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Hace poco más de un mes, saltó a los medios de comunicación la noticia de que Sanidad reconocía el alto nivel de mercurio en algunas especies de pescados. Esta noticia salió a la luz gracias a Oceana, organización dirigida por Xavier Pastor que se dedica a la conservación marina en Europa. Han tenido que pasar más de cuatro años de litigios y llevar a los tribunales al gobierno español, para que dejara de ocultar a la población el informe, que detallaba la alta concentración de mercurio y otros metales tóxicos, muy superior a la permitida en muestras de las tres especies recogidas en el Atlántico y el Índico. Sin embargo, el informe fue calificado como confidencial y todos los Ejecutivos a lo largo de siete años se negaron a hacerlo público. Medio Ambiente sostiene que el informe era considerado interno, pero en los círculos cercanos a Oceana se dice que, en realidad, se tenía miedo a su impacto en el sector pesquero. El anexo etiquetado como confidencial que se ocultó describía niveles alarmantes de mercurio. Se trata de los análisis de marrajo o cazón, pez espada (emperador) y tintorera. Los niveles de metales en atún rojo, en cambio, son menores, ya que sólo cuatro muestras superaron el límite. En cualquier caso, es increíble que se oculten datos de esta índole, cuando está demostrado que, dependiendo de la cantidad ingerida, puede perjudicar seriamente a la salud del consumidor. El cuerpo absorbe fácilmente el metil mercurio del pescado. Y el metal actúa como una neurotoxina, lo que quiere decir que afecta al cerebro y al sistema nervioso. Los bebés, mujeres embarazadas y los niños pequeños son los más vulnerables a las altas dosis de metil mercurio, porque sus cerebros y sistemas nerviosos todavía están en desarrollo. Aunque queda confusión al respecto, finalmente la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, del Ministerio de Sanidad, redactó la recomendación de que los niños menores de tres años y las embarazadas no comieran ni atún rojo, ni pez espada, tiburón o lucio. Meditando sobre esta noticia, lo primero que te viene a la mente es que parece inaudito que, en plena democracia, se oculten informes que afectan seriamente a la salud de la población. Y, seguidamente, que realmente resulta contradictorio encontrar un sinfín de trabas administrativas para registrar productos dietéticos o suplementos totalmente inocuos y beneficiosos para la salud. Para el Gobierno todos los sectores, especialmente los que están relacionados con la salud, deberían tener la misma consideración, pero en ningún caso, ocultar información, sea positiva o negativa, puesto que el ciudadano tiene derecho a estar informado.
El doctor Joaquín Outón Ruiz, especialista en medicina natural y homeopatía y director médico de la empresa Laboratorios Vital 2000, responderá gustosamente a las consultas recibidas de los visitantes de esta web.
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