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Desde hace unos años es fácil escuchar: aparta los residuos; el plástico va al amarillo; el papel y el cartón, al azul; todo lo de cristal, al verde; recicla que es importante para el medio ambiente. Son frases que calan más en la sociedad. Aunque para muchos pueda resultar perezoso, el reciclaje es imprescindible, ya que gracias a éste se puede recuperar parcial o completamente la materia prima que contiene un producto.

Las botellas de plástico son uno de los productos que más se desechan globalmente al año. En concreto, según un estudio compartido en la página web de Greenpeace, se estima que entre 4,12 y 12,7 millones de toneladas de plástico van a parar a los océanos cada año. En este sentido, Europa es el segundo productor mundial de plástico, con unos 50 millones de toneladas anualmente. De esta cifra, el 40% se destinan a envases, entre los que se encuentran las botellas y sus tapones. Además, se estima que la producción mundial plástica será de 500 millones de toneladas en 2020.

Aprovechar recursos

La explotación irresponsable está matando el planeta y, por ello, debemos aportar nuestro granito de arena. Entre los objetivos de la Unión Europa de cara al 2025 es que todos y cada uno de sus miembros recicle al menos el 50% de los restos municipales. En 2035, será el 65%. Por lo tanto, reciclar sí debe ser indispensable para cualquier ciudadano.

“Desde un punto de vista económico y energético, reciclar es interesante, porque se pueden ahorrar muchísimos recursos. Es decir, en vez de seguir sacando recursos de la Tierra para manufacturar recursos que terminan muy rápido en el cubo de basura podemos reutilizar ese material para poder generar nuevos productos o subproductos de menor valor o, por lo menos, con ello estamos limitando el daño que hacemos al medio ambiente tras extraer recursos”, asegura a “mi herbolario” el director de Ecologing, Nicola Cerantola, director, formador, consultor e investigador en economía circular. Y añade: “Desde una perspectiva energética, podemos ahorrar cantidades que superan más de la mitad e, incluso, hasta un 80%”.

Los tapones y sus botellas por separado

Sin embargo, cuando se trata del reciclaje de los tapones de las botellas de plástico, existen informaciones diversas de cómo debe ser la forma correcta de hacerlo: enroscados a su botella o depositarlos por separado en el contenedor.

Y, es que los problemas que subyacen sobre este tema tienen que ver con que las botellas y sus tapones, la mayoría de las veces están hechos de diferentes tipos de plástico. Al mezclarlos pueden ocasionar trabas durante el reciclado. De ahí, que a menudo escuchemos consejos para separarlos de sus botellas. “Hay nuevas tecnologías capaces de fraccionar los materiales de la forma más eficiente posible”, explica el director de Ecologing, pero “lo ideal es que el tapón se separe porque lo más rentable para el reciclaje es que los diferentes materiales estén divididos para obtener un producto final de mayor calidad”.

Por otro lado, la responsable de Recursos Naturales y Residuos de la ONG Amigos de la Tierra, Alodia Pérez, cree que “los tapones deben fabricarse de manera que no se pierdan en el entorno”. Asimismo, asegura en declaraciones a mi herbolario que el primer objetivo debería ser reducir el uso de botellas de plástico en general. “El plástico de un solo uso está causando serios problemas en océanos y entornos naturales, así como en la salud de la fauna que habita en ellos, por lo que es necesario reducir al mínimo el uso de botellas de usar y tirar. Como alternativas existen las cantimploras y botellas reutilizables que pueden ofrecer el mismo servicio”, destaca.

Mejorar los procesos previos al reciclaje

Alodia Pérez hace hincapié: “Las botellas de plástico que se pongan en el mercado tienen que ser materiales únicos, para facilitar su reciclaje a los niveles máximos posibles. Por ejemplo, las botellas con una decoración en pvc son más difíciles de reciclar y muchas veces terminan en un vertedero o incineradora”.

Para la experta aunque “existe mejor tecnología” en el proceso de reciclaje, “los sistemas de recogida selectiva no están funcionando lo suficientemente bien”.

Lo reitera también Nicola Cerantola, quien considera que lo importante es el trabajo previo. “Las máquinas están preparadas para reciclar, pero existen dos cuestiones importantes: una es tratar de que los residuos lleguen en el estado más puro posible, que no estén mezclados entre sí. Y, por el otro, tratar de que estos materiales sean bastante uniformes, de manera que todos ellos puedan tener un mercado para ser valorizados o terminarán en el mar o en vertederos”, detalla. Por tanto, “lo más recomendable sería diseñar las botellas para que sus partes se separen fácilmente”, añade el experto.

Tapones de plástico que curan

Existen, además, diferentes formas de recogidas de tapones con fines solidarios. De hecho, el ‘virus’ del reciclaje para ayudar a las personas se ha extendido con efectividad.

El caso de Aitana, una niña de 9 años natural de Tarazona (Aragón) que sufría una cardiopatía congénita que sólo podía solucionarse con una reconstrucción del tronco pulmonar, fue uno de los más conocidos en España. Logró someterse a tres operaciones en la ciudad estadounidense de Boston gracias a 1.000 millones de tapones.

El tsunami solidario arrasó no sólo en las redes sociales, sino también en bares, fábricas, colegios, casas particulares, tiendas, etc. De todos los rincones del país, juntaron 1.400.000 kilos de tapones.

La única moraleja de este reportaje es que no se deje de reciclar ni botellas de plástico, ni cartones ni residuos. ¡El planeta se lo agradecerá!

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