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Las primeras referencias que se conocen sobre el ginseng datan de hace más de 5.000 años. Los asiáticos fueron los primeros en descubrir sus beneficios en la salud, siendo la Medicina Tradicional China una de las primeras en utilizarlo. Sin embargo, fueron los navegantes holandeses, los responsables de que esta planta se diera a conocer en Europa en el año 1600.

Por su parte, Stefanie Vera Martínez, directora técnica de Herbetom Internacional, habla con esta revista para detallar los principales beneficios y contraindicaciones de esta planta tan valorada en la actualidad.

Beneficios del ginseng en la salud

La raíz de ginseng es conocida por sus múltiples efectos beneficiosos: “Se trata de una planta con acción adaptógena, un término que se refiere a las sustancias que incrementan la resistencia del organismo frente a situaciones de estrés físico y emocional y aumentan la sensación de bienestar y la capacidad de trabajo”, apunta Stefanie Vera.

Cabe destacar que la mayoría de las actividades biológicas del ginseng se derivan de sus principales componentes, los ginsenósidos. “De forma general, el ginseng actúa como estimulante o depresor del sistema nervioso central (dependiendo de los ginsenósidos extraídos) y mejora la función cognitiva. Además, tiene actividad antioxidante, con efectos beneficiosos sobre el sistema cardiovascular. Algunos estudios sobre el ginseng han demostrado tener efectos sobre el control de la glucemia”, señala Vera

¿Cuándo y cómo se debe tomar?

“La Cooperativa Científica Europea de Fitoterapia (ESCOP, por sus siglas en inglés) aprueba su uso para evitar la disminución de las capacidades mentales y físicas como causa de debilidad, agotamiento, cansancio y pérdida de concentración. Por otra parte, la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés) aprueba el uso para los síntomas de la astenia”, asegura Vera.

La experta comenta que “se recomiendan productos que contengan ginseng en situaciones de debilidad y agotamiento tanto físico como mental”. En este sentido, explica que “los productos a base de esta planta se formulan para uso oral y la posología depende de las concentraciones y la forma de preparación del ginseng (infusión, decocción, maceración, extracción hidroalcohólica…)”. Aunque avisa de que la duración máxima de utilización es de tres meses. En cuanto a las precauciones que hay que tomar, Vera apunta que “está contraindicado en personas que estén en tratamiento con fármacos antidiabéticos”. Y añade que “el uso en niños y menores de 18 años no ha sido establecido todavía por falta de datos”.

Evidencia científica disponible

Esta planta tiene un gran poder neutralizador del estrés y ha demostrado ser eficaz para la fatiga. Concretamente, una revisión concluyó que “tanto el ginseng americano como el asiático pueden ser tratamientos viables para la fatiga en personas con enfermedades crónicas”. Aunque los autores del análisis advirtieron de que, debido al uso generalizado del ginseng, “existe una necesidad crítica de una investigación continua que sea metodológicamente más sólida y que incluya muestras más diversas, antes de que se adopte el ginseng como una opción de tratamiento estándar para la fatiga”.

También se ha investigado el papel de los ginsenósidos en las respuestas inflamatorias y enfermedades y en la mejora del perfil lipídico en sangre, principalmente por una reducción de los niveles de colesterol total y LDL (conocido comúnmente como colesterol “malo”). En un trabajo, se apuntó que las formulaciones tradicionales chinas del ginseng habían mostrado efectos protectores contra la aterosclerosis, lo que sugiere, según los autores, que el ginseng puede ser útil para el tratamiento de trastornos metabólicos.

Por otro lado, con la intención de dilucidar el efecto del ginseng sobre el control glucémico, un equipo de investigadores canadienses llevó a cabo un metanálisis de ensayos controlados aleatorios en personas con y sin diabetes y concluyó que esta planta “mejoró modesta pero significativamente la glucosa en sangre en ayunas en personas con y sin diabetes”. Pero no ha sido la única investigación que pone de manifiesto las propiedades del ginseng con respecto a la diabetes. Un equipo de científicos chinos, concretamente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Zhejiang, sugirió que “existía un beneficio de la suplementación con ginseng para mejorar el control de la glucosa y la sensibilidad a la insulina en pacientes con diabetes tipo 2 o intolerancia a la glucosa alterada”.

Además, un estudio longitudinal coreano encontró que la ingesta de ginseng durante menos de cinco años, puede beneficiar el rendimiento cognitivo de los adultos mayores. Concretamente, pudieron comprobar cómo el grupo de alto consumo mostró puntuaciones totales CERAD (una evaluación neuropsicología) más altas en comparación con el grupo que no consumió.

 

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