Greenpeace, ante la ola de incendios: claves, declaraciones y demandas
La organización ecologista insiste en la necesidad de gestionar nuestros montes, masas forestales muy vulnerables debido a las olas de calor y sequías agravadas por el cambio climático
La actual crisis climática y de biodiversidad explica la evolución de los incendios hacia episodios más peligrosos, rápidos e incontrolables, ya que es responsable de la subida de las temperaturas, el incremento de olas de calor y del agravamiento de los períodos de sequía, que tienen como resultado la sequedad del suelo. Estamos ante un territorio más caliente, más seco, más inflamable y más abandonado.
La temporada de riesgo de incendios se está ampliando, según la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) y diversas investigaciones, como la última del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que concluye que el número de días con riesgo extremo de incendios ha aumentado en todo el mundo y se ha duplicado en la cuenca mediterránea en los últimos 40 años. Los incendios son una prioridad, lo que debe traducirse en inversión en nuestros montes y en el medio rural, y en que la sociedad en su conjunto perciba los incendios forestales como un problema social y ambiental.
El presidente del Gobierno en su visita ayer a la zona del incendio en Casas de Miravete, en Extremadura, hacía hincapié en la evidencia del cambio climático sobre los incendios. Desde Greenpeace demandamos que ya no es suficiente con dejar claras las evidencias, sino que desde las administraciones deben tomar medidas ligadas a invertir en la prevención; es decir, recursos económicos destinados a nuestros montes y pueblos, campañas de sensibilización y, por supuesto, políticas valientes para la lucha contra el cambio climático que agrava la situación de los incendios de alta intensidad.
Desde Greenpeace enviamos mucho ánimo y fuerza a todos los operativos de los incendios activos, familiares de las personas fallecidas y a las personas afectadas por el fuego.
Demandas principales de Greenpeace:
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La extinción es exitosa pero no resuelve el problema. El 68 % de los incendios se quedan en conato. Los grandes incendios forestales son responsables de la mayor parte de la superficie quemada. Es fundamental invertir en el sector primario y en la gestión forestal de nuestros montes.
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Urge priorizar recursos económicos para incentivar la economía rural de los pueblos, fomentando actividades que generen paisajes fragmentados (mosaico) que ayuden a reducir el riesgo de propagación de grandes incendios forestales.
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Cumplimiento de la normativa. Se necesitan planes preventivos en zonas de alto riesgo como marca la Ley de Montes. Esto no se está cumpliendo. Hay que dotar con recursos a los municipios.
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Cumplimiento de los planes de emergencia en zonas de alto riesgo. No se cumple la Directriz Básica de Protección Civil. Una vez más, hay que dotar con recursos a los municipios.
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Comunicación a la ciudadanía de los planes y exigencia de planes de autoprotección.
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Invertir en crear comunidades organizadas y adaptadas que asuman el riesgo de incendio para prevenirlo y mitigarlo.
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La gestión urbanística no ha tenido ni tiene en cuenta el riesgo de incendio forestal. Existen urbanizaciones, viviendas e infraestructuras en zonas de alto riesgo que son indefendibles. Es necesario prohibir las urbanizaciones en estas zonas.
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Los servicios operativos no son infinitos ni omnipresentes y los incendios de alta intensidad suponen riesgos y peligros añadidos. Es urgente que los operativos de extinción tengan condiciones dignas de trabajo todo el año.