Sección: Entrevista
‘La Farmacia del Mar’, nuevo libro de Josefina Llargués
Entrevistamos a Josefina Llargués, licenciada en Psicopedagogia, posgraduada en Psicopatología Clínica y master en Nutrición y Salud, con motivo de su libro recién publicado "La Farmacia del Mar". Cuenta también con una larga trayectoria como naturoterapeuta, escritora y divulgadora
Es autora de más de una decena de libros, cuatro de los cuales han sido galardonados por los Gourmand Cookbook Awards por su contribución al fomento de los hábitos saludables. Acaba de publicar un nuevo libro “La farmacia del mar”, en el que se sumerge en todos los beneficios y utilización de las algas marinas y del agua de mar. (Editado en castellano por Ed.Integral-RBA y en catalán por Viena Edicions).
¿Qué es lo que te ha impulsado a escribir ‘La farmacia del mar’?
En primer lugar, porque desde hace años en casa somos fieles consumidores del agua de mar y de las algas marinas; dos ‘superalimentos’ que cada vez ganan más popularidad entre las personas que se ocupan de su salud, pero todavía desconocidos para un amplio sector de la población. Y, en segundo lugar porque soy una enamorada del mar y de los baños holísticos de mar a lo largo de todo el año. Me encanta pasear descalza por la orilla del mar, respirar la brisa marina, zambullirme en el agua, haga frío o calor, meditar sintiendo el calor del sol invernal sobre la piel…; pequeños pero grandes placeres que tan generosamente nos regala la vida y que nos aportan incontables beneficios para nuestra salud física, mental, emocional y espiritual.
¿Cómo has estructurado el libro?
‘La farmacia del mar’ tiene más de 350 páginas, porque me he emocionado con la lectura de tantos estudios científicos realizados en los últimos años sobre las algas marinas y el agua de mar y no veía el momento de darlo por finalizado. Sin embargo, al margen de los dos primeros capítulos algo más teóricos, dedicados a las propiedades nutricionales y terapéuticas de estos dos magníficos alimentos, creo que lo que lo hace especial es que cuenta con otros dos extensos capítulos prácticos, que incluyen más de 100 recetas y consejos de salud para incorporar las algas marinas y el agua de mar en la alimentación, como fuente natural de nutrientes, así como en el botiquín casero, para tratar pequeñas dolencias o, incluso, incluirlos en productos de cosmética e higiene diaria libres de tóxicos.
¿Qué tienen las algas y el agua de mar que son tan interesantes para la salud?
Con relación a las algas, los numerosos estudios científicos consultados, muchos de los cuales se citan en la bibliografía al final del libro, evidencian que estos organismos humildes, que bailan al ritmo del oleaje de mares y océanos, son parte inseparable del origen de la vida y un soporte vital para el ecosistema marino y para el planeta.
Nos suministran, entre otros, minerales y oligoelementos, que contienen en mayor proporción que las plantas terrestres de cultivo intensivo; proteínas, vitaminas, ácidos grasos poliinsaturados, polifenoles, pigmentos…, así como una interesante cantidad de fibra dietética con actividad prebiótica. Al mismo tiempo, las algas marinas nos aportan ciertos compuestos específicos, como el ácido algínico, con un gran potencial terapéutico y con capacidad para regular el pH del organismo y neutralizar toxinas, dioxinas y metales pesados, o el fucoidano y el laminarano, considerados los principales polisacáridos sulfatados de las algas pardas, a los que la ciencia atribuye actividad inmunomoduladora, antiinflamatoria, antiviral, antialérgica, antioxidante e inhibidora del crecimiento de células tumorales en ciertos tipos de cáncer.
En lo concerniente al agua de mar, Hipócrates ya describía el efecto terapéutico de las curas marinas para tratar distintas enfermedades y en el siglo XVIII, el Dr. Richard Russell animaba a sus pacientes tomar baños de agua de mar y también a beberla, aunque el verdadero reconocimiento nutricional y terapéutico del agua de mar llegó de la mano del francés René Quintón, que dotó a la terapia marina de rigor científico y estableció la similitud entre nuestros fluidos orgánicos y el agua de mar isotónica (9 g de sal/litro). En la actualidad, no hay duda de que el agua de mar, tomada con prudencia y en la forma correcta, es la más remineralizante de las aguas.
No obstante, me gustaría señalar que, como las algas marinas, el agua de mar no es un medicamento; es un alimento que suministra al organismo los minerales y oligoelementos de los que a menudo carece la alimentación actual, ya que las aguas de baja mineralización, los cultivos intensivos y el refinado de los alimentos, incluida la sal común altamente procesada -no la sal marina integral-, nos privan de una alimentación equilibrada y rica nutrientes esenciales. Así pues, el mar no es sólo agua con sal; es un compendio de los elementos de la tabla periódica en perfecto equilibrio, que actúan en el organismo de forma sinérgica y terapéutica cuando nos sumergimos en él, respiramos la brisa marina o la ingerimos por vía oral, ya sea mezclada con el agua de bebida o para cocinar.
