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En este artículo, nos vamos a centrar en el estrés y las emociones y su relación con nuestro sistema digestivo, tres aspectos muy relacionados entre sí y que se han visto gravemente afectados durante todos estos meses. Podemos definir una crisis como un período o situación en el cual la normalidad vigente pierde su sustancia, dándole lugar y primando los cambios bruscos o dificultades (ABC diccionario). Ante una situación de crisis, tendemos a movilizar reacciones para aliviar nuestro malestar y recuperar el equilibrio que existía antes del inicio de la crisis. Sin embargo, si los factores desestabilizadores se mantienen en el tiempo, es posible que nuestros recursos habituales no sean suficientes para manejar la nueva situación. Y esto es lo que ha ocurrido a una gran parte de la población durante la pandemia en la que estamos inmersos: cambios en nuestro estilo de vida, la incertidumbre de lo que pueda suceder en un futuro próximo, la duración de esta situación… todos estos factores van a favorecer la aparición del estrés, y su cronificación si no ponemos remedio alguno.

Consecuencias del estrés y estrategias para afrontarlo

En este punto, tenemos que diferenciar los síntomas del estrés agudo y del estrés crónico. El estrés agudo nos causa nerviosismo, inquietud e irritabilidad, problemas de insomnio, palpitaciones y trastornos digestivos (nauseas, diarrea, dispepsia, etc.). El estrés crónico se presenta con síntomas de nerviosismo más acusado, apatía, depresión leve, falta de concentración y memoria, problemas cardiovasculares y problemas digestivos de mayor entidad, entre otros.

Podemos seguir algunas estrategias sencillas para aliviar el estrés y minimizar los daños que nos pueden causar, como respirar de forma profunda, respetar las horas de descanso, llevar una vida activa y una alimentación sana y equilibrada, y evitar el uso excesivo de dispositivos electrónicos y la sobreinformación sobre la pandemia, entre otros. A veces puede no ser suficiente y podemos necesitar una ayuda extra que nos permita aumentar nuestra resiliencia a estas situaciones estresantes y que podamos salir fortalecidos de ellas, minimizando las consecuencias negativas. Estamos hablando de las plantas adaptógenas.

Plantas adaptógenas para minimizar el impacto negativo del estrés

El término adaptógeno lo estableció en 1947 el científico ruso N.V. Lazarev, para englobar una serie de plantas que estudió con su equipo. Estas plantas tenían en común que vivieron durante las glaciaciones y se adaptaron incluso a las condiciones de vida más severas y que en las regiones donde crecían eran utilizadas por la población de forma tradicional para “aumentar su fortaleza”. Se trata de sustancias que ponen en marcha el sistema de defensa y ayudan al organismo a adaptarse a las situaciones de estrés minimizando su impacto. Varios estudios realizados con sustancias adaptógenas, han demostrado que son capaces de contrarrestar y proteger el organismo en determinadas situaciones de estrés.

Existen más de 111 plantas clasificadas dentro del grupo de las adaptógenas, entre las más conocidas tenemos a la ashwagandha, esquisandra, rodiola, eleuterococo, ginseng y andrografis. En este artículo hablaremos de las más utilizadas en estos momentos:

  • La raíces y hojas de ashwagandha (Whitania somnifera L.), también conocida como Cereza de Invierno, se han utilizado desde hace 3000 años como apoyo durante situaciones de estrés agudo. Ayuda a mantener la estabilidad emocional, siendo muy útil en casos de estrés temporal. También contribuye a la sensación de relajación.
  • Las bayas de esquisandra (Schisandra chinensis (Turcz.) Baill.) se utilizan como tónico y reconstituyente. Pueden ayudar a la capacidad de una persona para adaptarse al estrés, y contribuyen a la recuperación del bienestar físico y mental.
  • La raíz de rodiola (Rhodiola rosea L.) tiene una historia de uso de miles de años: los antiguos griegos ya utilizaban esta planta, los rusos la administraban a sus atletas y soldados, e incluso los vikingos la utilizaban habitualmente por sus efectos beneficiosos. La rodiola ayuda a adaptarnos al estrés emocional y al esfuerzo físico. También tiene un efecto beneficioso en la fatiga y los dolores de cabeza inducidos por estrés, cuando hay falta de apetito o una disminución del rendimiento en el trabajo. Además, ayuda a mejorar el estado de ánimo.
  • La raíz de Eleuterococo (Eleutherococcus senticosus Maxim.) contribuye a mantener niveles altos de energía física y mental, apoyando las capacidades físicas e intelectuales en caso de agotamiento y cansancio.

La calidad de los extractos de plantas es imprescindible para tener un extracto seguro y eficaz. Se han realizado múltiples estudios farmacológicos y clínicos con productos a base de la combinación de extractos de plantas adaptógenas. Uno de los extractos patentados que ha mostrado tener efecto sinérgico es la fórmula ADAPT-232, una mezcla fija de esquisandra, eleuterococo y rodiola, con una gran cantidad de estudios científicos y clínicos. Otro extracto es el SHR-5, un extracto de raíz de rodiola, cuya sinergia de acciones se consigue con una composición concreta de sus principios activos, creando así su propia huella digital. Se trata del extracto de rodiola con mayor número de publicaciones científicas.

