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En las sesiones de Yoga se trabaja la toma de consciencia con nuestro cuerpo y nuestra mente. Jaume Campos, profesor de Yoga perteneciente a la Asociación Española de Practicantes de Yoga (AEPI) desde hace más de 25 años, fundador y director de Jaume Campos Center (en 1987) y socio de la Asociación Nacional de Profesionales y Autónomos de las Terapias Naturales (COFENAT), enumera a mi herbolario los tres puntos más importantes que se deben tener en cuenta a la hora de practicarlo: “La consciencia del cuerpo (asanas o posturas), la respiración y la relajación. En la medida que se van interiorizando estos tres elementos básicos, se aprende a contactar con el silencio, la tranquilidad y la paz interior que surge del estado de meditación”.

¿De dónde viene el Yoga? Esta técnica tiene como texto principal el Yoga Sutra, una serie de textos escritos por Patanjali en el siglo III a.C., que se pueden describir como las normas o preceptos básicos para su práctica. “Antiguamente la información se pasaba de manera oral entre los yoguis hasta que Patanjali escribió cuáles eran las normas básicas para practicarlo. Se trata de un texto corto que ha tenido una enorme influencia”, relata Campos.

Beneficios

La profesora de Yoga por la Asociación Internacional de Profesores de Yoga Sananda (AIPYS) Amalia Panea, periodista experta en salud y nutrición y  autora del libro ‘Cambiar de vida es fácil si te dicen cómo’, nos habla de los principales beneficios de esta disciplina en tres planos: el físico, el mental y el emocional/espiritual.

Para la experta, esta disciplina es “un todo, un sistema de acondicionamiento físico, mental y espiritual, una auténtica auto terapia y un camino de vuelta hacia ti mismo”. En este sentido, apunta, estos beneficios están reconocidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

  • Fortalece y flexibiliza el cuerpo. Rejuvenece las articulaciones y la columna, lo que corrige y mejora la postura y evita dolores y patologías de espalda.
  • Sistema cardiovascular. A través de la práctica de ejercicio físico suave se estimula  del bombeo del corazón y el flujo sanguíneo.
  • Ansiedad, estrés y depresión. Aumenta el nivel de energía, mejorando nuestro tono vital general, lo que ayuda a combatir la ansiedad y la depresión. Además, el control de la respiración (que se consigue con los pranayamas o prácticas respiratorias) calma y equilibra el sistema nervioso, ayudándonos a combatir y gestionar mejor el estrés. También mejora la capacidad respiratoria y ayuda a personas con asma.
  • Sistema inmune. “Por el masaje que proporcionan en los órganos las posturas de Yoga, la oxigenación celular, la reducción del estrés y la mejora de la circulación, es una de las disciplinas que más potencia nuestro sistema inmune y mejora nuestra salud general”, explica la experta Panea.
  • Conectar con uno mismo. La respiración yóguica o pranayama oxigena y revitaliza el cuerpo, calma las emociones y proporciona claridad mental. Esta práctica te ayuda a conectar contigo, a escucharte y habitar mejor en tu piel, lo que mejora tu autoestima y te ayuda entender y gestionar mejor tus emociones, a desarrollar paciencia, empatía y compasión hacia ti mismo y hacia los demás.
  • Tonifica la musculatura. Además, tonifica toda la musculatura corporal (se trabaja con el propio peso), lo que hace que se tonifique y desarrolle la masa muscular, activando el metabolismo y ayudándonos a mantener un peso saludable.
  • Calma mental. Practicar Yoga nos ayuda a sentir mejor con nosotros mismos y con los demás, lo que mejora mucho nuestras relaciones personales, familiares e incluso laborales. Además, practicarlo nos ayuda a vivir de forma más consciente, relajada y serena, lo que aumenta nuestra sensación de bienestar y felicidad.

Curiosidades y mitos

La experta en Yoga también nos ayuda a desmontar algunos mitos que existen alrededor de esta disciplina. Por ejemplo, ¿sabías que mucha gente piensa que no puede hacerlo porque no es flexible?

“Todo lo contrario, es la práctica lo que te convierte en alguien flexible (física y mentalmente…). No es necesaria ninguna condición previa para practicarlo. Lo que sí es importante es escoger el estilo adecuado para nosotros, ¡hay muchos!, desde los más relajantes y restaurativos como el Terapéutico o el Yin Yoga, a los más atléticos como Ashtanga Yoga”, desmiente Panea.

Otra de las afirmaciones que no son ciertas es que no se queman calorías. En este sentido, Panea explica que “si practicas un estilo muy tranquilo puede que no, pero si practicas regularmente clases de Hatha Yoga, Vinyasa Yoga, Power Yoga, Ashtanga o Rocket Yoga tu metabolismo se disparará, ya que no son estilos muy exigentes físicamente, sino que te harán trabajar cada músculo de tu cuerpo (el músculo es lo que quema calorías) e incluso harás ejercicio aeróbico”.

Y por último, la experta recuerda: “Lo más importante no son las posturas, ni siquiera la parte física. Las asanas son sólo uno de los ocho pasos en el camino del Yoga. Es mucho más importante sentir que hacer, el concepto de competición no existe. Si algo te enseña esta disciplina es a conocer y respetar tus límites”.

Yoga terapeútico y consejos para principiantes

“Uno de los elementos claves del Yoga terapéutico es la respiración y la consciencia de las articulaciones del cuerpo a través de movimientos muy suaves que te permiten tomar conciencia de tus dificultades y de cómo ir mejorándolas, siempre bajo una prescripción médica”, explica Campos. Y añade: “Va más dirigido a las dificultades concretas de cada persona, el tipo de ejercicios y respiraciones o relajaciones que se utilicen irán dirigidas a mejorar las limitaciones de las personas”.

En una clase de Yoga terapéutico se utilizan asanas o posturas con un movimiento suave que incluye “una mayor consciencia de tus limitaciones incluyendo distintos tipos de respiración y al final una buena relajación completa, que te permitirá salir de la sesión con una mayor elasticidad y una sensación de paz interior”, según comenta Campos.

Además, el experto aconseja a los principiantes que no se centren en los resultados sino en “aprender a disfrutar de lo que se está realizando”, ya que muchas veces “la exigencia bloquea el placer de realizar la sesión”. Y añade Campos: “La clave no es lograr objetivos sino disfrutar la sesión, crear la comunicación entre tu cuerpo y tu mente y lograr una experiencia”.

En cuanto a la demanda en España cada vez crece más. “Estamos en una época de mucho estrés, de mucha velocidad, en la que no tenemos ningún entorno que nos permita descargar diariamente todas las cargas emocionales y físicas. Cada sesión de Yoga nos permite soltar esas cargas, limpiar tensión emocional y física, para que puedas recobrar tu equilibrio personal”, apunta Campos.

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