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En el informe de Evaluación de los Recursos Forestales Mundiales de 2020 realizado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) se estipula que el área total de bosques en el mundo es de 4.060 millones de hectáreas (ha), lo que equivale al 31% de la superficie total de la tierra. Sin embargo, el documento apunta que “no están distribuidos de manera equitativa por población mundial o situación geográfica”. De hecho, según informa la organización, el 54% de ellos están situados en Rusia, Brasil, Canadá, Estados Unidos y China.

Pero la superficie forestal mundial ha disminuido considerablemente en los últimos años. La FAO apunta que, desde 1990, el mundo ha perdido 178 millones de hectáreas. En esta línea, África es el país con la mayor pérdida neta de superficie forestal. Sin embargo, el análisis reconoce que “el ritmo de pérdida de los bosques ha disminuido”, tanto por la reducción de la deforestación en algunos países como por los proyectos de forestación y expansión natural de bosques que se han llevado a cabo por parte de diferentes organizaciones.

Además, la FAO afirma que el 93% de la superficie forestal de todo el mundo se ha regenerado naturalmente, mientras que el 7% ha sido plantada. “La proporción más alta de plantación forestal se encuentra en América del Sur (que representa el 99% de la superficie total de bosque plantado), mientras que la menor proporción se encuentra en Europa, donde representa el 6% de su superficie forestal”, indican.

Más diversidad, más supervivencia

Pero cuando hablamos de biodiversidad debemos englobar la variedad animal y vegetal que habita en nuestro planeta. Según datos de la Fundación Aquae, existen 7,7 millones de especies de animales en el mundo y 300.000 vegetales.

Por su parte, la Fundación Biodiversidad, parte del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, recuerda que es importante cuidar y fomentar una “próspera y beneficiosa” biodiversidad, porque es la que “nos provee de alimentos, medicamentos, materias primas o recursos y energías, además de garantizarnos servicios de los que no podríamos prescindir, como la regulación de la calidad del aire y del clima, la purificación de las aguas, el control de la erosión y de los desastres naturales y la polinización, entre otros”. E insisten: “Cuanto más rica es la biodiversidad, más posibilidades de supervivencia tenemos todos los que vivimos en el planeta”.

Teresa Rodríguez Pierrard, responsable de Comunicación de la ONG ecologista Amigos de la Tierra, subraya la importancia de cuidar la biodiversidad porque “es la base de la vida en el planeta, y, por tanto, la base para las personas”. En este sentido, explica la labor de la ONG: “Todas las acciones vitales que llevamos a cabo están relacionadas con la biodiversidad, con los ecosistemas, con los recursos naturales de los que dependemos para sobrevivir, alimentarnos, vestirnos o trabajar”, apunta Rodríguez.

¿Somos más ecológicos?

La alimentación ecológica es una de las grandes aliadas para el fomento de la biodiversidad, por eso, muchas de las personas se adhieren a dietas que respetan el medio ambiente (alimentos de proximidad y frescos) y los animales (alimentación vegana y vegetariana). Pero, ¿somos ecológicos en España? Según la Asociación de Empresarios y Supermercados Ecológicos (AESEC), basándose en los datos ofrecidos por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), nuestro país mantiene desde hace unos años un crecimiento constante del sector ecológico, tanto a nivel social como medioambiental y económico. De hecho, los primeros datos de 2018 del MAPA reflejaban un aumento del 11% en industrias bio y destacaban que “el sector bio en España está adquiriendo cada vez más importancia en el número de empresas transformadoras, lo que supone un importante avance del tejido industrial ecológico”.

Además, una encuesta reciente de la Asociación de Fabricantes y Distribuidores (AECOC) apuntaba que el 68% de los participantes consumía productos ecológicos habitualmente, siendo la salud y la prevención de enfermedades el primer motivo de este comportamiento. Entre los productos ecológicos más consumidos y buscados por la población, destacan las frutas y verduras, zumos y leches y otros derivados lácteos.

Luchando por la concienciación

Aunque es cierto que son cada vez más las personas que se unen a los movimientos sostenibles, Rodríguez opina que todavía falta concienciación social, aunque en su opinión, “lo que más se necesita es conciencia política y empresarial”.

De esta forma, la responsable de comunicación de la ONG Amigos de la Tierra apunta que su organización centra su atención en dos campañas de concienciación para fomentar actuaciones más ecológicas. La primera de ellas, Operación Plastic Off, pone el foco sobre “los verdaderos responsables de la contaminación por plásticos: las grandes empresas”. En esta línea, piden que se legislen las actuales leyes ecológicas para que se prohíba utilizar plásticos de un solo uso, es decir, el objetivo es que todo se pueda reciclar.

La segunda campaña, Alargascencia, lucha contra “la obsolescencia programada” a través de demandas políticas “para alargar la vida de los productos” y, a través de la sensibilización, “poniendo en valor las alternativas con las que ya contamos”.

Por su parte, la Asociación Reforesta invita a los ciudadanos a regalar un árbol. Esta campaña intenta fomentar “la recuperación de bosques de encinas, alcornoques, melojos y otras especies autóctonas”. Para ello, procura que todos pongamos un poco de nuestra parte y que, en vez de obsequiar con un regalo material, compremos a través de su plataforma un árbol que posteriormente será plantado.

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