Relación del estrés con el sistema digestivo

El estrés y las emociones están íntimamente ligadas a la función digestiva: el estrés favorece las enfermedades de esta parte de nuestro cuerpo y éstas, a su vez, perpetúan el estrés. Esta relación se conoce en el mundo científico como “eje intestino-cerebro”. Además, podríamos añadir un tercero en discordia, que sería la microbiota intestinal. Muchos de los trastornos gastrointestinales funcionales se cree que están producidos por un mal funcionamiento de éste. Existen mecanismos inmunes, hormonales y neuronales que hacen posible una interacción bi y tridireccional entre el tracto gastrointestinal y el sistema nervioso central, desarrollándose mecanismos de bio-feedback en su regulación.

El estrés puede influir en la motilidad intestinal, en la diversidad de la microbiota, en las secreciones intestinales y en la inflamación de la mucosa. Además, la microbiota también parece que puede afectar al desarrollo cerebral, ya que puede influir en los circuitos neuronales implicados en el control motor y emocional y en el desarrollo de neurotransmisores como la serotonina, molécula que ayuda a regular el estado de ánimo, el comportamiento social, el apetito, la digestión, el sueño, la memoria, el deseo y la función sexual.

¿Cómo podemos ayudar a mejorar la función digestiva? Tenemos a nuestra disposición determinados complementos alimenticios que pueden ayudarnos a controlar y minimizar las consecuencias negativas que el estrés ha ocasionado a nuestro sistema digestivo:

  • Nutrientes que ayuden a reparar y mantener la barrera intestinal: la L-glutamina, la quercetina, la N-acetilglucosamina, la N-acetilcisteína y el gamma oryzanol, el zinc, la vitamina C y vitaminas del grupo B, pueden apoyar la función de barrera intestinal, a reducir la inflamación y a un correcto revestimiento mucoso que contribuye a la salud gastrointestinal, mejorando así nuestro estado de ánimo y ayudando a reducir el cansancio y la fatiga.
  • Probióticos: debemos elegir aquellos que sean de origen humano y con compatibilidad intestinal (resistentes a la humedad, oxígeno, temperatura, ácidos estomacales y sales biliares). Es importante que el complemento alimenticio esté formulado con cepas concretas, ya que no todos los microorganismos provocan el mismo tipo de efecto ni con la misma intensidad. La cepa se indica con unos números detrás de la especie, por ejemplo: Lactobacillus rhamnosus 32550. Y por último, será una apuesta ganadora si elegimos productos que tengan cepas concretas de probióticos cuya función está corroborada con resultados clínicos.
  • Concentrado de papaya: es habitual incluir a la papaya (Carica papaya L.) dentro de los alimentos que cuidan la salud digestiva, principalmente por su contenido en papaína y fibra. La papaína es una enzima con propiedades similares a la pepsina y tripsina humanas, ayudando a la ruptura de proteínas de la dieta. Por su alto contenido en fibra soluble, especialmente pectinas, es capaz de formar coloides gelatinosos en contacto con el agua que hay en el intestino. Estos coloides aumentan la masa de las heces y de esta manera, de una forma mecánica, ayudan a evacuar en el caso del estreñimiento y en el caso de diarrea “ligan” las heces. Sin embargo, el contenido en papaína y otros nutrientes varía en función de su origen geográfico, forma de cultivo y estado de madurez de la fruta en el momento de su recogida, entre otras cosas. Por ello, cuando se pretende un efecto fisiológico que favorezca la digestión y alivie los trastornos intestinales como el estreñimiento o la diarrea, debe recurrirse a preparados que contengan una mayor cantidad de papaína que la papaya madura cruda y que sean capaces de mejorar la digestión.
  • Extractos de alcachofera y jengibre: los extractos estandarizados de hojas de alcachofera y de rizoma de jengibre son ampliamente conocidos, por su contribución en la función normal del tracto gastrointestinal. Además, se ha evidenciado que son más efectivos cuando se dan juntos que por separado. La alcachofera tiene acción colerética (estimula la secreción de bilis) y colagoga (estimula la secreción de bilis al intestino delgado), contribuyendo a la función digestiva e intestinal. También ayuda al manejo de las náuseas, las flatulencias y la sensación de plenitud. Y el jengibre contribuye a la función normal del tracto gastrointestinal y ayuda a reducir la sensación de mareo y vómitos asociados a los viajes en coche o en avión.

Conclusiones

El estrés forma parte de nuestra vida más de lo que nos gustaría. Tenemos muchas razones que afectan a nuestra salud para intentar evitarlos, y una de ellas está directamente relacionada con el aparato digestivo. Los complementos alimenticios son una herramienta eficaz y segura para hacer frente al estrés, aumentar nuestra resiliencia y mejorar los síntomas digestivos asociados al mismo.

Paula Saiz de Cos, Bióloga vegetal

Dpto. Técnico, Documentación y Formación de Cien por Cien Natural

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Sección: Plantas-que-curan
Publicación: Revista nº 120

Rodiola, planta adaptógena para combatir el estrés y la fatiga