Se encuentra en:     Inicio / Artículos / "El masaje será más importante porque el tacto es una forma de comunicarnos", Pere Joan Mompó Martínez, director del Centro Mompó

Bajo el lema “Si el tacto es el primer idioma, el masaje es literatura”, Pere Joan Mompó Martínez, director y propietario del Centro Mompó, asegura que esta tradicional técnica constituye una de las claves sobre las que se sustenta el centro.

El establecimiento abrió hace 18 años, en agosto de 2003, en la zona céntrica de la ciudad de Valencia, y actualmente cuenta con un equipo de siete profesionales formados en Terapias Naturales. Asimismo, el Centro Mompó es una escuela acreditada oficialmente por la Asociación Nacional de Profesionales y Autónomos de las Terapias Naturales (COFENAT).

Hace 20 años que Mompó se dedica al trabajo terapéutico. Además de ser una práctica vocacional, también viene de familia. Su propietario está formado en diversas disciplinas que utiliza para tratar a sus pacientes: Quiromasaje, Fitoterapia, Técnicas manuales avanzadas, Osteopatía y Flores de Bach.

En el caso de la regulación de este tipo de Terapias Naturales, Mompó admite que “existe una presión de farmaindustria”, pero acusa también a su propio sector, y a los integrantes del mismo, de la situación: “El hecho de no tener grandes empresas refleja la debilidad del sector, de la atomización de los profesionales y de la disparidad de la formación de cada profesional, lo que provoca que tengamos un sector poco regulado”, concluye.

Para Mompó el tacto es el lenguaje humano y universal. Esta es la razón por la cual el masaje constituye el epicentro de todo el negocio: “Es una forma de comunicarnos”, subraya el propietario.

Los choques de codos, la falta de expresión facial debido al uso reiterado de mascarillas y la ausencia de abrazos ha hecho que ocultemos una de las grandes cualidades que nos caracteriza como humanos. Por esta razón, está convencido de que la nueva normalidad va a provocar que el masaje vaya a tener más importancia que nunca.

Una apuesta por la presencialidad

A pesar de que la pandemia ha puesto de manifiesto la comodidad y flexibilidad que aportan la tecnología y el mundo virtual, Mompó apuesta por la presencialidad: “No obviamos que vivimos en el siglo XXI, y por eso tenemos un aula virtual, pero siempre como un apoyo a la formación presencial”.

“A nuestro entender, es imposible enseñar, de una forma eficaz y con calidad, sin un maestro de forma presencial, porque alguien te tiene que enseñar cómo debes apretar y colocar las manos o con qué intensidad”, subraya el director.

El centro imparte cursos de Reflexología Podal, Vendaje neuromuscular y funcional, Terapia manual superior, Quiromasaje, Osteopatía estructural, Osteopatía visceral y Drenaje linfático manual; los últimos cuatro impartidos por el propio director. Aunque, Mompó asegura que uno de ellos destaca frente al resto: “El más demandado, con diferencia, es el de Quiromasaje, ya que es un curso donde obtienes la base sólida necesaria para convertirte en masajista”.

El centro destaca por la flexibilidad de horarios y tiempos que ofrece, ya que tú mismo eliges, entre las múltiples opciones que existen, cuántos días semanales quieres dedicarle a la formación. Es decir, dependiendo del tiempo del que dispongas, puedes elegir realizar el curso dos o cinco días a la semana. Sin embargo, el propietario señala que “el más demandado es el de dos días semanales, que termina cuando completas 30 clases”, las necesarias para completar la formación.

Para las personas más ocupadas y sin disponibilidad durante la semana, el centro también ofrece cursos en formato fin de semana donde la duración total de la formación se extiende a 10 meses.

Las Terapias Naturales más demandas

Mompó explica que en su centro tanto los servicios sanitarios como los de Terapias Naturales están conectados, es decir, unos complementan a los otros: “Se complementan muy bien, pero las funciones son muy diferentes. Por ejemplo, realizamos masajes a través de la Osteopatía para poder regular el cuerpo, pero cuando encontramos alguna patología clínica, derivamos al paciente a los profesionales sanitarios”, explica.

A pesar de que “todas las terapias aportan la unidad del cuerpo como un único ser”, destaca los efectos positivos de la Osteopatía, formación que lleva ofreciéndose en el centro desde hace doce años. “La Osteopatía ofrece una gran interdependencia entre las partes del cuerpo, señal que no se observa de una forma tan nítida en las disciplinas sanitarias, pero son focos necesarios y útiles para abordar un problema de salud”, asegura el propietario.

Para los profesionales del Centro Mompó, “lo más importante es hacer un servicio de Osteopatía integral, incidiendo de forma adecuada en todos los puntos para no dejar ninguno sin solventar”. De esta forma, según van avanzando las sesiones, trabajan la estructura ósea, musculatura, órganos internos y sistema nervioso, con el objetivo de que todos ellos se relacionen y formen un todo. Algunas de las técnicas más utilizadas son los estiramientos, las correcciones osteopáticas, las manipulaciones o los masajes.

En el caso de las sesiones de masajes, la intención es que el paciente descargue la tensión acumulada y reduzca la ansiedad. “Este tipo de masaje es una alternativa natural, y muy sana, para aliviar cualquier tipo de molestia muscular”, apunta.

La gestión emocional es uno de los retos que todo ser humano aborda a diario y que afecta directamente a nuestra vida cotidiana, ya que nos encontramos siempre en constantes periodos de adaptación. Por esta razón, es evidente la necesidad de que estas terapias también aborden el control de las emociones, aunque nuestra actual manera de vivir complica aún más esta tarea: “Las nuevas tecnologías perjudican principalmente a la comunicación y a la transferencia de información entre humanos, hecho que influye y afecta en la gestión emocional individual”, señala Mompó. Sin embargo, el responsable recuerda que “la gestión de las emociones es una habilidad humana y, como tal, se aprende”.

Los cambios de la era covid

La pandemia ha transformado nuestros hábitos y forma de trabajar. Sin embargo, se ha vuelto mucho más condicionante en los centros de terapias, ya que la mayoría de servicios son manuales y exigen contacto: “La pandemia ha limitado mucho nuestro trabajo, sobre todo en las terapias individuales, porque nos hemos tenido que acostumbrar a trabajar con guantes, algo a lo que no estábamos acostumbrados”.

A pesar de lo vivido, se emociona al pensar que poco a poco todo está volviendo a la normalidad. “Ahora ya no hay tantos aforos reducidos en las clases grupales como yoga o pilates, donde las restricciones sanitarias se habían vuelto un enorme problema”, explica Mompó. Hoy en día, estas clases pueden disfrutarse de lunes a jueves de 09:45 a.m. a 20:30 p.m. (las horas concretas de las clases varían según el día).

Pero, la pandemia también ha servido para aprender a reinventarse: “Hemos integrado un servicio de pilates online que antiguamente no teníamos”, concluye.

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