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Flores, hojas, raíces, resinas, semillas y frutos son algunos de los extractos vegetales que se utilizan para crear los aceites esenciales de la aromaterapia. Esta técnica se utiliza desde hace miles de años, aunque no fue hasta el año 1937 cuando el químico y perfumista Rene-Maurice Gattefosse acuñó el término como lo conocemos en la actualidad: aromaterapia (palabra que se compone de “aroma”, fragancia, y “terapia”, tratamiento).

“Fue en el siglo XX cuando se hizo popular en Europa el uso terapéutico de los aceites esenciales al descubrir las propiedades calmantes del aceite de lavanda por parte del perfumista René Maurice, que sufrió una quemadura en su laboratorio e introdujo la mano de forma instintiva en un recipiente que contenía este aceite”, relata la responsable del departamento de Información Científica y Cosmética de Laboratorios Marnys, María Mercedes Sánchez.

La experta de Marnys añade que aunque esta ciencia nace cuando se descubrió “el aroma agradable que se desprendía al quemar algunas plantas, fue el pueblo árabe el que comenzó con la destilación para extraer el aceite esencial de ciertas plantas aromáticas”.

Tiene su origen en la medicina herbal, por lo que en su origen, sólo tenía objetivos terapéuticos. Con el paso de los años, la terapia ha ido evolucionando y ha incorporado un enfoque holístico que se centra en el bienestar de la persona desde el punto de vista físico, mental y espiritual, armonizando estados de ánimo y ayudando a las personas que la utilizan a reducir el estrés y a conseguir un descanso adecuado.

La importancia del sistema olfativo y la piel

Al frotar una planta aromática se liberan en la atmósfera gotas de aceite esencial que llegan a nuestro olfato y envían estímulos a distintas áreas del cerebro. La aromaterapia se centra en el sentido del olfato y en la absorción de la piel a través de difusores de aromas.

“Las moléculas aromáticas de los aceites esenciales se inhalan por la nariz y se transmiten, a través del bulbo olfativo, al sistema límbico del cerebro. Esta es la parte del cerebro que incluye en el sistema nervioso y hormonal y que se conecta a otras funciones como la memoria y el comportamiento emocional”, explican desde la Federación Internacional de Aromaterapeutas (IFA, por sus siglas en inglés).

En este sentido, la aromaterapia se puede aplicar de diferentes formas. “Los aceites esenciales pueden penetrar en nuestro cuerpo bien por vía oral (ingiriéndolos, siempre que se sigan las indicaciones del fabricante), por vía tópica (atravesando las capas de la piel), o bien vía respiratoria (los aceites esenciales se evaporan y pueden penetrar en el organismo a través de los alvéolos pulmonares)”, asegura Sánchez.

Usos y aplicaciones de la aromaterapia

En la piel, según explica la Federación Internacional de Aromaterapeutas, se aplica a través de:

  • Masajes. Se utiliza como base un aceite portador adecuado, crema o loción y se mezcla con unas gotas de un aceite esencial único o una combinación sinérgica de aceites esenciales. Esto puede ser aplicado en el cuerpo o utilizado para realizar un masaje de manera tal que las moléculas aromáticas puedan penetrar en la piel.
  • Compresas. Unas pocas gotas del o los aceites seleccionados se agregan a una pequeña cantidad de agua (ya sea fría o tibia). Se embebe un paño en el agua aromática y luego se aplica en la zona afectada para ser utilizada como compresa.
  • Baños. Baños generales, sales de baño, baños de pies o manos. Se diluyen unas gotas de aceites esenciales en sales, dispersantes, polvos o leche. Los aceites esenciales se pueden agregar a geles de ducha sin perfume para ser utilizados en el baño e incluso se pueden agregar en champú sin perfumes con ingredientes orgánicos y naturales.

Por vía respiratoria, los aceites esenciales se inhalan a través de:

  • Inhalación directa. Se coloca 10 centímetros por debajo de las fosas nasales una banda aromática o una botella de aceite esencial diluido y se realizan varias inhalaciones profundas para permitir que las moléculas aromáticas ingresen por la nariz hacia el sistema límbico en el cerebro.
  • Dispersión. Los aceites esenciales se rocían en la ropa de cama, muebles, pañuelos de papel y pañuelos de bolsillo y de este modo las moléculas aromáticas son inhaladas. También se utiliza como aromatizador de habitaciones.
  • Evaporación. Unas pocas gotas de aceites esenciales se combinan con agua y se apoyan sobre una fuente de calor segura. El calor hace que las moléculas aromáticas, al ser volátiles, se difuminen en el ambiente para lograr una inhalación sutil. Además, quemar aceites esenciales es una forma efectiva de desinfectar el aire y repeler insectos.

“El quimiotipo es el principal componente del aceite, es importante para asegurar la calidad, efectividad, y seguridad del aceite esencial”, añade Sánchez.

Beneficios: disminución del dolor y el estrés

Los aceites esenciales son usados de forma sinérgica en la aromaterapia y sus propiedades terapéuticas pueden mejorar la salud en diferentes situaciones, problemas de piel, musculares y dolores artríticos, incluso problemas relacionados al estrés, la menstruación y problemas respiratorios.

“Investigaciones y ensayos clínicos en el mundo muestran los efectos positivos de la aromaterapia; un ejemplo es la eficacia de algunos aceites esenciales en casos de SARM (geranio y árbol de té) o incluso mejoras de las funciones cognitivas en pacientes con Alzheimer (limón y romero)”, afirman desde la IFA.

El responsable científico de Pranarôm, Alfredo Quevedo, destaca como principal beneficio el papel de la aromaterapia “en la gestión del dolor, sus aplicaciones en caso de estrés o ansiedad, así como su utilidad como desinfectantes de la atmósfera”. 

Los aceites esenciales más utilizados, según apunta el responsable científico de Pranarôm, son: el aceite esencial de gaulteria, para aliviar dolores articulares o musculares; el de lavanda, tiene efecto relajante y calmante, muy útil para el estrés o los problemas de conciliación de sueño; y el de ravintsara, que se utiliza en difusores para desinfectar la atmósfera o aplicado en la piel para estimular las defensas.

Por su parte, Sánchez destaca el poder de la Aromadifusión, que puede proporcionar “sensaciones de bienestar favoreciendo la relajación e incidiendo directamente sobre nuestro estado de ánimo y sobre nuestra sensación de pureza en el aire, entre otros beneficios”.

En cuanto a los consejos de uso de los aceites esenciales, Quevedo, aconseja “consultar con un profesional sanitario especializado antes de utilizarlos, ya que aunque son extractos naturales con propiedades medicinales muy interesantes, pueden causar efectos indeseados”. En este sentido, destaca la importancia de “emplear sólo aceites esenciales en los que el laboratorio facilite los análisis de calidad de cada lote”.

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