Sección: Expertos
Publicación: Revista nº 131
“El abordaje integrativo enseña al paciente a ser el protagonista en el mantenimiento de su salud”, Doctor Sergio Mejía Viana, cardiólogo, médico integrativo y presidente del IV Congreso de Sesmi
El doctor Sergio Mejía, reconocido cardiólogo, conectó con la Medicina Integrativa tras una formación en Toxicología Clínica de Metales. Hablamos con él sobre la salud del corazón, entre otros temas, y nos afirma que para prevenir el riesgo cardiovascular hay que controlar el estrés emocional, “un factor de riesgo devastador, en particular para la salud cardiovascular”
Háblenos de su trayectoria profesional.
Licenciado en Medicina por la Universidad CES en Medellín, Colombia. Doctor en Medicina por la Universidad de Navarra y Especialista vía MIR en Cardiología por la Clínica Universitaria de Navarra. Subespecialidad en Cardiología Intervencionista y Flebología. Entré a la visión integrativa tras una formación en Toxicología Clínica de Metales y a partir de ahí hice formaciones en Medicina Ortomolecular, Medicinas Energéticas, Fitoterapia, Ozonoterapia, Terapia neural y Micoterapia. Actualmente me dedico a la práctica clínica integrativa en Málaga, Melilla y Madrid. Soy miembro de varias sociedades científicas de cardiología y de la Sociedad Española de Salud y medicina Integrativa, Sesmi.
¿Cómo define la medicina integrativa?
Es un concepto que va agrupando lo mejor de cada visión de la medicina. Corrientes ancestrales se unen con las corrientes modernas para presentar un concepto novedoso que pretende aportar a la sociedad el concepto de salud desde la prevención eficaz, no siempre farmacológica, intentando encontrar la raíz de la enfermedad y del desequilibrio para perder el miedo a “Sanar”. Este paradigma viene en sustitución del enfoque basado en la abolición del síntoma que, en lugar de sanar, cronifica la enfermedad.
¿Cuál es la finalidad principal del IV Congreso Nacional de Medicina Integrativa?
La finalidad del congreso de una sociedad científica es generar ese espacio de encuentro con los colegas afines, en este caso, profesionales socios o no de SESMI que desarrollamos la práctica de medicina integrativa en España.
Como presidente del IV Congreso Nacional de Medicina Integrativa ¿Qué valoración hace respecto al resultado del mismo?
Ha superado las expectativas de la organización. SESMI es una sociedad en período de expansión. Desde el punto de vista de organización, nos vimos en la obligación de cerrar las inscripciones a más asistentes para no superar el aforo máximo de las salas. También hubo laboratorios patrocinadores con interés en estar que llegaron tarde, cuando ya el espacio físico para la exposición comercial estaba completo. Desde el punto de vista científico, las ponencias fueron de un nivel altísimo gracias a que los ponentes juntan la pasión por la medicina integrativa con el rigor académico y científico.
¿Qué novedades se han presentado durante este IV Congreso?
Me atrevo a decir que para el paradigma médico convencional todo lo que se presentó en el congreso es novedoso. Los talleres precongreso de dieta antiinflamatoria y los secretos para la longevidad, según la sabiduría japonesa Ikigai, chocan con las dietas hospitalarias que te encuentras cuando visitas a un amigo enfermo en cualquier hospital público o privado de nuestro país. El enfoque de ir al origen y no al síntoma es totalmente atípico en la medicina actual. De las mesas redondas me gustaría destacar la de medicina ambiental para preparar el embarazo. Allí se habló del efecto que tienen los metales pesados, los plásticos y todos los tóxicos ambientales en el desarrollo del feto y en las generaciones posteriores. Sorprende pensar que la salud “toxicológica” de la abuela paterna marca el desarrollo epigenético del nieto. Hablar de “Espiritualidad y Medicina” es totalmente rompedor de esquemas. Se habló también de métodos de diagnóstico en medicina integrativa destacando la Biorresonancia, el diagnóstico facial de la medicina china y la cronobiología. En terapéutica se habló de actualidad y aplicaciones prácticas en Acupuntura y Homeopatía. El congreso cerró con una magnífica mesa redonda en la que se juntaron biología y oncología para ponernos al día en ese mundo lleno de complejidad que es el cáncer desde la “simplejidad” propuesta por la Dra. Natalia Eres, oncóloga integrativa con una impresionante formación en su campo.
