerales, que culmina con las bebidas “para estar en forma”, enriquecidas con altas proporciones de sales minerales. Sin embargo, cada día más terapeutas opina que un exceso de lo bueno puede convertirse en un efecto negativo. Consideran que la asimilación de sustancias minerales absorbidas fuera de su contexto biológico no es óptima, y que éstas no llegan hasta las células. Por el contrario, estos elementos tomados en exceso pueden no ser eliminados completamente y acumularse en los espacios intercelulares que, con el tiempo, se transforman en una especie de pantano y acaban reduciendo los procesos metabólicos, perjudicando así la salud.

Lo mejor para nuestro cuerpo es obtener el agua de la fruta y las verduras, pues aquí dispone de todos los minerales, oligoelementos y vitaminas. A medida que pasan los años, hay que beber más agua y comer más productos frescos. Así conseguiréis estar más sanos a edades avanzadas y con una gran agilidad física y mental.

Fuente: Extracto del libro El poder curativo del agua, Masaru Emoto y Jürgen Fliege, y Oráculo de los cristales de agua, Masaru Emoto, ambos de Ediciones Obelisco.