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La caléndula, también conocida como flor de las maravillas, se usa en la medicina natural desde épocas milenarias, y, aunque tiene muchas bondades, destacan sus propiedades dermatológicas. Se trata de una planta muy versátil, sobre todo por sus componentes farmacológicos. La flor de la caléndula contiene principalmente flavonoides, saponósidos y alcoholes triterpénicos, carotenoides, polisacáridos, ácidos fenólicos, cumarinas y aceite esencial.

Los flavonoides son los responsables de su acción antioxidante, ya que ayudan a frenar el daño de los radicales libres en la piel. Por su parte, la presencia de polisacáridos hace que esta planta posea un efecto “adhesivo” en el tejido epitelial de la mucosa bucofaríngea, lo que produce que tenga un efecto terapéutico en el tratamiento de la inflamación de esta zona.

La caléndula se puede administrar en forma de infusión, extracto líquido, tintura o pomada. La Agencia Europea del Medicamento (EMA) recomienda que, en adolescentes y adultos, la posología para las infusiones, aplicaciones tópicas, gargarismos o para aplicarla en compresas sea de 1-2 g/150 ml, 2-4 veces al día.

De la piel al sistema inmunitario, todos los beneficios

Según la Cooperativa Científica Europea de Fitoterapia (ESCOP), los preparados de flor de caléndula están indicados en el tratamiento tópico de inflamaciones de la piel y de las mucosas, así como coadyuvante en la cicatrización de pequeñas heridas. Por su parte, la EMA aprueba el uso tradicional de los preparados tópicos de flor de caléndula, para el tratamiento sintomático de las inflamaciones leves de la piel (como quemaduras solares), de la boca y garganta y para la cicatrización de heridas.

Además, de acuerdo con Fitoterapia.net, diferentes estudios clínicos han demostrado la eficacia de los preparados de flor de caléndula en la curación de quemaduras de segundo y tercer grado, puesto que produce una mejoría de los síntomas de enrojecimiento, inflamación, ampollas, dolor y sensibilidad, cortes, úlceras varicosas (principalmente crónicas, y los trastornos de piel e inflamación asociados, así como en la profilaxis y tratamiento de las llagas). También es efectiva en la varicosis y tromboflebitis (un proceso inflamatorio que hace que se forme un coágulo de sangre que bloquea una o más venas, por lo general suele aparecer en las piernas).

Otros estudios clínicos han sugerido la efectividad de preparaciones de caléndula en el tratamiento de vaginosis bacterianas, de la dermatitis del pañal, y de las afecciones dermatológicas producidas por la radioterapia y las dermatitis de contacto.

Los carotenoides de la caléndula poseen también un efecto favorable sobre el proceso de epitelización (que es la fase final en la que la piel termina de rellenar una herida), estimulando la progresión del ciclo celular de los fibroblastos. Asimismo, poseen acción fotoprotectora y antioxidante.

Pero no solo tiene beneficios sobre la piel. Las flores de caléndula tienen actividad inmunomoduladora y distintos preparados de esta flor han demostrado tener actividad antibacteriana frente a las bacterias Staphylococcus aureus (más conocido como estafilococo áureo), Streptocuccus fecalis, Escherichia coli (que es una bacteria que forma parte de la microbiota del tracto gastrointestinal) y otras. Por otro lado, destaca su actividad antimicótica contra la Candida monosa; antiparasitaria frente a Trichonomas vaginalis y antiviral frente al virus de la gripe y virus herpes simple.

El cultivo de la caléndula, rentable

A diferencia del cultivo de eucalipto que ha causado varios problemas medioambientales en nuestro país, el de la caléndula es un cultivo rentable. Tal y como comenta en su web la empresa de tecnología e innovación del sector agroalimentario, Innovatione AgroFood, “a pesar de que especies como la caléndula pueden encontrarse en estado silvestre en diferentes regiones de la península, con el fin de hacer frente a la creciente demanda de productos cosméticos, se ha vuelto imprescindible recurrir al establecimiento de cultivos, aumentando así los niveles de producción, sin comprometer la continuidad de las poblaciones naturales en los diferentes ecosistemas”.

“Dentro de las explotaciones agrícolas pueden plantearse diferentes modelos, dependiendo de si la planta va a venderse en fresco o si se implantará un sistema de secado, pudiendo llegar incluso a disponer de la maquinaria necesaria para la obtención del aceite esencial, de mayor interés”, señalan desde Innovatione AgroFood.

Al ser una especie que precisa calor para crecer de manera óptima, el punto más crítico dentro del desarrollo de la planta es la germinación, que requiere una temperatura de entre 16 y 18ºC. “Por este motivo, la siembra directa debe realizarse al inicio de la primavera. Sin embargo, es necesario tener en cuenta que el trasplante puede ser problemático, debido al tipo de sistema radicular que presenta. Aun así, puede tolerar temperaturas bajas e incluso heladas débiles, debido a su rusticidad. Necesita también un cierto grado de exposición al sol, pudiendo crecer en zonas de semisombra, aunque una ubicación soleada se traduce en un aumento del número de flores, que son el elemento más importante de la planta, ya que es la parte que se comercializa. Se recomiendan, por tanto, terrenos orientados en sentido norte-sur”, añaden.

Ficha técnica de la Calendula officinalis L.

Familia: Asteraceae

Componentes químicos: La flor de caléndula contiene principalmente flavonoides, saponósidos y alcoholes triterpénicos, carotenoides, polisacáridos, ácidos fenólicos, cumarinas y aceite esencial.

Usos/Indicaciones: Acción antiinflamatoria y cicatrizante. Las flores de caléndula han demostrado actividad inmunomoduladora. Distintos preparados de flor de caléndula han mostrado actividad antibacteriana (frente a Staphylococcus aureus, Streptocuccus fecalis, Escherichia coli y Pseudomonas aeruginosa, Sarcina lutea, Klebsiella pneumoniae), antimicótica (Candida monosa), antiparasitaria (frente a Trichonomas vaginalis) y antiviral (frente al virus de la gripe y virus herpes simple). Los extractos de caléndula tienen también actividad antioxidante (principalmente quelante de radicales libres), que se ha relacionado con la presencia de flavonoides.

Contraindicaciones: Sensibilidad a especies de la familia de las Asteráceas.

Precauciones: No se recomienda su uso por vía interna durante el embarazo, por haberse descrito acción uterotónica, pero no hay objeciones a su uso por vía tópica. Además, la planta fresca puede producir dermatitis por contacto.

Posología según la Cooperativa Científica Europea de Fitoterapia

  • Infusión para aplicación tópica: 1-2 g/150 ml dosis.
  • Extracto fluido (1:1, etanol 40-50%) o tintura (1:5, etanol 70-90%). Para el tratamiento de heridas, la tintura se aplica como tal. Para aplicarlo en compresas, la tintura se diluye al menos con el doble de agua hervida.
  • Preparaciones semisólidas conteniendo 2-10% de extracto fluido (1:1).

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