¿Cuáles son las conclusiones principales?
Que como sociedad científica asumimos el reto de promover y divulgar con lenguaje científico todo aquello que incluye el mundo integrativo u holístico según se prefiera. Que la sociedad tan enferma que vivimos necesita un cambio de paradigma y es ya muy evidente que en la integración de conocimientos ancestrales con las prácticas modernas está la respuesta a muchos interrogantes, siempre que se entienda que el síntoma es el guía que lleva al origen y a la causa, y que la curación es factible.
El lema del congreso ha sido Retos y Futuro en salud Integrativa ¿cuáles son los principales retos?
Mantener un diálogo científico abierto en un entorno cerrado y predispuesto a la farmacología, al síntoma y a la visión materialista del ser humano. El ritmo del futuro lo marcará la sociedad y su apertura a la visión integrativa.
¿Cuál es la hoja de ruta tras el Congreso en cuanto a la medicina integrativa?
Con el apoyo de tres sociedades Europeas de Medicina Integrativa se organiza en Roma un congreso mundial el año que viene. A nivel nacional, la junta de SESMI ha iniciado la búsqueda de sede para el V congreso para el que suena Valencia. Las corrientes científicas avanzan cuando los resultados las avalan y los resultados se viven en el día a día en los profesionales que, de corazón y con vocación de servicio, ejercen esos enfoques de diagnóstico y tratamiento llamados integrativos. Así como ahora hay que buscar “comida ecológica” por la desviación tan tremenda que ha sufrido el sector alimentario, y llegará el momento en que se recupere el nivel de alimentación sana como versión única, así un día la Medicina no tendrá que ser llamada “integrativa” porque será una redundancia.
¿Cree que el abordaje integrativo es el mejor modelo para hacer frente a los retos en el campo de la salud?
Sin duda. Es un modelo inclusivo que, en lugar de levantar barreras o límites, fomenta el uso de lo mejor de las técnicas de diagnóstico y tratamiento. Si se fija, la pregunta usa la palabra “salud” pero a lo que realmente nos referimos cuando usamos este término es a la “enfermedad”. Actualmente los centros de salud son en la práctica centros para enfermos. El campo de la salud no debe ser el hospital ni la consulta médica. El campo de la salud debe ser la escuela, la casa, la mesa en la que comes, el estilo de vida, el control del estrés, la práctica del arte, el aprender a vivir tal y como lo explicaban en el taller precongreso del Ikigai, en el que además de todo esto se nos habló del “propósito de vida” como un pilar fundamental para estar sano mental y físicamente. El abordaje integrativo enseña al paciente a ser el protagonista en el mantenimiento de su salud, en la recuperación de esta cuando se ha perdido y le empodera para que conozca sus debilidades, sus fortalezas y sea capaz de prodigarse una vida larga sin enfermedades. Prevenir no es hacerse un chequeo anual. Prevenir es adoptar un estilo de vida sano.
¿Cómo prevenir el riesgo cardiovascular y cuidar el corazón desde un punto de vista integral?
