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Una de las formas de asegurar la calidad de la alimentación es adquirir productos ecológicos con certificado que lo autentifique ¿Por qué deberíamos alimentar a los niños con productos ecológicos? Sara Muñoz, directora comercial de El Granero Integral, nos lo explica. “Los niños son muy sensibles a los residuos de sustancias nocivas en los alimentos, la polución y los pesticidas. Desde que nace, el organismo del bebé es frágil, no es capaz de degradar eficazmente los tóxicos que pueden llegar con la alimentación y sólo podrá eliminarlos con dificultad. Por esta razón muchos padres prefieren para sus hijos una alimentación de cultivo ecológico controlado. Están convencidos de que es el método de producción que ofrece las mejores garantías, para obtener ingredientes naturales, puros, sin elementos de riesgo de modificación genética y sin añadidos artificiales, respetando el equilibrio natural y conservando el auténtico sabor de los alimentos de cultivo ecológico. Además, se contribuye a la utilización de abonos naturales en el campo, a que se practique la biodiversidad (en lugar del monocultivo), a cambiar el criterio de cantidad por el de calidad, y a seguir el ciclo natural de la agricultura, suelo y medio ambiente”.

Por su parte, Fréderic Milon, gerente de la empresa Ecoaliment, añade que “la creciente aparición de intolerancias y alergias alimenticias están relacionadas en gran parte con la polución ambiental, los residuos fitosanitarios, aditivos y contaminantes alimenticios. Otro grave problema está causado por la presencia de azúcares refinados de asimilación rápida, que provocan hiperglucemia. La presencia de una cantidad elevada de azúcar en los alimentos infantiles puede distorsionar sus costumbres alimenticias”. Por otro lado, recuerda en sus inicios, cuando comenzó a investigar el tema de la alimentación infantil, que realizó un análisis de una papilla de marca muy conocida, en la que aparecieron cinco residuos de pesticidas, entre ellos el famoso DDT, cuyo uso estaba prohibido en Europa desde hacía años.

¿Caros o baratos?
Muchos padres se quejan de que los productos de alimentación infantil ecológicos resultan algo caros. Inmaculada Torrent, licenciada en Química de la empresa Productos Riba, explica que “los productos ecológicos tienen un precio un poco por encima de los convencionales por razones obvias, como es el hecho de no añadir sustancias que preserven el ataque de plantas e insectos a los productos, con lo cual el rendimiento de la cosecha es inferior. No obstante, día tras día, y debido a una economía de escala, el producto ecológico cada vez está llegando a unos precios mucho más competitivos”. Sin embargo, Sara Muñoz plantea otra reflexión. “Es verdad que hay una diferencia de precios entre los alimentos infantiles ecológicos y los convencionales. Pero esto no está tan claro porque, por ejemplo, en farmacias y supermercados hay variedades convencionales que cuestan lo mismo o más. La verdadera pregunta que hay que hacerse es: ¿qué queremos que coman nuestros hijos? ¿Estamos dispuestos a pagar un poco más en los primeros años de vida y a considerar la enorme diferencia de una alimentación convencional y otra ecológica, que a largo plazo es un beneficio para la salud futura del niño?”

En opinión de Fréderic Milon, “un alimento infantil tiene que ser elaborado con productos que sean íntegramente naturales, biológicos y de pureza demostrada. Tratados con un procedimiento físico simple, que adapte estos cereales y leguminosas a las necesidades digestivas de los bebés, pero preservando al máximo la propia fuente nutritiva del alimento, sin tener que aportar sustitutos de síntesis que podrían no actuar de manera tan beneficiosa, al carecer de la matriz natural que favorece o refuerza su asimilación”.

Comer en el colegio
Pero no sólo las empresas y los padres deben concienciarse de los beneficios que conlleva una buena alimentación. Hoy en día, y debido al vertiginoso ritmo de vida de nuestra sociedad, son muchos los niños que se quedan cada día en los comedores escolares. Y tanto los centros educativos, como las diferentes administraciones, tienen que implicarse en procurar que los menús sean más sanos ya que, según un reciente estudio realizado por la Organización de Consumidores, los escolares españoles no cuentan con una alimentación equilibrada. Sara Muñoz expone que “se están dando buenas iniciativas en varias comunidades autónomas como son Euskadi, Andalucía o Cataluña, pero aún queda mucho por recorrer. En Italia, por ejemplo, existen regiones donde casi toda la alimentación en los colegios es ecológica por ley. Si bien en España hay buenas iniciativas son, en general, recientes, limitadas y sin alcance general, que es lo que haría falta”.

Pero no sólo las empresas y los padres deben concienciarse de los beneficios que conlleva una buena alimentación. Hoy en día, y debido al vertiginoso ritmo de vida de nuestra sociedad, son muchos los niños que se quedan cada día en los comedores escolares. Y tanto los centros educativos, como las diferentes administraciones, tienen que implicarse en procurar que los menús sean más sanos ya que, según un reciente estudio realizado por la Organización de Consumidores, los escolares españoles no cuentan con una alimentación equilibrada. Sara Muñoz expone que “se están dando buenas iniciativas en varias comunidades autónomas como son Euskadi, Andalucía o Cataluña, pero aún queda mucho por recorrer. En Italia, por ejemplo, existen regiones donde casi toda la alimentación en los colegios es ecológica por ley. Si bien en España hay buenas iniciativas son, en general, recientes, limitadas y sin alcance general, que es lo que haría falta”.

Mercado español
La situación del mercado de este tipo de productos en España es cada vez más alentadora. Tal y como cuenta Inmaculada Torrent, “aunque el porcentaje de consumidores está sólo entorno al 2-3%, cuando en otros países europeos alcanza cifras del 15%, estos números se ven incrementados año tras año”. Sara Muñoz advierte que “actualmente, las ventas en España de papillas ecológicas representan sólo un 13,1% de su mercado potencial (mercado que está dominado básicamente por dos o tres marcas y casi exclusivamente en el mercado minorista de la tienda dietética y ecológica), por lo que el recorrido es todavía muy amplio. Es evidente, que existe un alto nivel de demanda real no satisfecha y un nicho de mercado por cubrir, a lo que habría que añadir la creciente tendencia, a medio y largo plazo, del consumo de alimentos ecológicos. Esto es así porque el grado de conocimiento del significado de lo que son los alimentos ecológicos está aumentando (basta tan sólo con ver los últimos anuncios en los canales principales de la televisión, y la campaña de promoción que ha iniciado el Ministerio de Agricultura)”. La tendencia creciente al consumo de alimentos infantiles ecológicos es imparable y, aunque en España estamos todavía a la cola de Europa, no somos una excepción a la regla: una alimentación ecológica para nuestros hijos es la mejor manera de invertir en su futuro y en el de nuestro planeta amenazado por el cambio climático.

Por su parte, Fréderic Milon concluye que “las empresas productoras, transformadoras y distribuidoras de productos biológicos son normalmente de tamaño reducido, lo que les permite “mimar” su trabajo”.

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