El uso prolongado de pantallas no sólo afecta a la vista: también pasa factura al cuello, los hombros y la mandíbula
El osteópata y socio de Cofenat, Gaby Díaz, explica que adelantar la cabeza frente a la pantalla puede multiplicar por cuatro o cinco la carga que soportan las cervicales.
Pasar horas frente al ordenador o mirando el teléfono móvil suele llevarnos a encoger los hombros, adelantar la cabeza y encorvar la espalda. Una postura mantenida que no sólo afecta a la vista, sino que también puede sobrecargar las cervicales y provocar tensión muscular, dolores de cabeza y molestias en la mandíbula.
En el Día Mundial de la Vista, la Asociación Nacional de Profesionales y Autónomos de las Terapias Naturales (Cofenat) pone el foco en estas consecuencias del uso prolongado de pantallas y en la importancia de cuidar la postura para prevenir su aparición. “Si observamos la postura cuando estamos delante de una pantalla, nos daremos cuenta de que habitualmente acabamos con los hombros encogidos, la cabeza adelantada e inclinada y la espalda con chepa. Por eso, la vista no es lo único que sufre cuando pasamos horas mirando un ordenador o un móvil”, explica Gaby Díaz, osteópata y socio de la asociación.
El experto señala que la cabeza tiene un peso considerable y que, cuando el cuello deja de estar en una posición neutra, ese peso se desplaza hacia delante. Esto puede aumentar cuatro o cinco veces la carga ejercida y sobrecargar las cervicales y la musculatura de los hombros, la espalda y la zona escapular. Además, la tensión acumulada en la base del cráneo puede producir dolores de cabeza y aumentar la tensión mandibular.
La rigidez y las molestias frecuentes que empeoran a medida que avanza la jornada laboral pueden ser señales de que la postura frente a las pantallas no es adecuada. También debe prestarse atención a la necesidad de moverse o estirarse para poder volver a sentirse cómodo.
Para prevenir estas molestias, Díaz recomienda elevar la pantalla hasta situarla a la altura del plano visual, mantener los brazos apoyados para no cargar demasiado los hombros y comprobar que la espalda permanezca recta y bien apoyada. También aconseja vigilar que el cansancio no haga que el cuerpo se vaya encorvando y evitar apretar la mandíbula de manera innecesaria.
El papel de la Osteopatía
En este sentido, Gaby Díaz destaca que la Osteopatía puede abordar el trabajo tensional y nervioso relacionado con los dolores de cabeza y las molestias mandibulares. También
dispone de técnicas que ayudan a estirar y movilizar la musculatura del cuello y los hombros. “La Osteopatía suelta mucha rigidez en la musculatura del cuello y los hombros, descomprime las vértebras cervicales y libera ese peso extra de la cabeza que sentimos y que es tan insidioso”, afirma.
Asimismo, el osteópata señala que esta práctica ayuda a mejorar el equilibrio y la postura corporal, manteniendo el cuerpo más alineado y recto. “En definitiva, la Osteopatía es una aliada perfecta para mejorar nuestros problemas derivados de una mala higiene postural por el uso de pantallas”, concluye Díaz.