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  Noticia del: 13-09-2021

La hoja de ruta para dotar a Europa de una economía más sostenible está marcada. La fecha también: 2030. El Pacto Verde Europeo plantea nuevos horizontes y objetivos en todos los sectores, encaminados a transformar los grandes retos climáticos y medioambientales en oportunidades para todos los ámbitos

Y aquí, con un claro protagonismo, está el sector de la producción ecológica y todos los agentes de su cadena de valor, cuyas contribuciones son imprescindibles para alcanzar las metas propuestas en este Pacto y sus Estrategias centrales, “De la granja a la mesa” y “Biodiversidad”. Estas metas ya son bien conocidas y comentadas, entre ellas, la de alcanzar el 25% de todas las tierras agrícolas europeas dedicadas a la agricultura ecológica; reducir un 50% el uso y riesgo de los plaguicidas químicos, disminuir un 50% las pérdidas de fertilizantes o disminuir el 50% las ventas de antimicrobianos para animales de granja y de acuicultura.

Indudablemente es el sector de la producción ecológica quién debe liderar esta transición como garante, desde sus principios intrínsecos, garante de la consecución del equilibrio entre la naturaleza, los sistemas alimentarios y la biodiversidad, para proteger así la salud y el bienestar de las personas y el planeta. El Plan de Acción para la Agricultura Ecológica, aprobado por la Comisión Europea, puede ser el empuje necesario no solo para la producción sino también para fomentar el consumo ecológico. Pero este Plan se puede ver reducido a una manifestación de buenas intenciones, si no se ve acompañado por el apoyo real de otras grandes políticas agrarias como pasa con la futura Política Agraria Común (PAC).

A finales de junio de 2021, el trílogo (Parlamento, Comisión y Consejo europeos) lanzó el acuerdo de la nueva PAC donde se desinflaron todas las prometidas ambiciones sociales y ambientales sobre las que tanto se ha debatido. De nuevo las pequeñas y medianas fincas familiares y la producción ecológica quedan relegadas ante las grandes corporaciones, aquellas que continúan acaparando tierras y que para nada contribuyen al cuidado del medio rural. Ante esta decepción, queda un fino hilo de esperanza: cada Estado miembro tiene que remitir antes del 31 de diciembre el llamado “Plan Estratégico de la PAC (PEPAC)” en el que puede adaptarse la nueva PAC a la realidad de cada país. Pero parece que en el caso de España, hemos vuelto a perder esta oportunidad.

El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) ha publicado recientemente la propuesta provisional de ecoesquemas (EE) en el marco de la arquitectura medioambiental del PEPAC y tal y cómo se ha planteado, no cabe la posibilidad de apoyar a la producción ecológica a través de este instrumento. Desde la Sociedad Española de Agricultura Ecológica/Agroecología (SEAE) consideramos que hemos vuelto a perder una gran ocasión para todo el sector agrario -ecológico y no ecológico- para que estos EE y en general el PEPAC, apoye debidamente la transición a un sistema agroalimentario saludable, justo y agroecológico. Deben compensarse las contribuciones medioambientales a productores/as ecológicos pero también, apoyar la conversión de aquellos/as que quieren y deben dar el paso. Solo así podremos alcanzar los objetivos planteados por el Pacto Verde Europeo.

En SEAE seguimos trabajando junto a otras entidades y plataformas, como “Por otra PAC” para que sean reconocidas y recompensadas, como se merecen, las prácticas ecológicas que contribuyen a respetar los ciclos y procesos naturales, y protegen el medio natural por su efecto positivo en la estabilidad de los agroecosistemas. Sea como sea, si queremos que el sector siga evolucionando y consolidándose, tenemos que ir por delante de las necesidades y asumir ciertos retos, como buscar la relocalización, aumentando el mercado interno y para ello hemos de trasladar a la población los beneficios individuales y globales que tiene el consumo ecológico o la inclusión de la producción en sistemas de economía circular, dando valor a los subproductos. Y por supuesto el sector no puede quedarse atrás en incorporar las nuevas tecnologías, en especial la digitalización.

Porque queremos construir un mejor futuro y sabemos que en el futuro, la agricultura será ecológica, o no será.

Concha Fabeiro, presidenta la Sociedad Española de Agricultura Ecológica (SEAE)

 

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