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  Noticia del: 02-12-2019

Comer es un acto emocional, la dieta no tiene por qué tener connotaciones negativas y cambiar de hábitos alimentarios significa cambiar de forma de vida y sentirse mejor con uno mismo. A estas conclusiones y otras más ha llegado mi herbolario tras hablar con la experta en nutrición Elisa Blázquez.

¿Qué es lo más fascinante del mundo de la nutrición o alimentación?

Me dedico principalmente a la clínica y, para mí, lo más fascinante es poder influir en la salud de las personas de una manera natural. Al trabajar en la Clínica de Medicina Integrativa le damos una importancia vital a la nutrición en todas las patologías crónicas, algo que en España todavía no se hace. En equipos multidisciplinares la alimentación no se tiene muy en cuenta y, al final, siempre digo que ayudar a los pacientes a mejorarse y a cuidar su alimentación es una manera de ayudarles a empoderarse y a responsabilizarse ellos mismos de su propio proceso de sanación. Es fascinan- te porque acompañamos a las personas en un cambio de vida que va a ayudarles a encontrarse mejor y a que su enfermedad evolucione favorablemente. También me encanta la parte social de la nutrición, siempre me meto en proyectos de divulgación para enseñar a nivel social cómo tenemos que manejar nuestra alimentación. Me gusta porque, al final, es la mejor forma de que las personas aprendan y gestionen su manera de comer.

Se dedica a la nutrición integrativa ¿qué aporta o en qué se diferencia la nutrición integrativa de la convencional?

Realmente es nutrición convencional también. El concepto de medicina integrativa significa que trabajamos en un equipo multidisciplinar para abordar la salud de una manera global. Yo trabajo con médicos, fisioterapeutas, psicólogos...para que el paciente esté guiado en su proceso de sanación o en su tratamiento de una manera conexa. Vemos la salud de una manera más global. Por ejemplo, yo cuando hago un historial de un paciente, aparte de saber sus hábitos, qué come y de estudiar su estado nutricional, hablo con todo el equipo para ver cómo está siendo el resto del tratamiento. Y además, también lo hacemos de manera que se implique el paciente en el pro- ceso de su propio tratamiento. En este punto, la nutrición es crucial porque es la manera que tenemos nosotros de cuidarnos.

¿Crees que existe cada vez más demanda, más personas que son conscientes de la importancia de su alimentación?

Sí. Muchísimas más personas. Ha cambiado mucho la nutrición porque antes ir a un nutricionista se asociaba mucho a perder peso y no nos ocupábamos de nuestra nutrición si no había un problema estético. Ahora la gente se ocupa de la alimentación para mejo- rar su salud y esto es un cambio de paradigma muy importante. Darte cuenta de que lo que comes va a influir en tu salud antes era impensable. Cada vez hay más gente que viene a la consulta por problemas gastrointestinales y te dicen: “Me estoy tomando el fármaco X, pero quiero saber qué puedo hacer yo por mi sistema digestivo”. Y lo mismo por cualquier proceso inflamatorio, o procesos crónicos o agudos.

Solemos asociar la palabra ‘dieta’ a connotaciones negativas, ¿cómo podemos trabajar para que esto cambie?

La palabra dieta es el régimen del día a día, pero efectivamente todavía tiene connotaciones negativas, por eso yo a mis pacientes les hablo de plan nutricional porque es la manera de no nombrar la palabra. Lógicamente, cuando cambiamos nuestros hábitos sabemos que hay ciertos alimentos que debemos evitar, aunque yo intento que no sean prohibiciones absolutas. Debemos enseñar a la gente que hay ciertos alimentos, como el azúcar, que no se pueden tomar diariamente. Cuando pensamos en dieta nos viene a la cabeza todo lo que nos tenemos que empezar a quitar, por eso tenemos que enfocarnos en los sustitutos saludables. Cuando vienen a mi consulta lo primero que hago no es subirle a la báscula sino preguntarles cómo se sienten de energía, qué tal duermen... y de repente empiezan a asociar sus emociones y su bienestar al cambio de hábito y se dan cuenta de que mejoran.

¿Qué importancia tiene la relación mente-cuerpo en este tipo de alimentación?

Es fundamental porque comer es un acto muy emocional, los nutricionistas nunca nos podemos olvidar de esto, al final, si la persona no es capaz de hacer un cambio de alimentación suele estar asociado a algún bloqueo emocional, a épocas de estrés o ansiedad. En la consulta siempre debemos abordar cómo estamos emocionalmente y trabajar en este aspecto. También es muy motivacional por eso yo utilizo técnicas de ‘coaching’. El ‘coaching’ nos ayuda a hacer un proceso de cambio siendo conscientes del mismo y con una razón de ser y unos objetivos finales. Si se impone una dieta y no tiene sentido para la persona porque no sabe para qué le sirve será un fracaso. Los hábitos alimentarios muchas veces están relacionados con nuestro entorno familiar o social, por eso hay que darse cuenta de que cambiar de alimentación no tiene por qué ser una forma de separarte de tu vínculo familiar.

¿Cómo le puede cambiar la vida a una persona que decide cuidar su alimentación?

Muchísimo. Porque nuestra alimentación está vinculada a nuestras emociones, a la manera de relacionarnos,  a nuestro día a día. Si una persona empieza a gestionar su alimentación empieza a ocuparse de otra manera de ella misma, de su salud y de su entorno. Las personas también mejoran su autoestima porque están haciendo algo por sí mismas, cuidándose. El comer también es un aspecto social, si comemos de otra manera buscamos otros entornos con los que relacionarnos. Normalmente la gente que cuida su alimentación comienza a hacer más ejercicio, a hacer otro tipo de compra y a cocinar. A mis pacientes les doy muchas recetas porque es importante que cocinen y sean conscientes de lo que están comiendo.

Ha escrito un artículo en su blog sobre las consecuencias que tiene en la salud el azúcar refinado ¿qué opciones tienen las personas para evitar los productos procesados?

Lo esencial es mirar el etiquetado y no todo el mundo sabe hacerlo porque, a veces, son muy engañosos. Ahora va a entrar en España una nueva forma de etiquetar llamada Nutri-Score con la que los alimentos van a ir catalogados por colores y de esta forma vamos a poder saber si son más o menos sanos. Debemos acostumbrarnos más a ir a la frutería, pescadería, carnicería... ya no solo por consumir productos frescos sino también para concienciarnos más de que debemos consumir menos plástico. Debemos fijarnos en los ingredientes que llevan los productos, por ejemplo, el pan debe llevar harina, levadura, agua y sal, y si lleva muchos aditivos ya no es pan. Concretamente, con el azúcar, otra recomendación que hago es dejar de acostumbrarse al sabor dulce. Si queremos endulzar la estevia es una buena opción, las melazas de arroz, el xilitol, (aunque no todo el mundo lo tolera bien) o el azúcar de abedul es otra alternativa. Si queremos hacer nosotros mismos postres podemos utilizar fruta u otros productos para darle el sabor dulce, por ejemplo: canela, coco o cacao.

Una de las especializaciones en la que se ha formado es en suplementación, fitoterapia, ¿está en España asentada la fitoterapia?

Cada vez hay más formación sobre suplementación y fitoterapia. Lo más importante es que quien te prescriba cualquier tipo de suplementación, tenga formación sanitaria y conocimientos. Aunque todavía nos queda mucho para que la mayoría de sanitarios entre en estas disciplinas. No está metida en nuestra medicina, pero hay muchas opciones para formarnos.

 

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