Sección: Legislacion Publicación: Revista nº 150
Hábitos y remedios naturales para prevenir los resfriados en invierno
No existe una cura para el resfriado común pero sí muchos remedios naturales que pueden hacernos sentir mejor más rápido: Fitoterapia, aromaterapia o suplementación oral son algunos de ellos.
El invierno trae consigo bajas temperaturas y mayor humedad, dos factores que aumentan la presencia de virus respiratorios. Durante esta época, es habitual que se multipliquen los resfriados, congestiones y molestias respiratorias. Para combatirlos, hay que potenciar el sistema inmunológico que nos protege frente a las infecciones virales, cuidar la alimentación y el estilo de vida en general. Recurrir a los remedios naturales como la Fitoterapia o la Aromaterapia, ayudan a mejorar la sintomatología y a minimizar el malestar.
José Ramón Llorente, naturópata y presidente de la Asociación Nacional de Profesionales yAutónomos de las Terapias Naturales (COFENAT) en Valencia, explica: “Los virus respiratorios se replican con mayor rapidez y sobreviven más tiempo, por lo que adoptar medidas naturales preventivas resulta esencial. Desde la naturopatía se busca fortalecer lasvías respiratorias, consideradas la primera barrera frente a agentes externos”. Y recomienda:
● Suplementación natural: vitamina C, zinc, betaglucanos y probióticos, fundamentales para reforzar el sistema inmunitario.
● Fitoterapia: plantas como tomillo, eucalipto, jengibre o liquen de Islandia ayudan a aliviar la tos y la congestión.
● Aromaterapia: aceites esenciales de menta, eucalipto o pino en inhalaciones o difusores para descongestionar.
● Hidroterapia: vahos con hierbas medicinales que «limpian y humedecen las vías respiratorias».
● Hábitos saludables: la naturopatía promueve la prevención mediante hábitos saludables y el uso de recursos naturales que fortalecen las defensas frente a virus, bacterias y cambios bruscos de temperatura.
Fitoterapia para aliviar los síntomas más comunes
Tal y como destacan los expertos, con Fitoterapia se pueden prevenir y tratar los síntomas básicos que afectan a las vías altas del aparato respiratorio y que acompañan a los resfriados y constipados comunes, como son la tos, la congestión nasal y las inflamaciones e irritaciones de ojos y garganta.
Para el tratamiento sintomático podemos encontrar en el herbolario muchos preparados naturales basados en plantas, en distintos formatos como son jarabes, gotas, cápsulas o infusiones. Para la tos, los compuestos más comunes son jarabes que contienen plantas medicinales expectorantes y plantas antitusivas, entre las que destacan la altea, la amapola, la malva o el gordolobo pero también se incluyen en esta lista: grindelia, hiedra, eucalipto, regaliz, tomillo, orégano, plantaje, ciprés, hinojo y anís verde, todas ellas ayudan a reducir la tos, a fluidificar la mucosidad y a la expectoración.
Para aliviar la irritación de garganta, el experto de Cofenat recomienda productos en spray o en tableta para disolver en la boca que alivian las molestias de la garganta inflamada e irritada casi al instante y están compuestos por plantas como la altea, la malva, el hielo de aloe, la salvia, la menta, la mirra y el propóleo (que contienen los ingredientes de las plantas que liban las abejas). Del mismo modo, los aceites esenciales, como los de eucalipto, niaouli, lavanda, abeto, mejorana o aladierno de hoja ancha, ayudan a descongestionar la nariz.
Cuando la nariz está tapada y se siente congestión en los bronquios, los vahos de eucalipto siguen siendo una opción para descongestionar. Basta con poner agua a hervir y añadir una cucharada grande de hojas de eucalipto troceadas. Tras realizar los vahos enseguida se notará como la nariz y los bronquios se descongestionan.
Plantas más destacadas
Hay algunas plantas que están presentes en casi todos los preparados para mantener altas a nuestras defensas y combatir los resfriados, según Llorente destacan: la equinácea (Echinacea sp), el pelargonio (Pelargonium sidoides) o el astrágalo (Astragalus membranaceus) porque potencian las defensas frente a los resfriados y la gripe y entorpecen el crecimiento de ciertos virus.
● Equinácea (Echinacea spp.): es una de las plantas más utilizadas para reforzar el sistema inmunitario, ya que potencia las defensas frente a infecciones víricas de las vías respiratorias altas, como los resfriados. Además, presenta actividad antiinflamatoria sobre las mucosas y dificulta el crecimiento de determinados virus. Los preparados de equinácea, cuando se toman al primer síntoma, pueden acortar la duración del catarro y ayudar a prevenir sobreinfecciones.