Como parte de un estilo de vida saludable, entre otros beneficios y aplicaciones que comento en el libro y, en especial, en el capítulo dedicado al botiquín marino, el agua de mar favorece la remineralización del organismo, previene la osteoporosis y tiene un efecto regenerativo de los huesos; incrementa el rendimiento durante la práctica deportiva, favorece la diuresis y un peso saludable; resulta excelente en el tratamiento de problemas dermatológicos y respiratorios, regula el funcionamiento intestinal, previene las afecciones bucodentales, etc.
¿Cuál es el alga más depurativa?
Todas tienen muchas propiedades, pero las algas pardas en general, tienen una gran capacidad depurativa y, entre otros, actúan positivamente en la prevención de los trastornos derivados de la exposición a las dioxinas. Según un estudio realizado por científicos japoneses, el consumo diario de 5-10 g/día de algas pardas, en especial la wakame, podría prevenir las patologías derivadas de la exposición a estos tóxicos, evitar su absorción y reabsorción gastrointestinal y favorecer la excreción fecal. Mi recomendación, sin embargo, sería que no nos centremos en el consumo de una única alga, sino que vayamos variando para disfrutar de los beneficios de cada una de ellas.
¿Son importantes los mares y océanos para que podamos respirar a pleno pulmón?
Sin lugar a dudas, bosques, selvas, mares y océanos deberían ser una prioridad en la agenda de todo gobierno, pero si tenemos en cuenta que los ecosistemas terrestres producen menos de un 30% del total del oxígeno de la atmósfera y que el 70% restante se origina en el medio marino como subproducto de la fotosíntesis, creo que nadie puede poner en duda que el mundo marino es el verdadero pulmón del planeta; un regalo de la naturaleza que debemos cuidar y preservar, porque… Si el mar no respira, nosotros tampoco.
Teniendo en cuenta que el agua es cada vez un bien más escaso, ¿crees las algas serán las verduras del futuro?
Me gustaría pensar que nunca nos faltará el agua ni el fantástico abanico de verduras que tenemos la suerte de disfrutar en nuestro clima mediterráneo. Sin embargo, no podemos ignorar que, en la actualidad, a raíz de las largas sequías y el calentamiento global, aumentan el número de tierras agrícolas improductivas en muchos lugares del planeta. Si se confirman los pronósticos de la Agencia Europea del Medioambiente (AEMS) y de la OMS, en 2030 el estrés hídrico en España podría afectar al 65% de la población, situación que se agrava en las áreas desérticas del planeta, donde los recursos de agua dulce son extremadamente limitados y no se reponen. Así pues, podría ser que las algas lleguen a convertirse en las verduras del futuro, ya que una vez deshidratadas, se conservan en perfectas condiciones durante mucho tiempo.
¿Qué sugerencias darías a aquellas personas que deseen iniciarse en el consumo de las algas y del agua de mar?
Con relación a las algas marinas, mi sugerencia es que hasta que nuestro paladar no se haya adaptado a su sabor, las añadamos inicialmente a cremas de verduras, sopas, rellenos, gazpachos, gelatinas, compotas de fruta… Lo mejor es empezar por aquellas algas con un sabor más neutro, como el agar-agar, que resulta ideal para espesar mermeladas, compotas y todo tipo de postres o gelatinas dulces o saladas, que requieran una cierta consistencia. La wakame o la arame, por su sabor suave, resultan también muy agradables a cualquier paladar y, una vez hidratadas, puede utilizarse en crudo, formando parte de ensaladas, platos fríos o como ‘topping’ de verduras al vapor, etc., sin exceder los 5 g al día por persona.
En el caso del agua de mar, podemos empezar tomando un vaso de agua tibia con agua de mar en ayunas (3 partes de agua dulce x 1 parte de agua de mar). Nos aportará minerales y limpiará nuestro aparato digestivo. Poco a poco podemos ir incrementando la cantidad, incorporándola también a nuestra cocina diaria, sin exceder la cantidad de 250 ml al día.
En general, tanto las algas marinas como el agua de mar no presentan ningún tipo de contraindicación a las dosis adecuadas. No obstante, si tenemos algún trastorno de salud y su utilización nos genera dudas, es aconsejable realizar la consulta pertinente a nuestro médico o terapeuta cualificado antes de introducir estos alimentos de forma regular en nuestra alimentación.
De todas las algas marinas que comentas en el libro, probablemente la nori sea la más popular en Occidente.
