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Curcuma longa, de nombre común cúrcuma, es una planta herbácea de la familia de las zingiberáceas nativa del suroeste de la India. La cúrcuma es de color naranja, con un potente olor y sabor. Es una de las especias más utilizadas en la gastronomía hindú, siendo uno de los principales ingredientes del popular curry.

La Agencia Europea del Medicamento (EMA por sus siglas en inglés) aprueba su empleo tradicional para incrementar la secreción biliar en el tratamiento de la indigestión: como puede ser sensación de plenitud, flatulencia, así como digestiones lentas. No obstante, y desde hace años, los preparados de cúrcuma enriquecidos en curcumina se vienen utilizando también por su efecto antiinflamatorio.

De hecho, en la actualidad, estas propiedades antiinflamatorias son las que más se están estudiando como un remedio natural a considerar en casos de afecciones articulares y musculares. Se publican cada año un gran número de artículos científicos sobre las propiedades de la curcumina, el principal ingrediente activo de la cúrcuma. Además, destaca por su actividad antioxidante, hepatoprotectora y neuroprotectora.

“Por un lado, la curcumina puede ser beneficiosa en todas las enfermedades que cursan con inflamación como la artrosis, enfermedades inflamatorias intestinales, enfermedades de la piel o daño muscular provocado por el ejercicio físico intenso. Y, por otro lado, tiene propiedades protectoras a nivel hepático y cardiovascular. También se han estudiado los beneficios de la curcumina en la memoria y en enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, con resultados prometedores para determinadas fórmulas en la mejora de la atención, memoria de trabajo, concentración y estado de ánimo”, afirma Anna Paré, farmacéutica, dietista-nutricionista y colaboradora de Laboratoire Optim, especializado en productos de cúrcuma.

Respecto a la evidencia científica de la cúrcuma como agente antiinflamatorio, Anna Paré nos explica que una de las patologías más investigadas es la artrosis, una enfermedad crónica degenerativa que cursa con dolor e inflamación y que repercute en una pérdida de movilidad en las articulaciones. “Estos estudios son muy interesantes porque la curcumina ha demostrado presentar la misma efectividad que los tratamientos clásicos, a base de analgésicos y antiinflamatorios como el ibuprofeno o diclofenaco, en reducir el dolor y la inflamación en artrosis de rodilla. Además, la curcumina no presenta los efectos adversos de estos y gracias a su actividad antioxidante puede retardar la degradación del cartílago y ayudar a frenar la progresión de la artrosis”.

¿Cómo tomarla?

La cúrcuma puede tomarse sola o en combinación con otros ingredientes, ya sean otras plantas medicinales o nutrientes de interés para una determinada situación. “Cuando se combina con otras plantas es interesante buscar sinergias entre ellas. Por ejemplo, señala Paré, en la mejora de la memoria y la concentración la cúrcuma puede combinarse con la bacopa, una planta medicinal con propiedades muy interesantes para la función cognitiva. Pero también podría combinarse con DHA, que es un tipo de grasa de la familia omega 3 muy buena para el cerebro”.

“Teniendo en cuenta que entre un 3 y un 5% del polvo de rizoma de cúrcuma son curcuminoides y que de estos un 70% es curcumina, añade Paré, ya vemos que es mucho más efectivo tomar un suplemento en forma de cápsulas que utilizarla en polvo como especia. Se necesitaría tomar cada día grandes cantidades de polvo para notar sus beneficios”.

Sin embargo, lo más importante con la curcumina es conseguir que llegue a los tejidos diana. Y es que no toda la curcumina que se consume, es absorbida. Al contrario, la curcumina tiene muy mala absorción en el intestino y, además, una vez absorbida es metabolizada rápidamente en el hígado, con lo que deja de ser activa. Por ello, hay fórmulas que mejoran la absorción intestinal y alargan el tiempo que permanece en sangre, para poder alcanzar así los diferentes tejidos.

En muchos casos se combina la cúrcuma con la pimienta negra con el objetivo de mejorar su asimilación. Sin embargo, se ha visto que añadir pimienta negra (o piperina) aumenta la absorción intestinal, pero no el tiempo que la curcumina circula en sangre en su forma activa. También se ha visto que la piperina aumenta la permeabilidad intestinal, por lo que no resulta una buena opción de cara a la integridad de la barrera intestinal. Por ello, existen en el mercado diferentes fórmulas como la curcumina microencapsulada sólido-lípido o componentes patentados de buena absorción con una alta hidrosolubilidad.

¿Cuáles son los beneficios de la cúrcuma?

Para Margo Peinemann, docente de Natura Foundation y terapeuta ortomolecular (según la psiconeuroinmunología clínica), la Curcuma longa es sorprendentemente curativa. La cúrcuma tiene un amplísimo espectro de aplicaciones y posee valor tanto preventivo como terapéutico.

La efectividad de Curcuma longa, afirma, es achacable en gran parte a la presencia de curcuminoides. La curcumina (diferuloilmetano) es el más presente, seguida por la demetoxicurcumina y la bisdemetoxicurcumina. También forman parte de los componentes activos aceites esenciales (turmerona aromática) y el metabolito de la curcumina tetrahidrocurcuminoide (THC). Los curcuminoides son polifenoles liposolubles, y la curcumina, sobre todo, tiene muchas propiedades fisiológicas.

Peinemann nos describe las principales ventajas de los curcuminoides:

• Aumentan la secreción de bilis.
• Estimulan el flujo de bilis al intestino.
• Protegen el hígado (hepatoprotectores) y ayudan a su funcionamiento.
• Aumentan el nivel de glutatión en el hígado.
• Estimulan la actividad de la glutatión S-transferasa en el hígado.
• Favorecen la desintoxicación de sustancias tóxicas.
• Inhiben la agregación plaquetaria.
• Poseen propiedades antibióticas.
• Reducen el nivel de colesterol.
• Tienen propiedades antioxidantes.
• Ejercen un efecto catabólico y metabólico en la absorción de grasas.
• Poseen propiedades antiinflamatorias e inmunomoduladoras.
• Tienen efecto antibacteriano, antiviral y antifúngico.

Contraindicaciones

Margo Peinemann indica que hay que tener cierta precaución con la Curcuma longa en caso de obstrucciones de las vías biliares, cálculos biliares, ictericia obstructiva y cólicos biliares agudos. A altas dosis, la curcumina puede producir cálculos renales en personas con tendencia a sufrirlos. Se recomienda precaución en caso de uso simultáneo de anticoagulantes y AINE. La experta también aclara que “por su influencia en el hígado y su biotransformación, Curcuma longa puede afectar al funcionamiento de medicamentos, como la medicación de quimioterapia. Sobre su uso durante el embarazo y la lactancia no se tienen suficientes datos.

Una dosis demasiado alta puede provocar irritación de la mucosa estomacal y debe ser evitada por pacientes con úlcera gástrica o intestinal. El consumo de altas dosis también puede provocar náuseas y diarrea y aumentar la frecuencia de las deposiciones”.

Redacción mi herbolario

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