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Este año va a estar marcado por uno de los mayores acontecimientos en la historia reciente con la irrupción del Coronavirus SARS, más conocido por la enfermedad que causa, la COVID 19. Prácticamente, todos los países a lo largo y ancho del globo se han visto afectados, con las inexorables consecuencias económicas para casi todos los sectores.

La naturaleza también ha sido testigo de cambios, con la salvedad de que, en ocasiones, han sido para bien. Corrían las noticias de mejoras en la calidad del aire, sin apenas coches en circulación y con las principales arterias urbanas despejadas, lo que llevaba a reducir en un 57% los gases de efecto invernadero en Madrid, como constata la revista National Geographic en un artículo, donde recoge los beneficios para el planeta del confinamiento: menos polución en el aire en China o aguas cristalinas en Venecia. En la región catalana, según el departamento de Medio Ambiente de la Generalitat de Cataluña, el día 23 de marzo los niveles de CO2 en Barcelona se habían visto reducidos un 75%.

Diferencias también ha habido en alimentación. Durante el 9 de marzo y hasta el 7 de junio hemos comprado más alimentos que en otras ocasiones, concretamente un 24,5% más que en ese mismo periodo del año anterior, de acuerdo con el Informe de Consumo Alimentario en España de 2019 que presentó en junio el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas. Y en esto, la tienda tradicional también se vio beneficiada al crecer su cuota un 30%. "La pandemia nos ha proporcionado la ocasión para redescubrir el valor de los alimentos, tanto desde el punto de vista de la salud como de la gastronomía", decía entonces Planas.

Dos caras de la pandemia

¿Y qué hay de la parte ecológica? En palabras de la presidenta de la Asociación Vida Sana y directora de Biocultura, Ángeles Parra, el impacto varía según el tamaño de los productores. “Tengo constancia de que a algunas empresas medianas y/o más o menos grandes del sector ecológico, la pandemia les ha multiplicado sus ventas (...), sin embargo, si hablas con pequeños productores… algunos lo están pasando muy mal”, arguye. Aunque depende del tipo de alimento y producto.

La explicación puede encontrarse en la importancia de tener un sistema inmunológico fuerte y sano. Esta tendencia encaja con la opinión de Andrea, que trabaja en un herbolario en Valladolid: “Muchas cosas estaban agotadas, como por ejemplo la vitamina C. A día de hoy seguimos sin tenerlas”, explica. No obstante, lamenta que hubiera gente que no supiera que, durante el confinamiento, seguían abiertos y las ventas bajaron en abril. En cambio, otros herbolarios han experimentado un crecimiento significativo durante el confinamiento, en ventas en suplementos y alimentación, debido principalmente a la cercanía del establecimiento o al servicio de envío a domicilio, como es el caso del herbolario Yebio de Asturias o Vitasfera de Madrid. Esta tendencia que comenzó durante el confinamiento continúa en la actualidad.

Por otro lado, empresas como la castellana y leonesa Soria Natural han vivido una experiencia completamente distinta. Si bien es cierto que como cualquier empresa han tenido que adaptar la plantilla, la distribución y el volumen de negocio, han seguido intactos gracias a que las autoridades les han ido “aconsejando”. Además, “las visitas de clientes fueron canceladas y con los responsables de riesgo laboral íbamos aprendiendo. Hemos tenido cero impacto del virus”, esgrime Hans Buysrogge, director de Desarrollo Internacional de la empresa.

Se podría pensar que la llegada del coronavirus ha truncado y truncará la expansión de ciertos negocios, tal y como expresa Parra, preocupada por la “imposibilidad de vender la producción en mercados, comedores escolares, etc.”, puesto que eso significa “una catástrofe económica para muchos”. Son dos caras de la misma moneda. Buysrogge defiende lo contrario, ya que desde que comenzó la crisis de la COVID-19 la situación de la empresa apenas ha cambiado: “Durante la pandemia hemos seguido trabajando igual al ser servicio esencial”.

Cancelaciones y aplazamientos en las ferias internacionales

En marzo y abril, comerciantes y entusiastas del sector lidiaban con la frustración de no poder celebrar congresos y ferias, pero con la desescalada y el levantamiento de medidas estrictas de protección, el telón va subiendo. El pasado 6 de junio se celebraban en Zamora y Segovia sendos mercados ecológicos marcados por las medidas de higiene. Otras como Alimentaria o BioCultura Barcelona han tenido que aplazarse, al igual que dos de las citas más importantes de nuestro país con carácter internacional, Organic Food Iberia y Eco Living Iberia que han quedado pospuestas para 2021.

