Biocop reivindica los beneficios del producto de cultivo biológico en el Día del Nutricionista-Dietista
Mayor calidad nutricional y menor impacto medioambiental, las consecuencias de elegir alimentos cultivados de manera biológica
El 24 de noviembre se celebra el Día Mundial del Nutricionista. Promovido por el Consejo General de Colegios de Dietistas-Nutricionistas de España, CGD-NE y la Academia Española de Nutrición y Dietética, la fecha sirve para dar a conocer la figura del dietista-nutricionista (D-N) y para contribuir a mejorar las prácticas alimentarias de la población. En este sentido, Biocop, compañía dedicada a la producción y distribución de productos biológicos, defiende la importancia de incluir alimentos de gran calidad nutricional en nuestra dieta, algo que no sólo va en beneficio de nuestra salud, si no también la del planeta. Para ello, ha contado con la colaboración de las nutricionistas Lucía Redondo y Gemma Hortet, las cuáles, además, ofrecen las claves para llenar una buena cesta de la compra.
Seleccionar ingredientes con calidad nutricional
“Si hablamos de la calidad nutricional de un alimento ecológico, su contenido en propiedades beneficiosas para nuestra salud es mucho mayor. Una espinaca baby es alta en fitonutrientes y vitaminas, pero si además no contiene ni pesticidas, ni plaguicidas, será aún mejor para nuestro organismo”, apunta Gemma Hortet, antropóloga y nutricionista-dietista especializada en Nutrición energética y cíclica, quién también recuerda que varios estudios avalan esta afirmación. “Cualquier sistema hormonal se puede ver dañado por estos contaminantes ambientales, que pueden causar problemas de tiroides, diabetes u obesidad”, añade.
Por otro lado, Lucía Redondo, Doctora en ciencias y dietista-nutricionista del Instituto Valenciano Digestivo, apunta que hay que preservar al máximo el “sistema inmunitario” de la planta, que viene determinado, en gran parte, por su contenido en compuestos fenólicos. “Cuando te comes una manzana, ésta puede tener más o menos vitamina C, o más o menos cantidad de magnesio. Pero hay algo que, a la práctica, puede repercutir más en nuestra salud: su contenido en antioxidantes”, explica, “Los compuestos fenólicos, que se encuentran en mayor concentración en frutas y hortalizas ecológicas, juegan un papel clave en el control y mejora de la microbiota intestinal, y con ello pueden ayudar a nuestro sistema inmune y nervioso”. Además, consumir alimentos ecológicos permite disminuir la carga de los llamados disruptores endocrinos, compuestos que alteran el sistema hormonal y que, según apunta Redondo, están relacionados con patologías como el cáncer de mama: “Hay estudios que muestran que hay una reducción drástica -de hasta un 90%- en la eliminación por la orina de metabolitos de pesticidas, cuando pasamos de una alimentación convencional a una basada en alimentos ecológicos”.
Las claves para elegir bien
Hay muchos criterios para conseguir una buena elección de los alimentos que introduciremos en nuestra dieta: producto fresco, estacional y de cultivo biológico. Desde Biocop, llevan más de 40 años favoreciendo un consumo responsable con productos sabrosos y saludables, certificados como agricultura ecológica. En este sentido, Lucía Redondo reivindica que “una alimentación sana, empieza en una buena cesta de la compra”. La nutricionista insiste en que una dieta equilibrada debe empezar por frutas, hortalizas y tubérculos de temporada y ecológicos, así como alimentos proteicos de la máxima calidad posible. “Frutos secos, semillas, aceites vírgenes, vinagre y especias, son otros básicos que te ayudarán a alegrar y aliñar tus comidas”, explica.
“Lo ideal es consumir agricultura ecológica biodinámica”, explica Hortet, “son los alimentos que, además de tener en cuenta que el producto sea ecológico, siguen el ritmo de la naturaleza para plantarlo y recogerlo asegurando que tengan un elevado contenido nutricional y energético”. El sello Demeter es uno de los que avala este tipo de agricultura y lo podemos encontrar en marcas como Rapunzel, distribuida por Biocop. “Comer sano y delicioso va aumentar no tan solo nuestra vitalidad, si no también nuestro estado de ánimo”, concluye la nutricionista.