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¿Cómo surgió Intereco, qué significan sus siglas y a quién representa? ¿Es una entidad privada o pública?

INTERECO es una asociación sin ánimo de lucro que nació en 1999 y agrupa las autoridades públicas de control de agricultura ecológica de 14 CCAA. Es decir, los comités/consejos de las Comunidades Autónomas (CC.AA.) encargados del control, la promoción y la certificación de productos ecológicos.

En realidad INTERECO no son siglas, no sé muy bien por qué surgió ese nombre, creo que hace referencia a la necesidad de interrelación y coordinación en el sector ecológico. Al ser asociación es privada, aunque sea sin ánimo de lucro, los socios son corporaciones de derecho público. Somos casi 22.000 operadores, lo que representa el 44% del total en España.

En abril de 2019 fue nombrada presidenta, ¿qué objetivos tiene a medio plazo?

El primer gran reto de forma inmediata es la entrada en aplicación, en enero de 2021, de la nueva normativa europea de producción ecológica. Aclarar los cambios que traerá y aplicarlos de forma armonizada en todos los territorios es un reto y también una oportunidad para poder hacerlo desde un principio.

El gran objetivo es la defensa del término ecológico. Deseo recordar a los consumidores que los términos eco, bio y orgánico en realidad significan lo mismo y que vienen avalados  por  el reglamento europeo. El sello con la eurohoja que acompaña a los productos ecológicos es la garantía para el consumidor de que el producto ha pasado por unos rigurosos procesos de control y certificación, por parte de los respectivos comités o consejos de producción ecológica de cada comunidad autónoma. En la actualidad se oyen términos como saludable, natural, de proximidad, de toda la vida, de bienestar animal (cuando la ganadería ecológica cumple sobradamente con todos los estándares), sostenible, de la tierra y tantos otros, que no hacen sino confundir al consumidor y generar dudas acerca de los productos eco. Debemos tener en cuenta que podemos tener en nuestro entorno modelos productivos muy intensivos, que la proximidad no significa la no utilización  abusiva  de  insumos y que la única garantía de que un producto cumple con la normativa europea es que vaya acompañado de la eurohoja. En todo caso, no necesitamos tener tantas certificaciones que burocratizan y complican la actividad de los operadores y, sin duda alguna, podemos mejorar el reglamento europeo.

Otro gran objetivo es la lucha contra el cambio climático. La producción ecológica contribuye a mitigarlo, como sumidero de carbono por ejemplo, y debemos ser capaces de incorporar otras sensibilidades como la utilización de envases de plástico, el uso eficiente  del agua e incluso adoptar criterios sociales en nuestra actividad agraria.

¿Cuáles son las principales actividades de la Asociación?

Las principales actividades son la Coordinación, certificación de productos que no están en el alcance del reglamento, divulgación y formación.

La coordinación de los socios es lo que impulsó el nacimiento de la asociación, para intentar armonizar la aplicación de la normativa y apoyarse unos a otros, aprovechando las sinergias creadas entre ellos de manera que acuerdos y proyectos generados en una región puedan trascender a otras. INTERECO permite también canalizar la participación y cooperación de las autoridades de control entre ellas y de éstas con otros agentes del sector, también del ámbito internacional.

Asimismo, apoyar al sector y la difusión que hacemos junto con nuestros socios, por ejemplo a través de los talleres de etiquetado y de los encuentros profesionales Bio2B.

Y la formación, que para nosotros es primordial y que desarrollamos en respuesta a la necesidad de tener contenidos altamente especializados y orientados a la actividad auditora. Así, celebramos una jornada anual interna que sirve para actualizar e intercambiar conocimientos entre los socios de las distintas CCAA y también un curso en remoto centrado  en  cómo  verificar  la normativa. Hay mucha formación de calidad sobre producción ecológica, pero veníamos echando en falta formación en el reglamento europeo, conocer sus obligaciones y cómo verificarlas y hace unos años pusimos en marcha este curso. ¡Ya llevamos 9 ediciones!

Mencionabas también la certificación como una de las principales actividades, ¿Podrías explicarnos un poco más?

Claro, INTERECO ha desarrollado estándares propios para productos y actividades que no están en el ámbito de aplicación del reglamento europeo: insumos, restauración y sal. Por diferentes razones, en el caso de los insumos (fertilizantes, fitosanitarios y sustratos) responde a la necesidad de encontrar un mecanismo para conocer si un producto comercial puede o no utilizarse en producción ecológica. En el caso de la restauración (a catering, restaurantes y colectividades), impulsado por el propio sector y sus socios, porque los restauradores que estaban haciendo una apuesta importante por introducir alimentos ecológicos en su oferta gastronómica, no tenían un distintivo que pudieran usar.

¿Cómo les ha afectado el coronavirus en el desarrollo de su actividad?

