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Para la mayoría hablar de andropausia y menopausia es hablar del mismo proceso en el hombre y en la mujer. Pero no, no se trata exactamente del mismo proceso; aunque existen similitudes, existen también importantes diferencias. La andropausia y la menopausia son una fase de la vida y del envejecimiento del hombre y de la mujer; pero en el hombre no hay una interrupción definitiva ni total de la producción de sus células sexuales (espermatozoides) y puede seguir siendo fértil hasta edades muy avanzadas. El descenso de la testosterona (principal hormona sexual masculina) se produce de forma gradual a lo largo de muchos años y no de forma brusca como sucede en la mujer con el descenso del estradiol. Y no afecta al 100% de los hombres. Andropausia y menopausia coinciden en que su intensidad y las manifestaciones con las que cursan son muy variables de unas personas a otras y en que los hombres y las mujeres que lo sufren ven deteriorada su calidad de vida.

En los hombres empiezan a disminuir los niveles de testosterona a partir de los 30 años, de forma muy leve y paulatina, en torno a un 1% al año. Siendo a partir de los 45-55 años cuando este descenso de los niveles androgénicos puede ocasionar en los hombres signos y síntomas molestos. Sus manifestaciones abarcan muchos aspectos distintos: descenso del deseo sexual, dificultad para alcanzar y mantener la erección, menor fuerza y volumen de la eyaculación, pérdida de la masa muscular y masa ósea y aumento de la grasa corporal, alteraciones del sueño, alteraciones del carácter y del estado de ánimo, dificultad para la concentración y problemas de memoria….

Pero si hay un problema de salud común a la mayoría de los hombres a partir de la mediana edad, y relacionado con el descenso de los niveles de testosterona, es la hiperplasia benigna de próstata (HBP) que puede estar presente en el 80% de los mayores de 70 años, siendo sintomática en el 40% de los hombres de este grupo de edad.

El crecimiento del tamaño de la próstata provoca una compresión de la uretra a su paso por la próstata ocasionando, a su vez, una serie de síntomas que van apareciendo de forma lenta y progresiva. Los síntomas más frecuentes son: dificultad para empezar a orinar y retraso de la micción, chorro de la orina más fino y menos potente, micción intermitente y/o prolongada, goteo postmiccional, sensación de vaciamiento incompleto, incontinencia por rebosamiento, necesidad de orinar muchas veces, aumento de la micción nocturna y otros.

El desarrollo de los síntomas tiende a empeorar con el tiempo y el pronóstico es impredecible, ya que la HBP puede evolucionar de distintas maneras: desde permanecer estable, hasta debutar de forma aguda con una complicación. Lo que sí provoca es una disminución importante de la calidad de vida del paciente.

Aunque en la actualidad no se puede prevenir la aparición de la HBP, ni los problemas urinarios asociados, los urólogos recomiendan seguir unas pautas para cuidar la salud prostática: mantener un peso corporal adecuado, hacer ejercicio de manera frecuente y llevar una vida sexual activa. Hay que comer sano y equilibrado, evitar el exceso de calorías y las grasas saturadas, nocivas para la próstata y para la salud en general. Es muy interesante consumir alimentos ricos en antioxidantes: frutas, verduras, hortalizas (como el tomate, rico en licopeno)… Hay que evitar o minimizar el consumo de alcohol y dejar de fumar. Se recomienda realizar controles médicos regulares y revisiones urológicas a partir de los 50-55 años, cuando se comience con las primeras molestias.

Ingredientes naturales que pueden ayudar a los hombres a mejorar sus molestias urinario-prostáticas durante la andropausia

Sabal serrulata es una palmera también conocida como Serenoa repens o Saw palmetto, cuyos frutos son ricos en fitosteroles como el beta-sitosterol. Esta planta se ha usado de forma tradicional para mejorar los problemas prostáticos de los hombres. En los estudios científicos realizados se ha observado que Sabal serrulata posee actividad inhibidora de la enzima 5-α-reductasa y actúa disminuyendo la conversión de testosterona a dihidrotestosterona, lo que incide en una disminución del crecimiento prostático. También posee actividad antiproliferativa y antiinflamatoria, siendo estos 3 mecanismos de acción los responsables de la mejoría de la HBP. Al disminuir el tamaño y la inflamación prostática, mejora la dinámica prostática y los síntomas típicos de la HBP, además de la calidad de vida de quienes la padecen.

Pygeum africanum o ciruelo africano es un árbol del que se ha usado su corteza, tradicionalmente en África, para solucionar problemas urinarios. Su corteza contiene gran cantidad de principios activos. Posee el mismo mecanismo de acción que Sabal serrulata, lo que se traduce en una disminución del tamaño de la próstata y de la obstrucción uretral y, por lo tanto, en una mejoría de los síntomas secundarios. Además es capaz de modular la contractilidad de la vejiga mejorando su función.

Otras dos plantas de uso tradicional en problemas prostáticos, que han demostrado en estudios científicos ser de ayuda, son la Ortiga verde y las Pipas de Calabaza. Ambas son ricas en fitosteroles y poseen el mismo mecanismo de acción que Sabal y Pygeum.

La Boswellia serrata, planta protectora de la salud prostática, ayuda a disminuir la producción de compuestos inflamatorios que suelen estar elevados en la HBP, mejorando la inflamación de la próstata y los síntomas secundarios.

El Licopeno, pigmento natural de muchos frutos rojos como el tomate, es un potente antioxidante. Amplia bibliografía científica avala que su consumo se asocia con un menor riesgo de fenómenos oxidativos y de proliferación celular. El Zinc es un mineral que contribuye a la protección de las células frente al daño oxidativo y al mantenimiento de niveles normales de testosterona, además de ser un elemento importante en la composición del líquido prostático. Y la suplementación con Vitamina D se ha relacionado con una reducción del tamaño prostático y de las molestias asociadas.

¡Aprovechemos los beneficios que nos ofrece la naturaleza para mejorar nuestra salud y nuestra calidad de vida!

Sonia Clavería Gracia. Médica de familia. Departamento Técnico de Novadiet. www.novadiet.es

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