No obstante, su uso no está recomendado en personas con enfermedades autoinmunes, como esclerosis múltiple o psoriasis, y los pacientes atópicos deben consultar previamente con su médico por el riesgo de reacciones. Tampoco debe emplearse en embarazadas ni en niños menores de 12 años sin supervisión médica. Se comercializa en diferentes formatos, como cápsulas, gotas, jarabes y pastillas para disolver en la boca.
● Pelargonio (Pelargonium sidoides): es otra planta con reconocida acción sobre el sistema inmunitario, ya que aumenta los mecanismos de defensa frente a virus y bacterias. Los preparados elaborados a partir de su raíz han demostrado ser útiles para acortar la evolución de las infecciones respiratorias víricas y para prevenir la sobreinfección bacteriana, responsable de muchas de las complicaciones asociadas al resfriado, como bronquitis, otitis, sinusitis o anginas. Estos productos pueden ser utilizados tanto por adultos como por niños mayores de seis años y, habitualmente, se presentan en forma de gotas.
● Astrágalo (Astragalus membranaceus): posee propiedades inmunoestimulantes y actúa mediante distintos mecanismos: incrementa el número de células madre en la médula ósea y en el tejido linfático, potencia la producción de inmunoglobulinas y estimula la actividad de los macrófagos. Asimismo, favorece la activación de las células T, fundamentales en la inmunidad celular, y de las denominadas células natural killer (NK). Desde el punto de vista de su composición, destacan los polisacáridos, las saponinas y los flavonoides.
Sin embargo, las personas que padecen otras enfermedades deben pedir consejo al profesional antes de ingerir cualquier preparado con plantas medicinales, ya que pueden estar contraindicadas o interaccionar con otros medicamentos.
Dieta equilibrada
Cuando se está enfermo, la alimentación debe ser suave, fácil de digerir y a la vez nutritiva y reconfortante. Es importante continuar consumiendo frutas y verduras y asegurar una correcta hidratación. La sopa de pollo y el pescado, por su contenido en ácidos grasos omega-3 y su efecto antiinflamatorio, pueden contribuir a aliviar síntomas como el dolor de garganta. Asimismo, el zinc presente en las carnes magras y de ave se asocia con una menor duración de los síntomas del resfriado. Los frutos secos aportan también zinc, además de antioxidantes como el selenio y la vitamina E. Algunas setas contienen selenio y se relacionan con efectos antivirales y antibacterianos, propiedades que también se atribuyen al ajo.
La alimentación influye de forma directa en el estado del sistema respiratorio. Según expertos de Cofenat, una dieta rica en frutas, verduras de hoja verde y especias como la cúrcuma o el jengibre “refuerza el sistema inmunológico y protege la mucosa respiratoria”. En esta misma línea, las plantas medicinales aportan beneficios “expectorantes, antiinflamatorios y antimicrobianos”, mientras que los aceites esenciales actúan como “descongestionantes y ayudan a abrir las vías respiratorias”, favoreciendo una respiración más cómoda durante los procesos catarrales.
Se aconseja mantener una dieta equilibrada, rica y variada en frutas y verduras, tanto cocidas como crudas, ya que la diversidad de colores se traduce en una mayor variedad de antioxidantes protectores del organismo. Las bayas y los frutos rojos destacan por su aporte de vitamina C y flavonoides, mientras que las verduras amarillas, naranjas y de hoja verde son ricas en betacaroteno, un antioxidante relevante para la inmunidad de la piel y las mucosas.
También conviene priorizar alimentos como los cereales integrales y las carnes magras, que proporcionan vitaminas del grupo B, aminoácidos, hierro y zinc, nutrientes necesarios para el correcto funcionamiento del sistema inmunológico. Por su parte, el yogur y las bebidas lácteas fermentadas, gracias a sus microorganismos vivos, contribuyen a aumentar la resistencia frente a las infecciones más allá del ámbito intestinal.
Hábitos saludables para evitar los resfriados
Más allá de la alimentación y del uso de plantas medicinales, durante el invierno, la prevención de los resfriados pasa también por la adopción de hábitos cotidianos que refuercen el sistema inmunitario y protegen la salud respiratoria, especialmente durante los meses de invierno. Mantener una hidratación adecuada, realizar ejercicio físico moderado, cuidar el descanso y dormir bien, reducir el estrés y seguir una alimentación rica en nutrientes, así como evitar ambientes contaminados o mal ventilados, son medidas sencillas que contribuyen de forma decisiva a disminuir el riesgo de infección.
El naturópata de Cofenat subraya el valor de los ejercicios respiratorios, ya que ayudan a “mejorar la capacidad pulmonar, estimular sus competencias y reforzar su actividad”, y recuerda que las terapias naturales no solo actúan de forma preventiva, sino que también acompañan la recuperación, facilitando un proceso “más rápido y menos traumático” mediante el uso de la alimentación, las plantas, los aceites y la actividad física adaptada a cada persona.