Por otro lado, hay congresos que siguen adelante. La V Feria Ecológica de Navarra estará del 18 al 20 de septiembre; Bioterra, la importante feria ecológica y de bioconstrucción del País Vasco, ha evitado un mal mayor y se celebrará este año del 9 al 12 de octubre y no en junio como estaba previsto. Fuera de nuestras fronteras, entre el 1 y 3 de julio, a través de Internet, más de mil personas estuvieron presentes en el IFOAM Organic’s Europe, de acuerdo a sus datos de su página web. Este es uno de los eventos de las organizaciones que más impulsan y presionan por un futuro de agricultura ecológica dentro de la UE.

Otros como el Natural & Organic Products Europe, también de gran relevancia en el continente y de cara a la expansión a nuevos países, han decidido esperar al curso que viene y optar por renunciar a la edición de este año, con lo que afectará a 700 expositores de todo el mundo, a más de 10.500 asistentes con seminarios, muestras de productos innovadores, cosmética ecológica y la oportunidad de forjar nuevos contactos. Este iba a ser su 25 aniversario.

Innovación y nuevos mercados

No obstante, no todo iban a ser malas noticias porque dentro de uno de los espacios económicos más boyantes, probablemente el que más, el de Asia, habrá eventos. Como el Natural & Organic Asia, homólogo del europeo. Esta cita clave en la que, hasta la fecha, no hay representación española, supone una veda para aquellas empresas que quieran emprender la aventura asiática. Buysrogge, que estima en 3 millones la facturación de Soria Natural dentro de Europa y dos en el resto del mundo, reconoce que han apuntado a países como China con otra aproximación.

“Cada país es diferente con sus aranceles y legislación. En Asia vamos a un producto premium”, explica, porque los precios y costes varían, además de que los tiempos son diferentes. “En Europa tenemos la facilidad de la UE con su sistema. Hay reconocimiento mutuo”, nos informa el holandés ya afincado en España desde hace años, quien reconoce que abrirse a los “mercados de masas” es una ardua tarea que conlleva tiempo. Puede pasar un año desde que “se firma un contrato hasta que se empieza a distribuir el producto”.

En sus propias palabras, además de que el continente asiático está sin explorar, tienen sus “esperanzas puestas” en Europa y Europa del Este que, puede que sus consumidores “no tengan tanto poder adquisitivo, pero existe una buena respuesta”.

El camino está marcado. El terreno de producción ecológica en Europa aumentó un 34% entre 2012 y 2018 y se espera que lo siga haciendo, tal y como marcan los datos de Eurostat. Lideran Austria, Estonia y Suecia con más de un 20% de cultivo ecológico del total, cuando el área de producción en la UE es del 7,5%. En términos de hectáreas, España está a la cabeza en esta estadística con más de 2 millones por delante de Francia e Italia (datos de 2018). Tal vez se explique por la Estrategia Para el Apoyo a la Producción Ecológica, renovada en el año 2014 y que establecía como objetivos “el apoyo a la evolución y consolidación y fomentaba el consumo interno, así como una mejor comercialización”.

De momento, la directora de Vida Sana tiene claro que el reto para el mundo ecológico y resto de los sectores es el de “adaptarse los más rápido a la nueva normalidad. Están cambiando “a pasos agigantados” las formas de distribución. Se va a vender más online. Hay que estar preparados para eso”, y sostiene que “la exportación sigue estando ahí, es una salida principalmente para países de Centroeuropa, en donde seguimos siendo muy competitivos”.

Para el representante de la empresa soriana, que cuenta con nueve delegaciones comerciales nacionales, cinco respectivamente en Estados Unidos, Marruecos, Alemania, México y Portugal y presencia en 28 países, hay trabajo por hacer. “El mercado lo está demandando. Las empresas incorporan capital y recursos en la comercialización del producto, marketing y publicidad, pero no lo van a hacer en producción, así que acudimos nosotros”, indica. Su enfoque es el de “suplementos dietéticos” basados en plantas medicinales, pero son capaces de reinventarse e innovar. Ambos coinciden en el futuro de la producción ,“la población está pidiendo más productos locales, sean ecológicos o no. Y a esto hay que dar una respuesta y hay que competir en ese nuevo mercado”, señala Parra. 

En cuanto a oportunidades, Buysrogge identifica un nicho que está en auge con cada vez más gente buscando formas de cuidar su dieta y salud: los llamados flexitarianos. “Ahora mismo hay un público, especialmente en el norte de Francia, que come carne de manera mínima y, al mismo tiempo, buscan alternativas”, comenta. Estas alternativas, algunas venidas de Estados Unidos, son productos que imitan a la carne. El problema con estos productos es que no son ecológicos y usan muchos añadidos para imitar un filete, una hamburguesa o similares. “Nosotros hemos ido más allá: lo nuestro es ecológico”, afirma el holandés.

Hace unas semanas lanzaban al mercado una hamburguesa con la textura, color y sabor de la carne, pero sin usar nada de ésta. Puramente vegetal. “Estamos viendo que va a funcionar”, concluye.

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