Es cierto, en mi entorno no sé de nadie que no la conozca, ya que a raíz del boom de la cocina asiática en general y de la japonesa en particular, el alga nori ha experimentado una gran demanda en los países occidentales en los últimos años. Pero, gracias a sus propiedades y a su versatilidad en la cocina, la utilización de la nori a nivel gastronómico va mucho más allá de la preparación de los tradicionales maki sushi, pudiendo incorporarse a todo tipo de recetas e incluso utilizarse para preparar un delicioso gomasio de nori para condimentar sopas, ensaladas, verduras al vapor, guisos, bocadillos, etc. Su elaboración es muy sencilla; basta con tostarla ligeramente, molerla junto con semillas de sésamo y un toque de sal marina y envasarla en un bote hermético, para utilizarla cuando deseemos.
A nivel nutricional, la nori nos aporta proteínas vegetales y es una de las más ricas en provitamina A (más del triple que la zanahoria y ocho veces más que las espinacas), favoreciendo la salud ocular y el buen estado de la piel y las mucosas en general.
¿Podrías compartir con los lectores y lectoras de mi herbolario alguna receta de cocina del libro?
¡Por supuesto! Compartiré una que a mí me encanta; fácil de preparar, saciante y buenísima. Se trata de un nituke. El nituke es un método de cocción originario de China para preparar vegetales con mínimas pérdidas nutricionales. Sólo tiene contacto con un fuego suave la primera capa de vegetales; el resto se cocina con el agua que las propias verduras desprenden durante la cocción, de ahí la importancia de cocinarlo a fuego bajo y de procurar no levantar la tapa de olla durante el proceso. ¡Os encantará!
Nituke con wakame
Ingredientes
- 1 tira de alga wakame (entera o troceada)
- 1 cebolla grande cortada en rodajas gruesas
- 2 patatas grandes cortadas en rodajas finas
- 1 zanahoria cortada en bastoncitos
- 1 pimiento rojo cortado en tiras
- 1 berenjena cortada en rodajas gruesas
- 1 calabacín cortado en rodajas gruesas
- 1 coliflor cortada en flores pequeñas
- 100 g de champiñones o shiitake cortados en cuartos
- AOVEE
- Agua de mar para pulverizar (puedes ponerla en una botellita con spray)
Preparación
- Untamos una olla de fondo grueso con aceite y pon la wakame.
- Distribuimos las verduras en la olla por capas, en el mismo orden que figuran en el listado de ingredientes.
- Pulverizamos cada capa con agua de mar.
- Tapamos y cocinamos a fuego bajo, sin remover, unos 20 minutos (el tiempo puede ser superior, en función de si hemos cortado las patatas más o menos gruesas). Para saber el grado de cocción, basta con pinchar con la punta de un cuchillo una rodaja de patata o un bastoncito de zanahoria. Si el cuchillo pasa con facilidad, el resto de verduras estarán también cocinadas.
- Una vez el nituke esté listo, lo volcamos en una bandeja y aliñamos con un hilo de aceite.
Y… ¿alguna de higiene diaria?
Voy a compartir con vosotros mi colutorio preferido. Sencillo, efectivo, económico y respetuoso son nuestra salud y la del planeta.
A mí me encanta utilizar el agua de mar como colutorio, ya sea sola o añadiéndole algún aceite esencial 100% puro. Lo cierto es que, desde hace años, no uso otro colutorio que no sea agua de mar, porque, tanto si disfrutamos de una boca sana como si tenemos algún problema bucodental, el agua de mar para enjuagarnos la boca y hacer gárgaras después de lavarnos los dientes, es una magnífica opción para un perfecto acabado de la higiene de esta delicada e importante área. Una alternativa a los colutorios convencionales, totalmente natural y libre de químicos, que desinflama las encías, previene las caries y el mal aliento, desinfecta la cavidad bucal y nos regala una agradable sensación de boca limpia.
Colutorio con agua de mar y aceites esenciales
Ingredientes
- 250 ml de agua de mar hipertónica (sin diluir; tal y como nos la ofrece el mar)
- Aceites esenciales (elige uno):
- 5 gotas de aceite esencial de laurel (Laurus nobilis) que, en caso de gingivitis o aftas, actuará de forma sinérgica con las propiedades del agua de mar.
- 5 gotas de aceite esencial de árbol del té (Melaleuca alternifolia). Excelente para limpiar la cavidad bucal, por sus propiedades antibacterianas.
Nota:
- Utilizaremos el colutorio en el enjuague final, ya sea solo con agua de mar hipertónica, o añadiéndole el aceite esencial de nuestra elección.
- Si nos sangran habitualmente las encías, habrá que averiguar la causa: problema bucodental, déficit de vitaminas C o K, cepillarnos los dientes demasiado fuerte o con un cepillo excesivamente duro, mala utilización del hilo dental...
¿Actualmente, estás trabajando en algún nuevo libro?
Tengo un nuevo proyecto en mente, pero todavía lo estoy perfilando y, aunque estará también enfocado a la salud y al bienestar, creo que será distinto a los libros que he publicado hasta ahora.