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  Noticia del: 19-07-2021

Intoxicaciones alimentarias, estreñimiento, digestiones pesadas, gases o acidez, entre los más comunes

En verano, muchos españoles cambian sus hábitos. Llegan las vacaciones, los viajes, las comidas fuera de casa, los tupperware en la playa y, en general, muchos excesos que no se producen en otras épocas del año. La temperatura y la humedad aumentan durante los meses de verano, lo que incentiva que crezcan gérmenes y toxinas en los alimentos. Por eso, hay que extremar las precauciones a la hora de cocinar y conservar la comida, ya que todos estos cambios pueden afectar a nuestra salud digestiva.

Según explican los expertos las intoxicaciones alimentarias provocadas por patógenos (bacterias, virus...) son los problemas intestinales más comunes durante el verano en España. Especialmente los causados por las bacterias Campylobacter, responsable del 67% de los casos, la Salmonella (un 27%), la Escherichia coli (un 3%) y la Listeria monocyogenes, responsable de aproximadamente un 1%.

La prevención es la clave por lo que los expertos nos dan algunos consejos para ayudarnos a mantener una buena salud digestiva durante los meses de calor.

Lavarse bien las manos

Hay que lavarse bien las manos después de ir al baño, sonarse la nariz, sacar la basura, tocar a un animal o cambiar pañales. Las intoxicaciones se producen cuando los microorganismos llegan a la comida, muchas veces desde las heces. Si vamos al baño y no nos lavamos bien las manos, podemos pasar esos microorganismos a otra persona al tocarla o dejarlos en la comida que estemos cocinando.

Lavar bien las frutas y verduras, especialmente si se van a consumir crudas

Cocinar los alimentos es una forma segura de eliminar cualquier patógeno. Pero si algo se va a consumir crudo (por ejemplo, una fruta), es muy importante lavarlo bien antes. Igualmente, es necesario limpiar los utensilios de cocina que hayan entrado en contacto con la comida cruda.

Cocinar bien los alimentos

Para eliminar completamente los patógenos, hay que asegurarse de que la carne y el pescado queden bien hechos y los huevos tengan la yema totalmente cuajada. Para evitar el anisakis, en concreto, hay que cocinar adecuadamente el pescado durante al menos 2 minutos a más de 60ºC, es decir, que dicha temperatura llegue hasta el centro del producto.

No romper la cadena de frío

Para conservar los alimentos en buenas condiciones, muchos de ellos requieren estar refrigerados o congelados. En verano, es muy importante revisar la temperatura de la nevera y mantenerla por debajo de los 4,4 grados. El congelador, para conservar la mayoría de los alimentos, mejor por debajo de los -18 grados. Por ejemplo, el anisakis requiere congelar el pescado a -20 grados y mantenerlo durante cinco días.

Si la cadena de frío se rompe (por ejemplo, si un producto refrigerado se ha dejado fuera de la nevera), corremos el riesgo de sufrir una intoxicación. Al romper la cadena de frío, comienzan a crecer microorganismos. Hay que tener en cuenta que un producto que ya esté contaminado no tiene por qué sufrir cambios en el olor, el aspecto o el sabor; si se ha roto la cadena de frío, es mejor descartarlo directamente.

No beber agua de ríos, fuentes o arroyos

Las intoxicaciones también pueden deberse a la contaminación del agua. Lo más recomendable es beber siempre agua embotellada y evitar cualquier fuente natural, si no estamos seguros de que sea agua potable. Igualmente, es mejor no echar cubitos de hielo en las bebidas, a no ser que haya total seguridad de que están hechos de agua potable.

Evitar la leche sin pasteurizar

La pasteurización es un proceso térmico que elimina los patógenos de los alimentos. La leche es el producto más conocido que sufre este proceso, aunque hay muchos otros, como la cerveza o los zumos. Si no tenemos la certeza de que un lácteo está pasteurizado, es mejor no consumirlo.

Hacer comidas ligeras y sin prisa

Los atracones y las comidas rápidas son los aliados de los gases y la acidez. Hay que disfrutar de la comida y tomarnos nuestro tiempo, sin prisas y masticando bien. Para evitar la aerofagia, es decir, tragar demasiado aire, no hay que hablar rápido ni gritar durante la comida. Después de una comida copiosa o de ingerir algún alimento que nos haga generar gases (alubias, garbanzos, col...), ayuda tomar cápsulas o infusiones de hinojo, manzanilla o menta.

Llevar una dieta saludable y beber suficientes líquidos

También hay que comer sano en vacaciones. Para evitar el estreñimiento, es importante llevar una dieta rica en fibra (frutas, verduras, cereales...), reducir los alimentos procesados y hacer ejercicio. Asimismo, hay que mantener unos buenos niveles de hidratación y beber agua sin esperar a tener sed.

No beber alcohol

Las bebidas alcohólicas empeoran los síntomas de ciertas enfermedades digestivas, como el síndrome de reflujo gastroesofágico, un problema que sufren 7 de cada 10 personas que suelen tener acidez. Además, el alcohol incrementa la deshidratación, un factor que motiva el estreñimiento.

"Olvidarnos algo fuera de la nevera, con el calor y la humedad de estas fechas, supone un riesgo muy alto de contaminación. Por lo general, las intoxicaciones son enfermedades leves que duran unos pocos días. No obstante, sí que hay infecciones muy graves, sobre todo para personas inmunodeprimidas, niños o ancianos. Por eso, hay que recordar la importancia de proteger los alimentos de las altas temperaturas. Y no hay que olvidar que las vacaciones también pueden pasar factura a nuestro aparato digestivo de una forma menos peligrosa, pero muy molesta, como los gases o la acidez de estómago; siempre hay que comer sin prisas y masticar bien, incluso cuando comemos fuera y con más gente", afirman los expertos.

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