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Alejandra Menassa es médica internista de formación. Su interés por la medicina integrativa apareció en tercero de carrera cuando empezó a estudiar psicoanálisis y vio que “las enfermedades que tenían los pacientes se desencadenaban muchas veces por eventos vitales importantes, como un cambio de país, la muerte de un familiar querido, etc.”. Así se dio cuenta de que “la medicina no abordaba suficientemente los factores emocionales” y se formó como psicoanalista. Aunque en esta decisión también influyó  su  padre,  que  es  médico,  psicoanalista y director de la escuela de psicoanálisis Grupo Cero. Aún recuerda el día que le llamó el doctor José Francisco Tinao para trabajar en la Clínica de Medicina Integrativa. “Me di cuenta de que eso era lo mío. Una vez que conoces la Medicina Integrativa, ya no puedes volver a hacer medicina de otra manera”, afirma Menassa.

¿Qué objetivos tiene de cara a 2020 como presidenta de SESMI?

Nos gustaría cerrar el proyecto, o mejor dicho abrirlo, de publicar una revista científica de la Sociedad. Este año hemos publicado un libro de Oncología Integrativa con Panamericana en el que la mayoría de los autores, 50, son de SESMI. Es el primer libro sobre Oncología Integrativa en lengua española, un hito. También hemos organizado un máster SESMI de Medicina Integrativa online con más de 70 profesores. Este año se han hecho alianzas con la Sociedad Portuguesa de Medicina Integrativa y con la japonesa y queremos seguir tendiendo lazos con sociedades hermanas en el resto del mundo. Está la idea de formar una Liga Internacional de Medicina Integrativa.

También vamos a editar un libro de enfermería integrativa este año. Y luego, estamos organizando un viaje al Parlamento Europeo para plantear la postura del Gobierno español en funciones con la Medicina Integrativa en España. ¿Por qué no una normativa común para todos los países europeos, que permita la libertad de prescripción para el médico y la libertad de elección para el paciente? En este sentido, pertenecemos a una Federación Española de Sociedades de Medicina Integrativa (FESMEDI), con la que trabajamos conjuntamente para alcanzar el objetivo de una regulación de las terapias complementarias y la Medicina Integrativa en España.

Muchos pacientes se quejan de tener que ir a especialistas diferentes para según qué síntomas, ¿es la medicina integrativa una manera de ver a la persona como un conjunto y no como una “patología” concreta?

Es muy interesante esa pregunta. Yo veo muchas pacientes con problemas muy serios de salud en relación con la menstruación. Y muchos ginecólogos me dicen: “Pero tú no eres ginecóloga”. No lo soy, soy médica internista pero, ¿sabes quién describió y puso nombre al síndrome premenstrual? Una médica internista, la Dra. Katharina Dalton. Es un síndrome que afecta a todos los órganos. Cuando cambia la concepción fisiopatológica hay muy pocas alteraciones crónicas que un internista con una visión integrativa no pueda ver. En todas las enfermedades crónicas hay disbiosis, permeabilidad intestinal, hoy día no hay un paciente que no esté intoxicado por múltiples agroquímicos o derivados de plásticos o metales pesados. Es muy raro que alguien no sufra de estrés. Tratando todo esto, mejora cualquier enfermedad crónica. Pero, para esto, hay que ver al organismo como un todo, donde cada órgano influye en los demás y lo psíquico, los afectos, las emociones, en todos. No vemos un órgano sino un paciente. La medicina actual, en pro de la súper especialización, que tiene muchas ventajas y es muy necesaria por otro lado, ha despedazado en órganos el cuerpo humano. Por eso es necesaria una visión global del paciente.

¿Cuáles son los beneficios de este “nuevo modelo de atención al paciente articulado con la medicina convencional”, la medicina integrativa?

En las enfermedades crónicas permite reducir la polimedicación, que transforma enfermedades consideradas crónicas en enfermedades tratables y, no digo curables, pero si asintomáticas completamente o paucisintomáticas (con muy poca expresión clínica). El asma, las enfermedades inflamatorias intestinales, las dermatitis atópicas, urticarias crónicas, psoriasis, el hipotiroidismo… Según datos del último congreso nacional de geriatría, a partir de los 65 años, la población padece una media de 4-5 patologías crónicas. No debe ser así, podemos tener una vejez sana, previniendo.

¿Cree que es más empática la medicina integrativa?

Los profesionales integrativos tenemos la obligación de serlo porque sabemos que la empatía del médico cura, creemos firmemente eso (está demostrado en estudios científicos). Entonces, debemos trabajar para ser amables, para escuchar al paciente, para tolerar sus tiempos y sus decisiones…

¿Es igual la aplicación de la medicina integrativa en todo el mundo?

Hay una filosofía común: no hacer daño, seguir el principio de precaución. Lo que le prescribimos al paciente ha de ser seguro y eficaz, un paciente proactivo, un médico que debe trabajar sobre él para estar a la altura de los requerimientos de su función. Una medicina que idealmente se ejerce en equipos multidisciplinares, que tiene en cuenta aspectos físicos, psíquicos y sociales del paciente… Pero luego, las técnicas son distintas en cada país.

¿Cree que todavía hay profesionales sanitarios escépticos con este tipo de “atención al paciente”? ¿Qué les diría?

