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La depresión es una enfermedad del estado de ánimo que, en España, afecta al 4-5% de la población, con un mayor riesgo de padecerla en mujeres que en hombres, en una proporción de casi el doble (16,5% vs 8,9%) [1]

Ahora bien, no todo es depresión y no debe confundirse ésta con un estado de ánimo bajo y transitorio, normalmente debido al estrés o a circunstancias de la vida que es normal que nos produzcan tristeza, inestabilidad emocional, sensación de fatiga, pesimismo, ansiedad e incluso cambios en el apetito y en los patrones de sueño. Ahora bien, ese estado emocional, si no somos capaces de manejarlo y se cronifica en el tiempo, o sus síntomas se presentan con una intensidad más acusada de lo normal, puede convertirse en un factor de riesgo de caer en depresión.

Por eso, la clave para superar estos estados de ansiedad, estrés y posibles estados depresivos, está en la adaptación. Buscar una ayuda para soportar mejor estos estados y encontrar de nuevo el equilibrio de nuestra mente.

El papel de los neurotransmisores

Casi todos en un momento u otro tenemos momentos de bajón o ánimo deprimido, y en esos estados tiene mucho que ver la química y la producción en nuestro cerebro de unas sustancias llamadas neurotransmisores, que regulan numerosos procesos físicos y emocionales y que tienen una profunda influencia en la salud y el bienestar general. Los principales neurotransmisores son: la serotonina, la dopamina y la norepinefrina. La serotonina, juega un papel clave en nuestros sentimientos de felicidad y es muy importante para nuestras emociones, porque nos defiende de la ansiedad y la depresión. La dopamina y la norepinefrina son responsables de la motivación, energía, interés y unidad y se asocian a las emociones positivas.

Períodos prolongados de desequilibrio emocional, con ánimo bajo, ansiedad y estrés, pueden agotar los niveles de neurotransmisores. Lo mismo ocurre en la depresión, pero a mayor escala, por ello existen medicamentos antidepresivos que actúan ayudando de distintas maneras a aumentar los niveles de estos neurotransmisores. Sin embargo, este tipo de medicamentos no están indicados para tratar un simple desequilibrio emocional por causa concreta, ni siquiera para el tratamiento de las depresiones leves.

La fitoterapia en el manejo de la ansiedad y estados depresivos leves

Buscando una ayuda para superar esos estados de ánimo bajo, en los últimos años se han llevado a cabo múltiples investigaciones sobre estrategias naturales que pudieran ser una alternativa. En los estudios realizados se han encontrado distintas sustancias vegetales, que han demostrado ser de utilidad.

AZAFRÁN 

La zona de origen del azafrán (Crocus sativus L.), parece ser Oriente Medio, pero se ha extendido por los países de la cuenca mediterránea, incluido el norte de África, India y China. Las partes terminales del pistilo con los estigmas de la planta son las que tienen propiedades para la salud, debido a sus principales componentes carotenoides: crocina y crocetina (responsables del color), picrocrocina (que da el sabor) y safranal (responsable del aroma). El uso del azafrán para tratar los estados de ánimo deprimidos se remonta a la tradición persa (Irán). En la tradición Ayurveda se considera que armoniza cuerpo y alma y devuelve la calma y el equilibrio. En estos usos tradicionales se basan, precisamente, los estudios científicos recientes sobre su capacidad para ayudar a mejorar los estados bajos de ánimo. Se ha visto que los componentes del azafrán hacen que el organismo pueda aumentar sus niveles de neurotransmisores (serotonina, noradrenalina y dopamina) a través de distintos mecanismos. Además, se ha comprobado que tienen un efecto potencial antiinflamatorio y antioxidante, pudiendo ayudar a prevenir la degeneración neuronal, al proteger contra el estrés oxidativo el sistema nervioso central.

CÚRCUMA

La cúrcuma (Curcuma longa L.) es una planta herbácea de la familia del jengibre, nativa del suroeste de la India. De la que se utilizan los rizomas, de color amarillo a naranja. Los componentes principales de la cúrcuma son los curcuminoides: curcumina, demetoxicurcumina y bisdemetoxicurcumina. Las propiedades de estos curcuminoides actuando en sinergia se han constatado en diversos estudios, refiriéndoles una actividad hepato-protectora y anti-inflamatoria. Distintos ensayos han demostrado que los curcuminoides favorecen mejores niveles de serotonina, noradrenalina y dopamina, por lo que pueden ejercer un beneficioso efecto en casos de bajo estado de ánimo, desequilibrio emocional e incluso depresión.