En primer lugar aprendiendo a controlar el estrés emocional. Mucha gente tira la toalla con la sola propuesta porque se han rendido a la evidencia de que combatir el estrés no es posible y es un factor de riesgo devastador, en particular para la salud cardiovascular. Desde el punto de vista de la enfermedad arterial que lleva al infarto y al ictus, es bueno poner el foco en el endotelio, la capa interna de las arterias. Este endotelio, cuando no funciona bien o cuando es atacado por agentes que lo inflaman, es el que verdaderamente dispara el problema. No es solamente el nivel de colesterol. Hay que evitar la inflamación, evitar los picos de insulina, controlar el ácido úrico, mantener una buena salud de la boca, tener una Microbiota intestinal sana y tener como riesgo la contaminación ambiental. Está más que demostrado que las nano partículas de metales pesados son devastadores para ese endotelio. Cuando consigamos salir de la “colesterolmanía” podremos reducir significativamente la incidencia de esta enfermedad, igual que cuando usemos un enfoque integrativo profundo al manejo de la diabetes.
¿Cómo será la medicina integrativa a medio o largo plazo? ¿Podrá integrarse en el Sistema Nacional de Salud?
Hilando con una respuesta anterior, si se me permite, lo que tenemos actualmente en nuestros países son “sistemas nacionales de enfermedad” o de “tratamiento de la enfermedad”. Una legislación que permite el consumo del gran cancerígeno y que obtiene aranceles por su actividad económica (tabaco), una legislación que permite el consumo de uno de los principales tóxicos conocidos para el ser humano y que se limita a poner etiquetas tipo “bebe responsablemente”; una legislación que permite el uso de colorantes artificiales en los alimentos de consumo humano tal como el colorante E171 (dióxido de titanio, conocido neurotóxico), es una legislación que no vela por la salud de la población. Cuando esto cambie, sin duda se creará un Sistema Nacional de Salud, porque será esta la que promueva. Y entonces, la Medicina Integrativa será la estrategia de elección para ser enseñada en las escuelas y fomentada durante toda la vida del individuo.
¿La medicina integrativa está implantada en otros países?
Es bueno imaginar la “medicina integrativa” como un mar sin orillas. Es el agua que impregna la actividad médica del profesional cuidador y la vida del paciente que necesita cuidado. La medicina integrativa está implantada en quien practica la Ayurveda por ejemplo; La medicina China; El Ikigai Japonés. Pienso que no será una cosa que se implante. Será una consecuencia natural del avance de la consciencia del actualmente denominado “homo sapiens”. La medicina natural integrativa es la que, espontáneamente, practican los animales en su hábitat natural.
Cuéntenos cómo se cuida.
He pasado por épocas de altibajos. Aprendí a fumar en torno a los 20 años. Desde siempre me ha gustado mucho el dulce. Hasta los 30 fui muy deportista. Luego la cosa se puso cuesta arriba y, como cardiólogo convencional de entonces, acudí a la prevención basada en medirme el colesterol y tomar pastillas para la tensión arterial. Cruzando el puente de los 40, carga laboral, asuntos familiares y un manifiesto sobrepeso hicieron sonar las alarmas. Por entonces empezaba a descubrir lo integrativo.
Primero dejé de fumar. Al tercer intento. Luego empecé un periplo por varias dietas hasta que encontré la que se denomina “Dieta Paleo”. Tras una lucha encarnizada con lo dulce y el azúcar, conseguí llevarlos a un rincón en mi vida de donde casi nunca salen.
A día de hoy a mis 57 hago ayuno intermitente 8/16 como práctica diaria, evito el consumo de cereales, lácteos y todo lo que venga de una fábrica. Me mantengo bien hidratado. Disfruto de un buen vino tinto. No paro. Siempre hay algo en marcha. Tengo claro mi propósito de vida y busco una conexión constante con la realidad espiritual en clave de “ahora” bajo cuyo paraguas vivimos estas experiencias humanas. Escucho mucha música y canto cada vez que puedo. Bailo. Voy al campo o a la playa a hacer grounding. Acaricio a mis mascotas. Intento mantener la paz conmigo mismo y con los energúmenos de la carretera. No le temo al insomnio porque me ayuda a conocerme. Me da tiempo conmigo a solas. He aprendido que no merece la pena meterse en batallitas ajenas. Y cuando se me desajusta algo, acudo a alguien con visión integrativa.