Nueva normativa para la cosmética ecológica y natural
La norma en España que dicta qué es y qué no es un producto cosmético ecológico “obvia la realidad del mercado”, según los expertos, en un sector que demanda “concienciación” de la clientela y los grandes productores olvidan resaltar partes del transporte, logística y envasado del producto que deberían tenerse en cuenta a la hora de promocionar una actitud o modelo de negocio más ecológico
Hasta 2019 no había un consenso generalizado, único y específico de lo que era un cosmético de origen natural u orgánico. La cosmética ecológica tiene como pilar fundamental la ausencia de productos químicos potencialmente tóxicos, derivados del petróleo (como los parabenos), aceites de silicona y, además, componentes principales cuyo origen no es solamente natural, sino que en un alto porcentaje provienen de agricultura ecológica. Si bien hay ciertos elementos como los parabenos que no se ha demostrado rigurosa y exhaustivamente que causen peligro para la salud, la cosmética natural utiliza el 'principio de precaución' para prescindir de ellos por si acaso.
Esta es la mayor diferencia respecto a la cosmética convencional. Sustancias no tan agresivas para la piel, menos residuos en el agua, deja respirar la piel ya que no tapona los poros y respetar el manto ácido de la piel.
En Europa hay alrededor de 20 certificaciones de organismos privados que, velando por la seguridad de los consumidores y, por supuesto, el medio ambiente, otorgan sellos ecológicos o naturales. Cada certificado tiene diferentes requisitos. EcoCert, de origen francés, pide que al menos un 95% de los ingredientes procedan de agricultura ecológica, para otorgar el sello homónimo, y un 10% en el caso del sello ‘Cosmética Natural’.
Estandarización de lo ecológico
Otros son BDIH, CosmeBio o Natrue, esta última se basa en las recomendaciones del Consejo de Europa, donde se aclaran qué elementos están prohibidos y qué cantidad de ellos debe proceder de agricultura ecológica. Entonces, con tanta variedad, ¿hay sellos mejores o peores?
La respuesta a esa pregunta está en la nueva norma 16.128 de la Organización Internacional de la Normalización (conocida como ISO) Directrices sobre definiciones técnicas y criterios para ingredientes y productos cosméticos naturales y orgánicos, ya traducida al castellano e implementada por la Asociación Española de Normalización (UNE) y su sociedad AENOR. UNE, antes una entidad pública, actualmente es de titularidad privada. En 2017 fue designada por el entonces Ministerio de Economía, Industria y Competitividad, otrora dirigido por Luis de Guindos, como el organismo nacional de normalización. AENOR es la representante internacional.
Con esto, se concreta el marco de qué productos pueden usarse y cuáles quedarán fuera. ¿Significa esto que el resto de etiquetas y certificados quedan invalidados? No, esta es la normalización internacional global a la que está adscrita AENOR, pero no quiere decir que otras certificaciones como EcoCert dejen de tener peso. Simplemente se usarán otros criterios. Esta información se ampliará en un reportaje en la siguiente edición de mi herbolario, revista nº 117.