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  Noticia del: 29-03-2021

Hacer ejercicio a diario o llevar una dieta sana son requisitos imprescindibles para mantener el colesterol a raya, pero el confinamiento ha complicado cumplir estos buenos hábitos

Tras más de doce meses de pandemia y de reducciones en la movilidad, y con parte de la población aún en situaciones de semiconfinamiento, es necesario volver a revisar los niveles de colesterol en sangre y hacer analíticas de vigilancia para conservar la salud. Así lo recomiendan expertos como el Dr. Jorge Enrique Ángel, Director Médico del Laboratorio Equisalud. “Para mantener el colesterol en parámetros normales es muy importante realizar actividad física a diario y llevar una dieta saludable, pero las restricciones sanitarias han obligado a la población a quedarse en casa durante meses, y en esa situación las tentaciones de ir a la nevera entre horas o darse un capricho están a la orden del día”, explica. Esto, sumado al sedentarismo forzoso, hace que las dos principales variables de estilo de vida saludable jueguen en contra de quienes tienen tendencia al colesterol alto.

Mantener niveles saludables de colesterol es importante para toda la población, pero lo es aún más para las personas que ya sufren algún otro factor de riesgo cardiovascular. De hecho, se sabe que la mitad de la población tiene el colesterol alto y que no se cuida adecuadamente. “El colesterol no es un problema banal. El colesterol total, y especialmente el LDL o colesterol malo, son un parámetro importante de riesgo cardiovascular, y no controlarlo de forma temprana puede dar pie a otros problemas de salud o incluso obligar a prescribir medicación, por lo que volver a vigilarlo después de tantos meses de confinamiento es especialmente relevante”, subraya este médico.

Las personas con colesterol alto tienen que prestar atención a su alimentación y asegurarse de mantener un peso adecuado. Es recomendable una dieta rica en ácidos grasos (aceite de oliva virgen extra, un puñado de nueces al día, pescado azul tres veces por semana como mínimo, semillas de sésamo en las ensaladas), así como priorizar las verduras y legumbres y reducir la ingesta de carnes rojas y otras grasas animales. Entre la actividad física, el mínimo recomendable es caminar media hora diaria a ritmo alegre, “pero en función de nuestra edad sí deberíamos incrementar esos tiempos o, si se puede, añadir algo de deporte”, tal y como explica el Dr. Angel.

Según el Director Médico de Equisalud, “cuando modificamos los parámetros de dieta y ejercicio, los resultados son visibles muy pronto, y no solo en el control de peso. En una analítica, lo primero que vamos a ver es un descenso en los niveles de triglicéridos, y después, en pocas semanas, ya serán evidentes las bajadas en el colesterol”. Además, para ayudar en este proceso, los complementos alimenticios han demostrado ser de gran ayuda. “Ya hay estudios que demuestran la eficacia de estos productos naturales, y sobre todo pueden ser un gran recurso en fases iniciales de hipercolesterolemia, como lo que habrá ocurrido en muchos casos durante este confinamiento”, añade.

Primer recurso en hipercolesterolemias iniciales
Otra de las utilidades de estos complementos es que pueden retrasar el recurso a fármacos como las estatinas, que son la prescripción habitual para controlar el colesterol en pacientes en fases más avanzadas o con niveles ya altos. “Está claramente establecido que se abusa mucho de las estatinas, y estos medicamentos tampoco son la panacea porque tienen efectos no deseables en nuestro organismo. Por ejemplo, inhiben la producción de la coenzima Q10 y de la vitamina D3, que son fundamentales para nuestro sistema inmunitario, sobre todo en el actual contexto sanitario, donde es importante proteger nuestras defensas frente a la covid-19”, explica el Dr. Angel.

Por eso, antes de llegar a niveles de hipercolesterolemia que hagan necesaria una prescripción médica, los complementos alimenticios son una herramienta natural muy recomendable en el apoyo a estos pacientes. Uno de los ingredientes que conviene buscar en este tipo de suplementos es la monacolina K, “una estatina natural que disminuye la síntesis de colesterol, y que en dosis adecuadas tiene menos efectos secundarios que su versión farmacológica”, explica el director médico de Equisalud.

La monacolina K está presente de forma natural en el arroz de levadura roja, también conocido como arroz rojo fermentado. Sin embargo, no es fácil de encontrar para uso culinario en nuestro entorno, o si se encuentra puede estar “falseado” mediante el uso de colorantes, por lo que los complementos alimenticios con este principio activo son muy recomendables, ya que garantizan un aporte adecuado de dicha sustancia. El Dr. Angel subraya que “tanto si se recurre a la monacolina como si se toman estatinas, es importante acompañarlo con algún suplemento de coenzima  Q10, para así evitar efectos adversos como las posibles molestias musculares o cansancio crónico que puedan aparecer”.

La vitamina C es otro de los componentes que se deben tener en cuenta en pacientes con colesterol alto y otros factores de riesgo cardiovascular. “Gran parte del problema cardiovascular proviene de la oxidación y la inflamación”, explica el Dr. Angel, por lo que es importante, si recurrimos a complementos alimenticios, buscar uno que contenga este ingrediente. La vitamina C, además de ser antioxidante, es necesaria para la salud del endotelio, la parte interna de los vasos sanguíneos, que es el lugar donde se depositan las placas ateromatosas que pueden contener colesterol oxidado.

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