Hay que señalar que los curcuminoides tienen dificultades para ser absorbidos en el tracto gastrointestinal y pasar al torrente sanguíneo, sin embargo existen en el mercado productos que mejoran la absorción, como la tecnología Fitosoma®, a través de la cual, por un proceso biomimético con el organismo, se unen los curcuminoides a fosfolípidos de girasol (fosfatidilcolina o fosfatidilserina) consiguiendo aumentar la absorción de los curcuminoides utilizando dosis alimentarias, que no presentan efectos adversos en su consumo a corto y largo plazo (absorción hasta 29 veces mayor comparado con el mismo extracto sin utilizar la tecnología Fitosoma®).

RODIOLA

La rodiola (Rhodiola rosea L.), es una planta que crece en las regiones frías y elevadas del hemisferio norte, a la que se conoce también por otros sugestivos nombres como “rosa polar”, “raíz del ártico” o “raíz de oro”.

Las raíces y rizomas de esta planta han formado parte de la medicina tradicional de Rusia y Escandinavia, donde se ha utilizado con múltiples fines, entre ellos mejorar el rendimiento físico, disminuir la fatiga y fortalecer al individuo. De hecho, en 1969 fue incluida en la Farmacopea oficial rusa, que recomendaba su uso como tónico medicinal. Ya en aquellos años, en distintos textos médicos y farmacológicos se reconocen sus propiedades para recuperar estados de astenia (cansancio, fatiga…), reducir los episodios de ansiedad, mejorar la resistencia al trabajo y a las infecciones y mejorar la atención y la memoria. 

Las raíces y rizomas de rodiola tienen una composición química muy compleja que se ha ido dilucidando a través de los años, gracias a las investigaciones de diversos grupos de investigadores (como los equipos encabezados por los Doctores Panossian, Ali y Tolonen). Los principales constituyentes son un grupo de sustancias incluidas bajo la denominación común de rosarinas (rosavina, rosina y rosarina) y el salidrósido (también llamado rodiolósido o tirosol), que marcan su calidad y actividad, ya que la mayoría de los extractos utilizados en los estudios clínicos están estandarizados (cuantificados) en estas sustancias.

Los estudios realizados han confirmado su efecto adaptógeno, mostrando efectos beneficiosos en situaciones de exceso de actividad física o intelectual, al mejorar el rendimiento físico y mental, aumentar la capacidad de trabajo y disminuir la intensidad de la fatiga. En los ensayos clínicos se ha observado que produce una mejoría, de forma dependiente de la dosis, en todos los parámetros estudiados: agotamiento, descenso de la motivación, somnolencia, disminución de la libido, trastornos del sueño y bajo rendimiento intelectual. Otros estudios recientes han demostrado que los extractos de rodiola tienen un efecto beneficioso en situaciones de bajo estado de ánimo, primeros síntomas de depresión y en estados de ansiedad.

OTRAS PLANTAS ÚTILES

Teniendo en cuenta que, a menudo, los cambios de ánimo a la baja son causados por el estrés o por circunstancias estresantes, las plantas que aumentan la resistencia frente a distintos factores de estrés y mejoran las capacidades físicas y mentales, pueden ser útiles en combinación con las anteriores o entre sí, para mejorar los síntomas de bajo estado de ánimo. Entre estas plantas están el eleuterococo (Eleutherococcus senticosus) Maxim., la esquisandra (Schizandra chinensis) y la ashwagandha (Withania somnífera), todas ellas plantas adaptógenas (como la rodiola) que merecerán una revisión en mejor ocasión.

Conclusiones

Como se puede observar, la fitoterapia puede ofrecer una ayuda eficaz y segura para superar estados transitorios de bajo estado de ánimo, aliviando los síntomas y soportando el organismo para recuperar el equilibrio y evitar una cronificación del problema, que podría llevar a estados patológicamente depresivos. En la actualidad se comercializan distintos extractos a base de plantas, pero debemos distinguir la calidad de los mismos para elegir un producto seguro y eficaz. Es importante desde la recolección de la planta, su procesado y su estandarización, hasta el producto terminado. Además, las propiedades sinérgicas que podemos encontrar al combinar de una forma específica los distintos extractos de plantas, van a dar como resultados nuevas acciones fisiológicas en nuestro organismo, únicamente atribuibles a la mezcla estandarizada, y no pueden compararse o extrapolarse con las acciones de otros extractos de plantas que no tengan las mismas concentraciones de plantas, ni la misma estandarización. Para ello, es muy importante contar con evidencia clínica propia, tanto del extracto herbal por separado como de la sinergia de varios de ellos, que demuestren sus propiedades concretas.

[1] Portalatín B. Radiografía de la depresión en España. El mundo. Salud. 17/02/2015, Disponible en http://www.elmundo.es/salud/2015/02/17/54e34b4ce2704ea6698b457b.html (última consulta setiembre 2017)

Paula Saiz de Cos

Dpto. Técnico, Formación y Documentación de 100% Natural

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