Sección: Ecologia Publicación: Revista nº 139
Reciclar las palas de los aerogeneradores, un gran reto para España
Casi la mitad de las palas de aerogeneradores de España llegarán al término de su vida útil de cara a 2030. El material compuesto con el que están hechas estas piezas es muy difícil de separar y, con ello, de reciclar. Por eso se debe encontrar cuanto antes una solución para que dichos residuos puedan tener una segunda vida y no terminen en los vertederos
A finales de los años noventa, España empezó a instalar los primeros molinos de viento para producir energía eólica. Desde entonces cada vez son más los aerogeneradores que se encuentran repartidos en nuestro territorio y que transforman este tipo de energía en energía eléctrica. Según el Estudio Macroeconómico del Impacto del Sector Eólico en España, realizado por Deloitte para la Asociación Empresarial Eólica (AEE), el sector eólico supuso el 0,5% del PIB en España en el año 2022. Además, generó más de 39.000 puestos de trabajo, permitió ahorrar 6.492 millones en la importación de combustibles fósiles y evitó la emisión de 32 millones de toneladas de CO2. Pero pese a sus beneficios, también tiene desventajas: las palas de los aerogeneradores son muy difíciles de reciclar y producen toneladas de residuos cada año.
Las cifras en España
La vida útil de un aerogenerador ronda los 20 años. En algunos casos, dado que los materiales todavía se encuentran en buen estado, se pueden seguir utilizando hasta llegar a los 25 o los 30 años. No obstante, pasado ese tiempo tienen que ser sustituidos, puesto que repararlos cuesta más dinero que instalar uno nuevo. Ese es precisamente el problema con el que se está encontrando España, pues tal y como se ha mencionado, nuestro país comenzó a instalar los primeros molinos de viento en los años noventa.
Actualmente hay alrededor de 22.000 aerogeneradores repartidos por toda la geografía española. Pero según datos de la AEE, aproximadamente 1.300 tienen más de 25 años y cerca de 8.700 superan los 20. Esto se traduce en que para el año 2030, España tendrá que tomar una importante decisión: extender la vida de sus molinos de viento o llevar a cabo una repotenciación y sustituirlos por otros más modernos.
Cabe apuntar que más o menos el 85% del total del aerogenerador puede reciclarse sin problemas. La mayor parte de su peso corresponde a acero o fundiciones de hierro, dos
materiales que se utilizan para construir la torre o el tren de potencia. También hay hormigón o aluminio. No obstante, las palas están hechas de materiales compuestos (fibra de carbono, resina o fibra de vidrio) que son muy difíciles de separar y, por tanto, de reciclar.
Pese a eso, hasta ahora compensaba usar dichos materiales, puesto que tienen diferentes ventajas. La fibra de vidrio, por ejemplo, era una gran elección por su bajo coste, su fabuloso comportamiento en ambientes corrosivos o su no inflamabilidad, apuntan desde la AEE. Para ampliar el tamaño de las aspas, se empezó a usar la fibra de carbono dado que es más rígida y menos densa que la de vidrio. Pero aunque las tecnologías de reciclaje de estas fibras están algo más desarrolladas, no lo están lo suficiente.
Dada la situación, según explican desde la AEE y el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), entidad dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), España cuenta ya con 43.606 toneladas de residuos eólicos. Pero el problema va en aumento y, según los expertos, en nuestro país se generarán aproximadamente 10.000 toneladas anuales de residuos provenientes de las partes de los aerogeneradores hechas con materiales compuestos de ahora hasta 2030. Según unos análisis recogidos en un informe de la AEE, para ese entonces las palas usadas durante 20 años representarán 173.000 toneladas (el 47% del total) y las que sobrepasen los 25 años, 79.500 (21% del total).
El reciclaje de las palas, un gran desafío para el país
Los expertos aseguran que los materiales con los que están hechos los aerogeneradores no son tóxicos. El problema no es tanto que esas aspas que no pueden reciclarse contaminen el planeta, sino que se conviertan en residuos y vayan a parar a vertederos. No se concibe que una energía renovable genere tales cantidades de desechos y, por eso, encontrar una solución es todo un reto.
Hay empresas que han optado por usar las aspas de los aerogeneradores para crear material urbano como pequeños puentes o muebles de oficina. Pero según los especialistas, esta es solamente una solución a corto plazo que puede llevarse a cabo con pequeñas cantidades de residuos. Por eso, España y también Europa ya han empezado a trabajar para dar una respuesta óptima a esta problemática. De hecho, según un informe de la AEE, en junio del año 2021 se comprometieron a que de cara a 2025 se podrán reutilizar, reciclar o recuperar la totalidad de palas desmanteladas.
En esta línea, en octubre de 2023 el MITECO oficializó la adjudicación de 185,7 millones de euros en ayudas del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Concretamente, esta concesión de subvenciones proviene de los programas de ‘Repotenciación Circular’, enmarcados dentro del plan previamente mencionado y financiados con los fondos europeos Next Generation a 169 proyectos diferentes. Con dichas ayudas se pretende repotenciar los parques eólicos más viejos, modernizar instalaciones hidráulicas y activar las primeras instalaciones de tratamiento y reciclaje de aspas de aerogeneradores.
Cabe señalar que habrá 34 proyectos que se beneficien de las ayudas de la primera línea del programa, la que consiste en la repotenciación eólica. Con ello, apuntan desde el IDAE, se pretende reemplazar 1.205 molinos que han alcanzado el final de su vida útil por 167 aerogeneradores modernos y mucho más eficientes, capaces de producir el doble de energía de la que se genera actualmente. Así, se reducirá en un 86% el número de molinos de viento y con ello, bajará el impacto ambiental.
La tercera línea del programa, con la que se pretende abrir plantas de reciclaje de palas de aerogeneradores, supone una idea pionera en nuestro país. Se beneficiarán de estas ayudas un total de seis expedientes que proponen soluciones novedosas para reciclar estos elementos. Según sus cálculos, entre los seis podrán tratar 18.000 toneladas de media anuales, una cifra que prácticamente dobla a la de residuos que se producirán. Así, no solamente podrán reciclar todos los componentes compuestos de los aerogeneradores, sino que podrán ofrecer este servicio a otros países europeos que también lo necesiten.
Gracias a estas instalaciones, miles de toneladas de palas de molinos recicladas se reintroducirán en la economía, pero dentro de otros sectores como el químico, el metalúrgico, el automovilístico o el de la construcción.