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La palabra celulitis etimológicamente está formada por la palabra célula y el sufijo –itis, que significa inflamación del tejido celular, en cambio la definición que nos da la RAE de celulitis es la más conocida a nivel popular: "acumulación subcutánea de la grasa en ciertas partes del cuerpo, que produce en la piel una rugosidad similar a la de la piel de naranja" y la definición médica de la RAE "inflamación del tejido conjuntivo subcutáneo".

La primera vez que se utilizó el vocablo celulitis fue en el 1920, para describir una alteración que afectaba a la estética de la superficie de la piel. La celulitis afecta alrededor de entre el 85-95% de las mujeres después de la pubertad, por eso es un problema ampliamente extendido y temido por el sector femenino, ya que la incidencia es mucho menor en el sexo masculino.

Causas y factores que predisponen a la celulitis

1. Factores hormonales: los estrógenos son las hormonas que afectan directamente al proceso celulítico. Tanto en la pubertad como en los cambios hormonales, como por ejemplo, en el embarazo. El mecanismo que facilita este proceso se produce debido a que los estrógenos estimulan la lipoproteinlipasa, una enzima que favorece la lipogénesis, es decir, la formación de nuevo tejido graso. La insulina por otro lado también estimula la lipogénesis, igual que sucede con las hormonas que se liberan en los periodos de estrés, adrenalina y noradrenalina.

2. Factores genéticos: los factores hereditarios predisponen a padecer celulitis. El sexo, aparece más frecuentemente en el femenino. La raza, suele afectar en mayor porcentaje a la raza blanca o negra, y en menor proporción a la asiática.

3. Porcentaje de grasa corporal: las personas con mayor porcentaje de grasa corporal tienen una mayor tendencia a padecer celulitis.

4. Dieta y el patrón alimentario: una alimentación rica en grasas saturadas, azúcares, sodio, alimentos precocinados, fast food, y un exceso calórico, también se encuentran involucrados en la aparición o agravamiento de la celulitis.

5. Actividad física: llevar una vida sedentaria contribuye a una disminución de la masa muscular y un aumento de la masa grasa. Además cuando permanecemos sedentarios se produce una disminución del bombeo muscular y eso dificulta el retorno venoso en las extremidades inferiores, lo que conlleva a una estasis venosa (o venoestasis, una afección que consiste en la circulación lenta de la sangre en las venas, sobre todo en las piernas).

6. Consumo de alcohol y tabaco: el alcohol incrementa la lipogénesis y si se consume en exceso aumenta los niveles de triglicéridos sanguíneos. Por su parte, el tabaco afecta a la microcirculación, disminuyendo la oxigenación.

7. Ingesta de ciertos fármacos: el uso de anticonceptivos orales puede favorecer o agravar la celulitis.

8. Trastornos emocionales: las situaciones de estrés, ansiedad, trastornos afectivos, trastornos del sueño, etc., producen un aumento de la concentración de las catecolaminas, adrenalina y noradrenalina, que estimulan la lipogénesis.

9. Otros: llevar ropa muy ajustada o utilizar habitualmente zapatos con tacón alto, dificultan el bombeo muscular y por tanto, el retorno venoso, favoreciendo un menor drenaje linfático. Todos estos factores mencionados producen un deterioro de la dermis, de los capilares sanguíneos, de los adipocitos y de la linfa, que en el último estadio del proceso celulítico producirán una lipoesclerosis, con un aumento del número de adipocitos presentes en la hipodermis y palpables al tacto.

Cuatro grados de celulitis

Según las características histopatológicas que presenta la celulitis, se distinguen 4 tipos:

Grado 1: Aún no se observa el problema a simple vista, pero se produce un aumento de la permeabilidad capilar y trastornos en los adipocitos.

Grado 2: Al comprimir la piel o con la contracción muscular se observa palidez, descenso de la temperatura y disminución de la elasticidad. Pero aún no se aprecian alteraciones en el relieve cutáneo.

Grado 3: A simple vista se observa una piel con aspecto de piel de naranja y se produce dolor a la palpación. Hay una encapsulación de adipocitos y una esclerosis de la capa interna de las arteriolas.

Grado 4: Aparecen nódulos más visibles, palpables y dolorosos que en la celulitis de grado 3, que se encuentran adheridos a niveles profundos. Hay alteraciones importantes de la microcirculación.

Como hemos visto, los factores que predisponen y agravan la celulitis son muy variados. Para poder llevar a cabo un tratamiento efectivo, éste se debe afrontar desde diferentes perspectivas, siendo la mejor opción un tratamiento global, en el que se incluyan hábitos de alimentación y de estilo de vida saludable y tratamientos tanto físicos como de suplementación nutricional.

Hábitos saludables y plantas naturales

Los hábitos alimentarios saludables comprenden una alimentación rica en vegetales, hortalizas, frutas, carnes preferiblemente blancas (pollo, pavo, conejo), pescados blancos y azules (ricos en omega3), legumbres, cereales preferiblemente integrales y grasas saludables (aceite de oliva, aceites de semillas), además hay que incluir alimentos ricos en calcio, si éstos son los lácteos, es más adecuado tomarlos descremados, para evitar el consumo de grasas saturadas. No hay que olvidar la importancia de una buena hidratación, se debe ingerir entre 1,5 y 2 litros de agua al día.

La dieta debe ser pobre en grasas saturadas mayoritariamente provenientes de origen animal, azúcares refinados, bebidas azucaradas, bebidas alcohólicas y productos de bollería.

Además se deben adoptar hábitos de vida saludables como la práctica de ejercicio físico, una buena opción es andar 1 hora al día a paso rápido, o realizar cualquier deporte o actividad dirigida, gimnasia de mantenimiento, pilates, spinning, etc.

Los tratamientos físicos incluyen presoterapia, drenaje linfático, ultrasonidos, radiofrecuencia, liposucción, etc. Por último, también cabe destacar los productos de suplementación nutricional que nos pueden ayudar a mejorar el problema, como son:

A nivel de fitoterapia: plantas como el diente de león, la centella asiática, la ortiga o el té verde, por sus principios activos, favorecen la circulación, la diuresis, y la tonificación de la piel.

A nivel de nutrición ortomolecular, la ingesta de antioxidantes como la vitamina C o la vitamina E, favorecen la lucha contra los radicales libres y previenen la oxidación de los ácidos grasos. Para ganarle la batalla a la celulitis lo más importante es la CONSTANCIA, aplicando estos consejos y hábitos saludables.

Elisabeth Bley. Professora Escuela Vipassana. Dietista-nutricionista.

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Los factores que predisponen y agravan la celulitis son muy variados. Para poder llevar a cabo un tratamiento efectivo, éste debe ser global.