Sección: Alimentacion ecosana Publicación: Revista nº 150
Cómo incorporar bebidas vegetales a la dieta diaria
Las bebidas vegetales son versátiles y nutritivas si se eligen con criterio. Se han popularizado como alternativa a la leche tradicional y ya forman parte del día a día de muchas personas.
En los últimos años, las bebidas vegetales se han consolidado como una opción habitual en la alimentación de muchas personas. Elaboradas a partir de ingredientes de origen vegetal, como cereales, legumbres, semillas y frutos secos, estas bebidas se consumen solas o como acompañamiento en desayunos, cafés y recetas, y son una sustituto a la leche de origen animal. No obstante, las bebidas vegetales no tienen nada que ver con la leche de vaca o de cabra en cuanto a su composición, entre otras diferencias. Estas bebidas representan una alternativa vegana para para personas que quieren cuidarse, con alergia a la proteína de la leche, para aquellos que sufren intolerancia a la lactosa o para quienes llevan una dieta vegana.
Así, ya sea por motivos digestivos, éticos, medioambientales o simplemente por preferencia de sabor, cada vez es mayor el interés de los consumidores por las bebidas de origen vegetal. Por ello, y de igual modo que se ha notado un crecimiento en la demanda, también es cada vez mayor la oferta de bebidas vegetales en supermercados tradicionales, ecotiendas y herbolarios.
¿Sustitutas de la leche?
Sea cual sea el punto de venta, estos alimentos no pueden denominarse comercialmente “leche”. Está prohibido por ley, siendo la única excepción la bebida de almendra. El resto de productos deben llamarse “bebidas vegetales”, y esto es un claro indicativo de que no se trata del mismo alimento.
Las bebidas vegetales pueden resultar muy útiles en muchos casos, pero su formulación es muy diferente a la leche de vaca. En este sentido, desde la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) indican que, como norma general, las bebidas vegetales tienen pocas grasas y normalmente aceptables, menos azúcares que la leche de origen animal, ya sea entera, semidesnatada o desnatada, pero también un menor contenido en proteínas.
Citando a la dietista-nutricionista Patricia Ortega, Elsa Plañxart, Brand Manager de Yosoy, agrega en declaraciones a esta revista “mi herbolario” que, a nivel nutricional, la bebida de soja es la alternativa más completa, ya que su contenido en proteína es el que más se asemeja al de la leche de vaca, especialmente cuando está enriquecida con calcio y vitamina D.
De este modo, no son iguales a la leche, aunque sí son buenas opciones para formar parte de las dietas de todas aquellas personas que, por diferentes motivos, deben o quieren dejar de tomar leche de origen animal. En estos casos, explica Elsa Plañxart, lo realmente importante es hacer una elección adecuada y que estos alimentos formen parte de una dieta variada, capaz de aportar todos los nutrientes que cada cuerpo necesita. “El cambio es totalmente viable siempre que se realice de manera consciente y con criterio”, manifiesta.
Bebidas vegetales para consumo diario
Como se decía, aunque las bebidas vegetales y la leche de vaca no sean lo mismo, según la circunstancia y la persona, las bebidas o la leche de almendra pueden representar una buena elección. En palabras de Elsa Plañxart, algunas opciones como las bebidas de avena o de almendra pueden resultar excelentes para el consumo diario, sobre todo en café o en el desayuno.
Asimismo, la experta de Yosoy asegura que también presentan algunas ventajas con respecto a la leche de vaca. “Suelen tolerarse mejor a nivel digestivo y representan una alternativa muy interesante para personas con intolerancia a la lactosa, digestiones pesadas o sensibilidad gastrointestinal”, afirma.
Cómo introducirlas
Quizá por estas razones, algunas bebidas vegetales, como la horchata o la bebida de soja, se usan desde hace siglos en distintas culturas. Pero lo mejor es que hoy en día las posibilidades son muchas, y más allá de los tipos más famosos (arroz, almendra, avena o soja), también hay otras menos conocidas como bebidas de nuez o de mijo, e incluso combinaciones de varios ingredientes. Con ello, se crean perfiles de sabor y texturas distintos, lo que permite adaptarse a los gustos y necesidades alimenticias de cada consumidor.
Las bebidas vegetales son ahora tan versátiles que se pueden incorporar a la dieta de formas muy variadas. Pueden consumirse solas en el desayuno, añadirse a cafés, tés o batidos, mezclarse con cereales, muesli o copos de avena, o utilizarse como base en recetas de repostería y salsas. También son ideales para preparar cremas, purés o postres saludables, aportando textura y sabor sin recurrir a la leche de origen animal.
La clave, como siempre, está en elegir la opción más adecuada según las necesidades nutricionales y preferencias personales, así como en variar entre diferentes tipos de bebidasvegetales para beneficiarse de la diversidad de nutrientes que ofrecen.
Ingredientes: cuantos menos, mejor
Además, desde la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), recomiendan también elegir aquellas versiones que lleven menos grasas saturadas, sal y azúcares. También hay que optar, dice la OCU, por aquellas que no tienen aditivos.
Existen diferencias tanto en su lista de ingredientes como en su composición nutricional. Por ejemplo, la bebida de avena destaca por su textura cremosa y su sabor suave, mientras que la leche de almendra, especialmente en su versión 0 % azúcares, “resulta ligera, baja en calorías y con un impacto mínimo en la glucosa, lo que la convierte en una opción interesante para quienes buscan estabilidad energética o cuidar su salud metabólica. Por su parte, la bebida de soja sigue siendo la más completa desde el punto de vista nutricional gracias a su mayor aporte proteico. En definitiva, lo que marca la diferencia no es que sea vegetal, sino cómo está formulada: la clave está en elegir versiones sin aditivos ni azúcares añadidos, con listas de ingredientes cortas y fácilmente reconocibles”, afirma Elsa Plañxart.
“En Yosoy contamos con versiones 0% azúcar de avena, almendra y soja, elaboradas con los ingredientes justos y sin ningún tipo de aditivos ni azúcares, lo que facilita un cambio más consciente y saludable”, apunta Elsa Plañxart.