Sección: Ecologia Publicación: Revista nº 140
Viajes sostenibles para cuidar del medio ambiente
Muchas personas optan por viajar en sus días libres, pero esto puede tener un impacto negativo para el planeta. No obstante, son varias las acciones que se pueden llevar a cabo a nivel individual para evitarlo
Muchas personas optan por organizar viajes en sus días libres o vacaciones. Es normal, pues visitar lugares nuevos ayuda a desconectar de la rutina y volver a ella con las pilas recargadas. Sin embargo, ciertas prácticas durante estas escapadas pueden tener un impacto negativo sobre el planeta y dejar una gran huella ecológica. Por eso, lo mejor es optar por el turismo sostenible.
Según ONU Turismo, anteriormente llamada Organización Mundial del Turismo, el turismo sostenible es aquel que tiene totalmente en cuenta los impactos económicos, sociales y medioambientales que se pueden producir sobre el destino en cuestión. Así, cuando una persona viaja de manera sostenible debe, entre otras cosas, favorecer la conservación del patrimonio natural y la biodiversidad del lugar visitado, respetar y conservar su patrimonio cultural y realizar operaciones económicas que beneficien a los locales.
Medios de transporte para un viaje sostenible
Para cumplir con las bases del turismo sostenible citadas por ONU Turismo y, además, contaminar lo menos posible, una de las cosas que se pueden tener en cuenta a la hora de viajar es escoger bien el medio de transporte que va a utilizarse. Es cierto que el simple hecho de viajar supone un impacto negativo para el planeta, pues los medios de transporte, a excepción de la bicicleta, emiten gases tóxicos. No obstante, no todos lo hacen en la misma medida. Por ello, lo mejor es optar por el tren siempre que esto sea posible.
Desde la Agencia Europa del Medio Ambiente apuntan que el tren es el medio de transporte que menos gases emite —14 gramos de dióxido de carbono por kilómetro y pasajero—, seguido de los autobuses, las motocicletas, los coches y las furgonetas. Otra opción es viajar en barco y, de hecho, son cada vez más las personas que se animan a hacer cruceros. Sin embargo, es una de las formas de viajar más contaminantes que existen.
Tanto es así que, según un estudio reciente de Transport & Environment (T&E), los 218 cruceros que atracaron en algún puerto de la Unión Europea durante 2022 emitieron una cantidad de óxidos de azufre igual a la de 1.000 millones de coches. Además de esto, los cruceros contaminan el planeta de muchas otras formas. La quema de combustible emite también gases de efecto invernadero y material particulado. Por otro lado, estos barcos de grandes dimensiones generan muchos residuos tanto sólidos como líquidos. En este sentido, algunos estudios han demostrado que pese a que los cruceros representan menos del 1% de la flota mundial, producen el 25% de los desechos provocados por barcos.
Prácticas sostenibles durante los viajes
Así, desechar la idea de hacer un crucero o moverse en tren siempre que el destino lo permita son dos acciones que se pueden llevar a cabo para viajar de manera más sostenible. Pero además, existen otras acciones que se pueden tener en cuenta para reducir la huella ecológica y cuidar del medio ambiente durante las vacaciones.
Una de ellas, indican desde Greenpeace, es huir de zonas donde haya turismo masivo porque esto daña los ecosistemas y puede tener consecuencias nefastas para el planeta. Por ejemplo, la pérdida de arena en las playas, la acumulación de desechos en zonas verdes o el freno de sedimentos que vayan desde el interior hacia el mar. Además, también recomiendan evitar grandes hoteles o complejos turísticos y hospedarse en un apartamento, hostal, albergue o cualquier otro establecimiento regentado por un local.
Ambas cosas son una apuesta clara por un turismo sostenible, pero según la ONG ambientalista todavía se puede contribuir de más modos a una menor repercusión sobre el planeta a la hora de viajar. Una vez en el destino escogido, por ejemplo, es preferible moverse en transporte público o en bicicleta que alquilar un coche para ir de un lado a otro. Aparte de esto, a la hora de hacer una excursión a la playa o la montaña, lo ideal es llevar envases reutilizables en lugar de otros de usar y tirar.
Por otro lado, un viaje sostenible también es aquel que tiene en cuenta la alimentación. En el caso de tener que cocinar, la opción perfecta es acudir a un mercado de abastos y comprar a los productores locales alimentos de temporada. Siempre que sea posible, se debe descartar la posibilidad de ir a un supermercado y adquirir, por ejemplo, productos envasados o frutas procedentes de otro continente. A la hora de comer fuera, si se quiere practicar un turismo sostenible se deben buscar restaurantes que ofrezcan platos elaborados con frutas, verduras y pescados frescos, de temporada y, a poder ser, ecológicos.
Transformación del turismo en España
Dicho esto, queda claro que con pequeñas decisiones conscientes todas las personas pueden contribuir a dejar una menor huella ecológica al viajar. Simplemente basta con elegir bien la forma de desplazarse, reducir la contaminación en espacios naturales y apoyar a los locales y a su economía. Pero tal es la importancia de viajar de manera sostenible que, aparte de las acciones individuales de cada persona, también el Gobierno trabaja para transformar el turismo en España.
En este sentido, desde el Gobierno se trabaja en la Estrategia de Turismo Sostenible de España 2030. Con ella, explican desde el Ministerio de Industria y Turismo, se pretende impulsar los tres pilares básicos de la sostenibilidad. Según se recoge en su web, estos son el socioeconómico, el medioambiental y el territorial.
De hecho, la estrategia propone un modelo de crecimiento turístico basado en los principios propuestos por ONU Turismo. Preservación de los valores naturales y culturales, beneficio social para afrontar entre otras cosas la despoblación de las zonas rurales y crecimiento socio económico sustentado en la calidad son algunos de ellos.