Del "P"aciente al "H"aciente, cómo una sola letra puede significar un cambio tan poderoso
Cada día se pone más de manifiesto que nuestro estilo de vida, hábitos nutricionales, trabajo, nuestra forma de relacionarnos con el entorno… tienen un papel determinante a la hora de mantener, recuperar o perder la salud
La sociedad del bienestar ha hecho que cada vez seamos más cómodos; la tecnología, inventos, menaje del hogar nos facilitan muchas tareas del día a día y nos hacen la vida más sencilla y más confortable. En el tema de salud ha pasado lo mismo; nos hemos acostumbrado a adquirir el rol de paciente, que etimológicamente se define como es una persona quetiene paciencia, es decir, vamos al médico, le contamos lo que nos ocurre y éste a través del diagnóstico pone nombre a nuestra dolencia y nos da una medicación que generalmente se encarga de “tapar” o “enmascarar” los síntomas por los que hemos acudido a fin de que podamos seguir con nuestra vida actual, que en muchos casos es la detonante de lo que nos está sucediendo en cuanto a la salud.
Esto poco a poco debe ir cambiando y deberíamos hacernos responsables de nuestra salud. Cada día se pone más de manifiesto que nuestro estilo de vida, hábitos nutricionales, trabajo, nuestra forma de relacionarnos con el entorno… tienen un papel determinante a la hora de mantener, recuperar o perder la salud. Hasta el momento nadie nos había educado en estos temas pero está surgiendo un nuevo paradigma en el ámbito de la salud que es la prevención; los sistemas de salud pública están colapsados y parece que se están dando cuenta de que la prevención es la mejor arma para descargarlos un poco de tantos pacientes y reducir los enormes gastos que suponen.
El haciente es el que “hace”. Como terapeutas debemos empezar a aconsejar, recomendar y acompañar a las personas que se pongan en nuestras manos a ser partícipes de su propia salud, conversar con ellas y explicarles todo lo que pueden hacer para recuperarse de la enfermedad o desorden que estén sufriendo y por el que nos han venido a consultar. Debemos proporcionales informaciones, dándoles ideas o pautas a mejorar o cambiar y haciéndoles partícipes de su propio proceso de recuperación. El médico o terapeuta no sana a nadie, simplemente acompaña y a través de sus conocimientos acelera el proceso de sanación innata que tiene el organismo, pero esto debe ir acompañado de acciones de la persona para lograr que esta recuperación o resolución del problema que tiene perdure en el tiempo y no se mantenga a base de “parches” farmacológicos o naturales.
La OMS y los sistemas de salud públicos cada vez abogan más por la prevención frente al tratamiento de la enfermedad, ya que es la forma más económica de mantener los sistemas de salud. Evitar que las personas enfermen o intentar que “resuelvan” su enfermedad con meros cambios de hábitos en su día a día es crucial para poder aliviar un poco la congestión que presenta la sanidad pública y para que quien deba ser realmente tratado con fármacos, pruebas de diagnóstico e intervenciones quirúrgicas pueda hacerlo de la forma más rápida posible. Por ejemplo enfermedades como la Diabetes tipo II, Hipertensión, Obesidad, pueden ser resueltas con cambios de hábitos de vida si son tratadas a tiempo y el cuerpo todavía está en un estado de salud suficiente para revertirlas; enfermedades como el Insomnio, Ansiedad y Estrés de igual forma se pueden tratar y controlar haciendo participe a las personas desde diferentes ramas de las terapias, dándoles herramientas para armonizar su sistema nervioso y haciéndoles ver porqué pueden estar manifestándose esos síntomas en su vida.
Debemos cambiar el paradigma actual, emplear el término “haciente” con las personas que tratamos y explicarles el porqué una sola letra y todo lo que esto significa puede implicar tanto para su salud.
Álvaro Ramírez miembro del Observatorio de Acupuntura y MTC de Practitioner’s Register
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