El trabajo en remoto no nos pilló de sorpresa por la propia naturaleza de la asociación. Además, al ser servicios del sector primario, tanto la producción de alimentos como la certificación se consideraban servicios esenciales. En el caso de INTERECO, hemos hecho más esfuerzos de coordinación. En los primeros momentos, sobre todo, en que había desconocimiento de las medidas a adoptar, cómo aplicarlas, cómo afectaban a las auditorías, tuvo mucho valor el trabajo colectivo generado durante estos años, para poder dar respuesta rápida a lo que iba pasando. También en intentar apoyar al sector en las dificultades que iban surgiendo, como el cierre de mercados y de ciertos canales de distribución como el sector HORECA o los comedores escolares, muchos operadores se vieron de repente con el problema de no poder dar salida a sus producciones. Ahí los socios de INTERECO han sido muy creativos y han dado respuestas rápidas a estas situaciones (podéis ampliar información de todas las iniciativas que hubo en nuestra web (http://interecoweb.com/noticias/).

¿Qué requisitos tienen las empresas para obtener el sello de certificado ecológico?

Creo que lo importante aquí es que las personas consumidoras conozcan que hay un reglamento europeo que protege los términos ecológicos, biológico y orgánico y que establece requisitos y cómo debe garantizarse su cumplimiento a través del control y certificación, lo que significa que los operadores ecológicos recibimos todos los años una auditoría de verificación.

Me gusta destacar el papel del reglamento, que es mejorable por supuesto, pero que fue una petición del propio sector y que juega ese papel de armonización tan necesario. Cuando no teníamos normativa, había que remitirse a certificaciones emitidas por asociaciones de consumidores o empresas privadas que fueron muy necesarias en esos momentos, pero que tenían el inconveniente de tener requisitos muy diferentes. Hoy en día un alimento no puede venderse como ecológico si no está certificado.

¿Diría que la producción ecológica está en alza?

Bueno, lo dicen los datos que confirman un crecimiento medio anual del 7,5%. En el reciente avance publicado por el MAPA se confirma el incremento del 5% en superficie y del 6,5% en operadores respecto a 2018. Ya somos 47.000 operadores y el 9,3% de la superficie agraria útil.

Yo diría que son alentadores, es una actividad que no para de crecer y que contribuye a mantener población en lo que ahora llamamos la España vaciada. Son sin duda muy positivos y podemos sentirnos muy orgullosos ya que somos el primer país productor en la UE.

¿Cuáles son los principales problemas de los agricultores?

Uno de los principales problemas de los agricultores eco, sobre todo al principio, es cómo comercializar su producto debido al precio que, a ojos del consumidor, es más elevado que el del convencional. Es triste pero el que no contamina paga, cuando debería ser a la inversa. Los costes de producción en eco son más elevados y debemos añadir además los de control y certificación. En este sentido sería de gran ayuda una fiscalidad reducida, esto es, un IVA reducido para nuestros productos. De esta manera alcanzaríamos un doble objetivo:  ayudar al productor y garantizar que nuestros productos sean asequibles a toda la población, sin olvidarnos de que beneficiamos también al medio ambiente.

Otro gran problema que afrontamos es el de la España vaciada y, también, la Europa vaciada. Para fijar la población rural, aparte de otras medidas, deberían realizarse políticas que beneficien la consolidación de proyectos ecológicos de pequeños agricultores y ganaderos, que faciliten la incorporación de los jóvenes y de las mujeres, crear una nueva normativa de sanidad para pequeños operadores no tan estricta y pensada para la gran industria. También se debería facilitar el acceso a las herramientas adecuadas, a internet y telefonía móvil y a las infraestructuras necesarias para la elaboración y facilitar la instalación de mataderos ambulantes. Todo ello, junto a una fiscalidad reducida, contribuiría a fijar la población en esa España vaciada.

¿Crece el consumo de los productos ecológicos en España y en el resto de países?

El consumo de alimentos ecológicos se ha consolidado y mantiene un crecimiento constante en todos los países. En España está alrededor de los 47 euros per cápita al año, lejos de los países nórdicos donde se alcanzan los 200 euros por persona, pero sigue en aumento.

Según los datos que presentó AECOC (Asociación de fabricantes y distribuidores) para el MAPA el año pasado 1 de cada 4 españoles compra semanalmente algún producto BIO ECO y puede ser el elemento diferenciador que haga elegir un determinado establecimiento.

Todavía no tenemos datos  oficiales  del año 2019 y cómo ha podido afectar la crisis del COVID, pero sí sabemos que el carro de la compra se inclina hacia alimentos más responsables con el medioambiente, como son los ecológicos.

Una vez que en la cesta de la compra se incluye algún alimento, que se suele empezar por el fresco, lo más frecuente es que aumente el número de referencias. Por ejemplo en lácteos y productos cárnicos el consumidor valora que este tipo de producciones cumplen los más elevados estándares de bienestar animal.

¿Cómo ve el futuro del sector ecológico?

Me gusta repetir en todas las entrevistas que estoy convencida del deber que tenemos todos de cuidar de la naturaleza y del medio ambiente y de contribuir en la medida de lo posible a dejar un futuro mejor a las generaciones futuras. En este sentido, los operadores ecológicos nos sentimos muy orgullosos de nuestro trabajo y de los beneficios que aportamos al medio ambiente y a la sociedad. Nuestro gran reto es que este modelo productivo siga creciendo, tanto en número de operadores como de consumidores y que el modelo se implemente también en los comedores escolares, hospitales, geriátricos, etc. Y todo porque el futuro de la alimentación será ecológico o no será.

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