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Los polinizadores son fundamentales para preservar la biodiversidad y para garantizar la seguridad alimentaria, la nuestra y la de muchas otras especies. Casi el 90% de las plantas silvestres con flor y el 75% de los principales cultivos mundiales dependen en mayor o menor medida de la polinización animal y, en particular, de la realizada por insectos como las abejas, según la organización Greenpeace.

“Por otro lado, los insectos están en la base de la cadena trófica. Si la base no es sólida, todo lo que está por encima se desmorona. Es imposible imaginar un mundo sin abejas, su importancia es incuestionable”, apunta a mi herbolario el coordinador de la campaña ‘Salvemos a las abejas’ de Greenpeace, Luís Ferreirim.

Concretamente, la petición tiene tres ejes, según relata Ferreirim: “Generar conciencia pública sobre la importancia de las abejas y otros polinizadores y las causas del declive de sus poblaciones; ser testimonio directo de las mortandades masivas que se producen;  y hacer un trabajo político para generar los cambios necesarios para protegerlas”.

“La comunidad científica nos viene indicando desde hace mucho tiempo que las abejas y otros polinizadores se enfrentan a un conjunto de amenazas que además están interactuando, exacerbando las consecuencias. Entre los principales factores están los cambios del uso del suelo, las prácticas de la agricultura intensiva y el uso masivo de plaguicidas, las especies invasoras, los parásitos y enfermedades y el cambio climático”, añade.

A pesar de que esta campaña ha ganado varios premios, para la organización “el mayor premio fue el reconocimiento de la ciudadanía y el reconocimiento y agradecimiento del sector apícola”. E insiste Ferreirim: “Algunos investigadores consideran que el declive de las abejas y otros polinizadores debería ser ya un tema de preocupación social y cada vez más lo es. La declaración del día 20 de mayo como el Día Mundial de las Abejas es una buena forma de recordar su importancia y la grave situación en la que se encuentran sus poblaciones”.

¿Qué se puede hacer para salvar a las abejas?

“En Greenpeace nos hemos centrado en los aspectos relacionados con la agricultura y venimos trabajando para lograr la prohibición de los plaguicidas más peligrosos para las abejas, la reducción del uso de plaguicidas en general y la transición hacía la agroecología”. apunta Ferreirim. 

Y añade que, desde la sociedad, podemos ayudar siendo conscientes y creando conciencia sobre la importancia de los polinizadores y de lo que afecta su supervivencia, además, se pueden apoyar las campañas públicas que se llevan a cabo desde organizaciones como Greepeace para lograr su protección. Y, desde la alimentación, se puede ayudar adoptando una dieta saludable y sostenible, donde predominen los alimentos de origen vegetal y consumir alimentos ecológicos, locales y de temporada”

Por parte del Gobierno, se podría aprobar el Plan de Acción Nacional para la Conservación de los Polinizadores y, según denuncia el coordinador de la campaña, “que sea realmente eficaz y ambicioso”. También se puede “apostar de forma decidida por la agricultura ecológica de forma que para 2030 esta ocupe el 30% de la superficie agrícola y para 2050 el 100% y apoyar las propuestas de la Comisión Europea de prohibición plaguicidas peligrosos”, sentencia Ferreirim.

Y desde la agricultura se puede fomentar el cuidado, explica Ferreirim, abandonando “las prácticas propias de la agricultura industrial y hacer la transición a una agricultura diversificada basada en la agroecología; reducir progresivamente el uso de plaguicidas y fertilizantes sintéticos; abandonar los monocultivos, incluido el cultivo de transgénicos; abandonar el modelo de ganadería industrial, uno de los principales vectores del cambio de uso de suelos y de la implantación de monocultivos (la inmensa mayoría de la superficie agrícola, tanto en el mundo como en España, se destina a producir alimentos para el ganado, no para consumo directo humano”.

Ácaro Varroa, otro enemigo de las abejas

El ácaro Varroa es un tipo de ácaro que produce una enfermedad llamada varroosis o varroasis, el principal problema de este ácaro es que termina matando a la abeja. El CEO de la empresa de apicultores artesanos dedicados a la producción y venta de miel ecológica Madrid Miel, Iván del Río Expósito, explica a mi herbolario, cómo se ha notado en la población de las abejas.

“Salimos de un invierno muy malo con muchas bajas en general a causa del ácaro Varroa, las lluvias han hecho que se puedan recuperar las bajas, pero la cosecha está siendo muy irregular, si seguimos así, la producción caerá a un 50%”, lamenta el CEO de Madrid Miel.

Y afirma: “Desde que entró la varroa en España a mediados de los años 80, la población de abejas se vio mermada, aunque hemos tenido momentos de mejoría, durante los últimos 10 años los tratamientos no funcionan, y a esto se añade la contaminación, el efecto invernadero y lluvias a destiempo (con subidas de temperaturas anormales), todo esto hace  que tengamos una merma de abejas que, si no fuera por el empeño de los apicultores, estarían abocadas a desaparecer”.

Para del Río, los factores que están comprometiendo la supervivencia de las abejas son a largo plazo “y puede que no tan largo”, puntualiza, “la contaminación y el comportamiento humano”. Por otro lado, denuncia, “que pongan trabas al apicultor a la hora de colocar sus colmenas y que el consumidor no valore nuestra miel y decida comprar otros edulcorantes que no aportan nada al organismo hace que este oficio sea cada vez menos demandado”. y recuerda: “No olvidemos que sin apicultores no hay abejas”.

En sus palabras, explica que los apicultores deben tener un buen manejo, una buena praxis y un control de los productos con los que se tratan las enfermedades. “Debemos evitar cultivos intensivos que pueden estar tratados y llevar un manejo lo más ecológico posible. Cuidarlas y estar en todo momento pendientes de ellas evita su desaparición por enfermedades o por hambre, de ahí la trashumancia buscando siempre los mejores parajes naturales”, explica Del Río.

Además, asegura que es la quinta generación “y eso se nota a la hora de cuidar las abejas”. En este sentido, concluye que “los valores de generación a generación son importantes, seguir una senda de trashumancia para que no dejen de tener flores frescas y agua limpia contribuye a su fortaleza, así como los tratamientos con productos naturales, solo poniendo pasión por lo que haces y entendiendo que las abejas es un animal tan importante y requiere una atención especial logras unas colmenas fuertes y con una población sana”.

 

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