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A pesar de que las investigaciones de mercado sobre la cosmética natural son relativamente recientes, hay disponibles algunos datos que pueden dibujar un panorama general de la demanda a nivel nacional, europeo e internacional. Por ejemplo, la Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética (Stanpa) realizó en el 2019 un macroanálisis sobre la situación de los “productos naturales” en cosmética desde diferentes perspectivas como las expectativas del consumidor, el mercado y el ecosistema digital.

Una de las principales conclusiones a las que llegan es que, a pesar de que el 59% de los españoles piensa que los productos naturales no necesariamente funcionan mejor que el resto de productos y dos de cada tres (66%) cree que no tienen por qué ser más éticos que los que se encuentran fuera de esta categoría, el 62% de los consumidores españoles de belleza natural valoran el cuidado del medio ambiente como la razón principal por la que eligen comprar estos productos, seguido de la transparencia y la simplicidad de los ingredientes.

Pero, ¿cumple la cosmética infantil natural el mismo patrón? Los defensores de la cosmética natural apuntan que los ingredientes de origen vegetal son más afines a la estructura de nuestra piel. De hecho, un estudio llevado a cabo por el departamento de Farmacología y el de Biología Vegetal y Ecología de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Sevilla sugiere que “al evitar el uso de parafinas u otros derivados del petróleo no se taponan los poros y permitimos que la piel del bebé respire y absorba las sustancias beneficiosas”. Y explican que “las células vegetales y células de la piel humana son muy similares entre sí, por lo tanto la piel puede integrar fácilmente las sustancias vegetales activas en los procesos de nuestro metabolismo, aportando hidratación en las capas más profundas”. De esta manera, concluyeron que los derivados de los vegetales se consideran seguros para la salud, suponen una gran fuente de metabolitos secundarios y han sido y son materia prima para la elaboración de productos que cuidan la piel.

Los beneficios de la cosmética infantil ecológica

Las principales diferencias de la cosmética infantil y la de los adultos reside en que cada una está formulada pensando en las características que tenga la piel. En este sentido, la responsable de Trade Marketing y Formación de Weleda, Bárbara O’Neill de Tyrone, nos explica que “aunque la piel del bebé en estructura es igual a la del adulto, es un 30% más delgada, tiene menos vello y la unión entre la epidermis y la dermis es mucho más débil, lo cual la hace más delicada, más frágil y más permeable”.

Además, prosigue, “las glándulas sebáceas no se desarrollan hasta la pubertad, por lo que el manto hidrolipídico es más fino y la piel está menos protegida contra la desecación, deshidratación y otros factores ambientales”.

Por estas particularidades, la cosmética infantil ecológica tiene muchos beneficios que nos detalla a continuación la responsable de Trade Marketing y Formación de Weleda:

  • Más principios activos. “Las marcas convencionales usan ingredientes de relleno sin beneficio sobre la piel. No es lo mismo usar aceite mineral derivado del petróleo que no cuenta con ningún principio activo, que aceite de almendras que tiene un 100% de principios activos”, asevera.
  • Efecto superior. “Cuando aplicamos sobre la piel un producto donde todo son principios activos, todo tiene una función y cada uno de ellos realizará la función específica por la cual se ha formulado en el INCI, haciendo que los resultados serán más rápidos y eficaces”, explica.
  • Mayor beneficio. “Los ingredientes naturales ofrecen mayor afinidad con la composición bioquímica de nuestra piel, por lo tanto la piel los tolera muy bien y los principios activos llegan hasta las capas más profundas consiguiendo un beneficio más intenso y duradero”, apunta.

Diferencias con la convencional

“Aunque la principal diferencia es la formulación, no es la única”, afirma O’Neill de Tyrone, y recalca algunas de las ventajas de la gama de Weleda con respecto a la cosmética convencional:

  1. Naturales, de verdad. “Formulamos con ingredientes 100% naturales y 80% de cultivo biológico de media. En nuestros INCI no encontrarás ingredientes sintéticos ni derivados del petróleo”, garantiza.
  2. Éticos. La responsable relata que la marca tiene un fuerte compromiso con la naturaleza y las personas que les acompañan desde los orígenes, y por eso son, añade, “la única marca en Europa con el sello UEBT que lo avala”.
  3. Eco-friendly. Trabajan para minimizar el impacto ambiental reduciendo las emisiones de CO₂. En esta línea también ponen en marcha “planes de recuperación de especies en peligro de extinción”. Además, las fórmulas son 100% biodegradables y los envases que utilizan reciclables.
  4. Comercio justo. “Ponemos en marcha acuerdos a largo plazo con proveedores locales y proyectos de comercio justo en todo el mundo”, afirma la responsable de Weleda.
  5. Cruelty free, desde los orígenes.

Los mejores ingredientes naturales

La experta subraya uno de los ingredientes más recomendados para cuidar la piel de los más pequeños: el extracto de caléndula, ingrediente que define como “la clave del éxito” de su gama para el cuidado de la piel infantil. “Gracias a su alta concentración de carotenos y flavonoides tiene los siguientes beneficios”, enumera O’Neill de Tyrone:

  • Refuerza el sistema autoinmune de la piel
  • Acelera la regeneración
  • Apoya el desarrollo sano de la epidermis
  • Calma, repara y regenera

Además, la experta explica que en la empresa esta planta es cultivada en sus propios huertos desde el año 1921. “Cosechamos las flores frescas a primera hora de la mañana justo después de la fase nocturna regeneradora ya que es en este momento en el que nos regala sus mejores propiedades. La recolección se hace a mano, con el fin de comprobar en el mismo momento la calidad de las mismas”, apunta.

Además, añade, “incorporamos a la fórmula aceite de almendras bio que nutre, suaviza y protege (gracias a su alta concentración de vitamina E y ácidos grasos omega 3 y 6) y el aceite de sésamo, por sus propiedades antioxidantes e hidratantes”.

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