Sección: Ecologia Publicación: Revista nº 123
El mundo en llamas: los incendios más devastadores de este verano
Las temperaturas extremas, el cambio climático y algunas irresponsabilidades de los seres humanos han hecho que ardan simultáneamente varias partes del mapamundi, dejando imágenes devastadoras en América del Norte y América del Sur, la meseta del este de África y el norte de la Península Arábiga, la costa mediterránea de Europa y el norte y este de Europa
España ha sido señalada por expertos del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), como punto caliente del cambio climático, ya que la temperatura media en el país ha subido en torno a un grado y medio en las últimas tres décadas, muy por encima de la media europea (0,9 grados) y de la mundial (0,8).
Llevan años advirtiéndonos de las graves consecuencias que el cambio climático tendrá en nuestro planeta. Y a pesar de los esfuerzos de algunos gobiernos y de múltiples organizaciones no gubernamentales por frenar lo que es ya irreparable, las temperaturas extremas, la pérdida de biodiversidad, fauna y flora, y la contaminación son cada vez más evidentes.
Los peores incendios del verano
Los incendios que se han producido en Europa este verano han duplicado la media de los años anteriores. A 10 de agosto, la media de los años anteriores era de más de 165.000 hectáreas (ha) quemadas, mientras que, en la misma fecha de 2021, se ha duplicado la cifra con 329.797 ha. Datos, sin duda, sobrecogedores. Pero no sólo hemos asistido a estos fenómenos en Europa, todos los continentes se han visto afectados. Veamos los más destacados:
- El infierno Dixie, en Estados Unidos. Así han llamado al segundo incendio forestal más grande de California -y el tercero en Estados Unidos- que comenzó el pasado 14 de julio. A 10 de agosto, ya había quemado casi 200.000 ha, según datos del Departamento Forestal y de Protección contra Incendios de California (Cal Fire).
- La isla de Eubea, en Grecia. Alrededor de 1.450 bomberos griegos (más equipos enviados por países europeos como apoyo) tuvieron que hacer frente a cinco focos en el norte de Atenas, en la isla de Eubea, a 200 kilómetros al este de la capital, y a tres fuegos en la península del Peloponeso. Se llegaron a contabilizar hasta 586 incendios activos en ocho días (a 11 de agosto), y se calculaban en 65.000 ha las afectadas, según el Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS).
- Turquía. Casi 200 fuegos fueron declarados en solo una semana, lo que los expertos han calificado como el peor verano de incendios en décadas. Según los bomberos del país que trabajaron en el sofoco de los incendios, se ha quemado más de tres veces el área afectada en un año promedio.
- Sicilia, al sur de Italia. El país europeo registró cerca de un centenar de incendios solo en la primera semana de agosto. Tal fue la situación de Italia, que se vio obligada a declarar el estado de emergencia.
- Siberia, Rusia. La región de Yakutia fue una de las más afectadas. Según la agencia meteorológica rusa Rosguidromet, se quemaron más de 3,4 millones de ha de bosques, incluso en puntos "de difícil acceso y remotos". Por su parte, la agencia espacial estadounidense NASA informó de que el humo de los incendios en Yakutia había "atravesado más de 3.000 km hasta llegar al Polo Norte”, y especificaba que podría ser la primera vez que se documentaba algo así.
- España. El Consejo de Ministros declaró el 24 de agosto zona catastrófica los territorios incendiados en 13 autonomías este verano: Ávila (uno de los peores, ya que registró 22.000 ha quemadas); Castilla y León, Andalucía, Aragón, Canarias, Castilla La Mancha, Cataluña, Comunidad Valenciana, Extremadura, Islas Baleares, La Rioja, Madrid y el Principado de Asturias. Sin contar el fuego en Ávila, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico calcula que las zonas afectadas superan las 500 ha de superficie (contabilizando desde que comenzó 2021 hasta el 15 de agosto). Además, la llegada de la borrasca Filomena el pasado mes de enero de 2021 hizo que se quedaran en los montes muchas ramas y troncos que no han sido recogidos, como consecuencia de la falta de inversión en gestión forestal en nuestro país. Estos “restos” han servido como combustible en muchas zonas afectadas, según los expertos.