Claro, los hay. Los hay que solo leen el Lancet o el New England y lo que no esté ahí, no es medicina. Yo les diría que medicina hay una, que tenemos muchas más cosas en común que diferencias y que, en realidad, ellos estudiaron por lo mismo que nosotros, por el paciente, para ayudar al que sufre. Pero algunos colegas se han convertido en prescriptores de la industria farmacéutica. Algunos de ellos sin darse ni cuenta, creen que hacen lo correcto, y quizás lo hagan, yo no tengo la verdad absoluta. No soy quién para decir que lo que nosotros, los médicos integrativos, hacemos es mejor que lo que hacen otros. Pero como médicos tenemos que tener un poco de autocrítica y preguntarnos: ¿Por qué estamos produciendo tanto polimedicado?, ¿por qué se nos enseña tan poco de nutrición en la carrera y nada de la importancia del ejercicio? ¿por qué un porcentaje escandaloso de los jóvenes menores de 15 años en Galicia están medicados con ansiolíticos o antidepresivos? ¿no estaremos haciendo algo mal?... Son sólo preguntas.

¿Qué futuro le espera a la medicina integrativa en España y en Europa?

Es obvio que la Medicina Integrativa tiene un brillante futuro en el mundo y en España. Y, ¿sabes por qué? Primero, porque la demanda viene de los pacientes, que piden una atención diferente, menos medicación, más salud en la longevidad. Y segundo, porque caminamos hacia una sociedad cada vez más longeva y para añadirle años a la vida y vida a los años, hay que hacer mucha medicina preventiva. Hospitales como el Charité en Berlín, la Clínica Anderson en EEUU, el Instituto Karolinska en Suecia, el Royal Hospital en Londres. Universidades como Harvard o Yale, tienen respectivamente servicios de atención y programas de formación en Medicina Integrativa. En Europa está el proyecto CAMbrella para el estudio de las medicinas complementarias, en el que está incluido España, con una dotación millonaria. Y este Gobierno, pues parece que está mal informado.

Los días 13, 14 y 15 de septiembre se celebró en Barcelona el 12º Congreso Europeo de Medicina Integrativa, del que SESMI fue coorganizador. ¿A qué conclusiones llegaron?

Al congreso fueron cerca de 500 asistentes de 45 países diferentes. Se llegaron a las siguientes conclusiones, entre otras: Que no hay salud si no tenemos en cuenta el medio ambiente, la toxicidad medioambiental, la toxicidad electromagnética, cuidamos la nutrición y el ejercicio, hacemos más prevención. Que para tratar la enfermedad crónica hay maneras de apoyar el tratamiento convencional para reducir fármacos, reducir daños colaterales por efectos secundarios, mejorar la calidad de vida, mejorar la longevidad... Que hay que tener en cuenta la parte afectiva, emocional, psíquica de los pacientes, porque si no, hay pacientes que no se curarán nunca, porque es su alma enferma (su tristeza, su depresión y su angustia) la que enferma su cuerpo.

 

Que en enfermedades neurodegenerativas está muy implicada la neuroinflamación: en Parkinson y en Alzheimer. Y en la neuroinflamación los desequilibrios de la microbiota. La microbiota es un órgano fascinante. Se está relacionando con infinidad de patologías: trastornos metabólicos, obesidad… Otra de las conclusiones es que hay factores de riesgo atípicos, distintos del colesterol, la hipertensión y la diabetes para las cardiopatías, como los metales pesados, por ejemplo. Que si en vez de mirar el cáncer como una enfermedad genética la miramos como una enfermedad metabólica, todo cambia. Se abre una nueva vía de tratamiento para sumarla a la ya conocida. Vimos cómo se está haciendo Medicina Integrativa en otros países y concluimos que no lo estamos haciendo tan mal. Incluso lo estamos haciendo muy bien.

En este mismo congreso se habló de los beneficios de la acupuntura, la ozonoterapia, la homeopatía... ¿Puede resumir algún beneficio?

Pues la acupuntura tiene evidencia grado A (la más alta evidencia científica, que son los metaanálisis de ensayos clínicos aleatorizados, doble ciego y con placebo) para los vómitos de la quimioterapia, por ejemplo. O la nutrición, se están publicando ahora muchísimos artículos sobre dieta cetogénica en epilepsia refractaria, en cáncer, en enfermedades metabólicas como la diabetes o autoinmunes. El ozono es muy útil y hay alta evidencia en dolor lumbar y hernias discales. En ginecología, para candidiasis crónicas o HPV (virus del papiloma), es de gran ayuda. Cada técnica tiene sus aplicaciones y sus distintos grados de evidencia. Es obvio que no podemos exigir el mismo grado  de evidencia a algo que es inocuo o apenas tiene efectos  secundarios.  ¿Exigirías un ensayo clínico para demostrar que la manzanilla mejora las digestiones? Es algo milenario, que se ha utilizado durante siglos y totalmente inocuo...

En noviembre de 2020 organizan su III Congreso Nacional, ¿qué esperan de él?

Hay muchas ideas, seguramente haremos hincapié en prevención. Nos parece importantísimo porque, como dice nuestro vicepresidente de SESMI, el Cardiólogo Sergio Mejía: “Detección temprana no es prevención”. En medicina, casi todas las acciones supuestamente preventivas, lo que hacen es intentar detectar precozmente, como la exploración mamaria con mamografía para el cáncer de mama o el PSA para el de próstata. Eso es detección precoz, no es prevención. La verdadera prevención del cáncer de mama sería hacer políticas públicas que redujeran los disruptores hormonales, como el BPA (El bisfenol A), por ejemplo, que se asocia a un aumento de cáncer de mama en mujeres mucho más jóvenes que hace unos años.

Esperamos muchos profesionales porque SESMI ha crecido una barbaridad en el último año. Estamos en estos días elaborando el programa. Vendrán ponentes internacionales de gran calado en Medicina Integrativa.

 

 

 

 

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