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  Noticia del: 05-04-2021

A pesar de que el coronavirus ha sido un bálsamo para la contaminación del planeta, aún queda mucho por hacer. El cambio climático es una de las mayores amenazas a las que nos vemos expuestos, aunque parezca haberse quedado en los últimos puestos de la lista de prioridades de los gobiernos internacionales

Las energías renovables son recursos limpios e inagotables que proporciona la naturaleza por sí misma. El principal beneficio de este tipo de energía es que no producen gases de efecto invernadero ni emisiones que contaminen el planeta, por lo que no afectan al cambio climático.

Dependiendo del recurso natural del que se obtengan pueden ser: eólica, obtenida del viento; la solar, del sol; la hidráulica o hidroeléctrica, de ríos y corrientes de agua dulce; biomasa y biogás, adquirida de materia orgánica; energía geotérmica, se obtiene del interior de la Tierra; mareomotriz, extraída de las mareas; undimotriz u olamotriz, a través de las olas; bioetanol, mediante procesos de fermentación de productos vegetales y el biodiésel, a partir de aceites vegetales.

Según la Agencia Internacional de Energías Renovables, IRENA, si se duplicase la cuota de energías renovables en el panorama energético mundial hasta alcanzar el 32%, en 2030 traería consigo un incremento del 3,7% en el bienestar y el aumento del empleo en el sector hasta más de 24 millones de personas.

En España ya se está trabajando en este tema o así lo ha reflejado el ejecutivo de Pedro Sánchez en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima, que ha fijado como objetivo para el año 2030 que el 74% de la electricidad de España proceda de fuentes renovables (el 100% es el objetivo de cara al año 2050).

Y parece que no van mal encaminados, según la última estadística publicada por la Red Eléctrica de España (REE), correspondiente al mes de diciembre de 2020, destaca que la tecnología eólica se ha convertido en la primera del sistema eléctrico nacional y la fotovoltaica ha superado en 2020 los 10.000 megavatios de potencia instalada.

¿Por qué las renovables son el antídoto?

El sector energético de la Unión Europea (UE) es responsable del 75% de las emisiones de gases de efecto invernadero de la UE. “El carbón, la energía más sucia y el principal motor del cambio climático a nivel mundial, supone una cuarta parte de la producción eléctrica total de la UE, a pesar de que la producción y el consumo de carbón en Europa ha disminuido en las últimas décadas”, explican desde Greenpeace.

En España, según datos oficiales, el peso del CO2 en las emisiones es de más del 80%, y por sectores el principal emisor es el transporte (27%), la industria (19%) y la generación de electricidad (17%), “que ha empezado a perder peso debido al crecimiento de las energías renovables en detrimento del uso del carbón”, como aseguran desde Greenpeace.

“Por tanto dejar de emitir CO2 implica dejar de utilizar combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas natural) para la generación de energía (ya sea para usos térmicos o eléctricos o de cualquier proceso) y sustituirlos por energías renovables. Esto es lo que se ha venido a llamar descarbonizar el sistema energético”, defienden desde Greenpeace.

Transición energética, la solución

Un cambio en el modelo de energía en favor de la energía renovable es clave para enfrentar el cambio climático, y además, según ha analizado en un estudio Greenpeace, “también activa la economía, genera empleos y produce ahorro en los hogares”. En este sentido, la asociación define los tres posibles escenarios en el futuro:

Escenario conservador. Apuntan que refleja la situación en 2030, si se sigue apostando por un compromiso limitado con la reducción de emisiones contaminantes. La electricidad cubriría más del 28% del consumo de energía total y el porcentaje de renovables en la generación eléctrica sería del 29,6%.

Escenario progresivo. La demanda de energía es menor que en el escenario conservador, pero mayor que en el responsable. La electricidad cubriría el 33,5% del consumo de energía total. El porcentaje de renovables en dicha generación eléctrica aumentaría al 67,6%.

Escenario responsable. La demanda energética disminuye considerablemente con respecto a los otros escenarios y se consigue prescindir casi en su totalidad de los combustibles fósiles. La electricidad cubriría el 42,5% del consumo de energía total y abastecería gran parte del consumo de transporte y climatización. El porcentaje de renovables en esta generación eléctrica sería del 94,7%.

En este sentido, los distintos escenarios implican un aumento del porcentaje de renovables utilizados y, destacan que “en el escenario responsable, con un mayor esfuerzo inversor y por lo tanto un impacto muy superior, habría un aumento en la producción de 545.160 millones de euros y la creación de un total de 3.053.163 nuevos empleos ligados a la construcción de nuevas centrales. Esto implicaría un incremento del 22,7% en la producción y del 17,7% en empleo comparado con 2012”.

 

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