La humanidad “indiscutiblemente” responsable
Es “innegable” que la acción del hombre es la responsable de lo que está pasando en el planeta. A esta conclusión ha llegado el que hasta ahora es uno de los trabajos más importantes sobre el impacto del cambio climático. Hablamos del informe del Grupo de Trabajo I del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), titulado Climate Change 2021: The Physical Science Basis (Cambio climático 2021: Bases físicas, en español).
El análisis alerta de que el aumento de temperaturas actual es comparable al del que hasta ahora se considera el periodo más cálido de los últimos 100.000 años, ocurrido hace 6.500 (el llamado máximo climático del Holoceno). Y, en este sentido, se señala a un único responsable: el hombre. La temperatura global es 1,1 grados más alta ahora que en la era preindustrial (1850-1900), y los expertos del IPCC calculan el "factor humano" en 1,07 grados.
¿Hacia dónde vamos?
Según los expertos, vamos hacia más fenómenos meteorológicos extremos y las previsiones asustan: la temperatura media estimada para los próximos 20 años alcanzará o superará los 1,5 °C de calentamiento.
“Si el calentamiento global es de 1,5 °C, habrá más olas de calor, se alargarán las estaciones cálidas y se acortarán las frías, y se alterará la distribución de las precipitaciones, con las consiguientes repercusiones en las inundaciones y las sequías. Con un calentamiento global de 2 °C, los episodios de calor extremo alcanzarán con mayor frecuencia umbrales de tolerancia críticos para la agricultura y la salud”, apunta Petteri Taalas, Secretario General de la Organización Meteorológica Mundial.
Además, Taalas ha explicado que el calor extremo experimentado en esta época estival presenta todas las características de lo que vienen alertando hace años. "En el marco de una severa y extensa ola de calor que afectó a América del Norte, la insólita temperatura de 49,6 °C registrada en la Columbia Británica (Canadá) batió todos los récords anteriores”, asegura.
Los expertos encargados de este informe hablan de otra consecuencia directa que ya se está empezando a ver: el cambio climático está potenciando el ciclo del agua, y esto conlleva a que cada vez serán más intensas las precipitaciones y las inundaciones asociadas a ellas, así como las sequías en otros puntos geográficos.
"Este año, muchos países son testigos de ello. Por ejemplo, solo en el mes de julio, la lluvia caída en Alemania en dos días equivalió a los valores acumulados en dos meses, mientras que en algunas zonas de la provincia de Henan, en el centro de China, las precipitaciones acumuladas en cuatro días superaron la media de todo un año. Esos episodios ocasionaron cientos de víctimas mortales y pérdidas económicas valoradas en muchos millones de dólares", señaló el profesor Taalas.
Medidas urgentes, ¿qué podemos hacer?
Para evitar llegar a ese 1,5 °C de temperatura global, es imprescindible que se lleven a cabo medidas concretas y reales, pero ¿cuáles? Desde Greenpeace dan algunas claves: “Hay que acabar con la dependencia de los combustibles fósiles (gas, petróleo, carbón) y reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero”.
En este sentido, la organización se queja de la insuficiente acción del gobierno español ante la emergencia climática. De hecho, lo ha denunciado junto a otras organizaciones ante el Tribunal Supremo. “En España, la Ley del cambio climático aprobada por el Gobierno no responde a la emergencia climática. Los próximos años son decisivos para evitar los peores impactos del cambio climático. Para ello necesitamos que el Gobierno se comprometa a reducir las emisiones al menos un 55% en 2030 respecto a 1990. Sin embargo, el plan aprobado por el Gobierno (PNIEC) prevé una reducción de sólo el 23%”, apuntan desde Greenpeace.
Por su parte, Miguel Ángel Soto, responsable de las campañas de bosques y empresas y derechos humanos en Greenpeace España y portavoz en incendios forestales, recuperación y seguimiento del Plan España Puede y comportamiento empresarial, asegura que “para prevenir los grandes incendios forestales es clave abordar los problemas estructurales de nuestros paisajes forestales y entender la crisis del territorio (la mal llamada España vaciada), claves en la propagación de grandes incendios”.
Antártida también sufre el cambio climático
La Organización Meteorológica Mundial ha confirmado un nuevo récord de máxima temperatura en la Antártida que llegó el pasado 6 de febrero de 2020 a los 18,3 grados. Tras esto, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) lanzó un comunicado en el que su secretario general, Petteri Taalas, alertaba de que “la Península Antártica es una de las zonas del planeta en la que se registra un ritmo más rápido de calentamiento: casi 3 °C en los últimos 50 años”.