Sección: Salud Publicación: Revista nº 140
Las cremas solares, imprescindibles los 365 días del año
Los especialistas recalcan que las cremas de protección deberían usarse los 365 días del año, y deben ser eficaces contra los rayos UVB y los UVA. La labor profesional del profesional es esencial, sobre todo a la hora de aconsejar sobre el empleo adecuado de los protectores solares
Con la llegada del calor aumenta la exposición al sol, y, aunque tomarlo a diario aporta numerosos beneficios al organismo, se deben también tomar precauciones. De ahí que surja la necesidad de emplear cremas solares de forma regular y si son naturales, mucho mejor.
Hay que tener en cuenta varios aspectos a la hora de elegir bien un fotoprotector natural, por ejemplo, que lleve ingredientes 100% naturales y respetuosos con el medio ambiente, que los productos tengan certificación ecológica, el factor de protección solar (SFP) que queremos o necesitamos, el filtro (siempre físico) y los envases (que no contengan productos tóxicos).
Filtros y SPF: Los conocidos como filtros solares no son nada más y nada menos que los ingredientes que incorporan los protectores solares para protegernos del sol, éstos tienen la capacidad de reflejar absorber o dispersar los rayos solares, permitiendo a las personas que los utilizan una mayor exposición al sol. De hecho, esta medición se conoce como factor de protección solar (SPF). En este sentido, el SPF tiene una relación directa con la cantidad de exposición solar que tenemos. Los productos de protección solar normalmente actúan frente a las radiaciones UVB y UVA. Un fotoprotector natural tiene que tener filtros físicos o minerales.
Ingredientes: Además de los filtros minerales, algunos de los ingredientes que se utilizan son derivados de aceites esenciales, esencias florales etc. Entre los ingredientes que debemos evitar están los metales pesados, filtros químicos, pesticidas, fertilizantes o el ácido perfluorooctanoico (más conocido como PFOA), entre otros.
Certificación ecológica. Existen diversas asociaciones como la Asociación de Cosmética Ecológica y Natural de España (ACENE); Cosmebio en Francia o el sello Cosmos, en el ámbito europeo, que garantizan que los productos sean ecológicos. Cabe destacar que estos sellos van dirigidos a productos concretos y no a marcas. Con respecto a los envases, la mayoría de los fabricantes los hacen libres de Bisfenol A (disruptor endocrino).
Beneficios de los fotoprotectores naturales
- Refleja los rayos del sol: “El protector solar ideal bloquea los rayos UV A y B que causan las quemaduras solares, la inmunosupresión y los radicales libres. Seguiría siendo eficaz en la piel durante varias horas y no tiene ingredientes perjudiciales cuando se degradase por los rayos UV. No contiene ingredientes tóxicos ni nanopartículas. Sería preferiblemente un filtro físico con óxido de zinc y dióxido de titanio y mejor aún, solo con óxido de zinc”, explica la doctora Odile Fernández, autora del libro y del blog ‘Mis recetas anticáncer’. En resumen, un fotoprotector solar ecológico perfecto debería tener un filtro de protección solar natural mineral con óxido de zinc no nano, es decir, que no sea menor de 100 nm, sería bueno que fuera un protector orgánico certificado. Fernández aconseja mejor la forma de loción que de aerosol, que no tenga ingredientes tóxicos, pero sí aceites vegetales naturales y el envase debería ser libre de Bisfenol A.
- Resistente al agua: Una de las características que tienen muchos es que son resistentes al agua, es decir, también resisten a la sudoración o al baño. Sin embargo, hay que tener cuidado y ver bien cada cuánto se debe renovar el fotoprotector, el efecto suele durar entre los 30 minutos y los 80.
- Respetuosos con el medio ambiente: Además, otro de los beneficios de los filtros minerales es que no degradan los corales marinos.
- Cuidado y protección de la piel: Al no llevar productos químicos evita enfermedades derivadas de estos, nutren e hidratan la piel de forma natural y no obstruyen los poros de la piel.
- No contaminan y son biodegradables.
- Aptos para pieles sensibles: Al ser 100% naturales, estos fotoprotectores son aptos para toda la familia (aunque siempre debemos leer bien el etiquetado). Muchos de ellos son hipoalergénicos. Algunos fabricantes tienen gamas específicas para niños y bebés.
Fototipos de piel
Lo que determina si una piel se broncea o no es el fototipo; esto es, cómo se adapta cada piel al sol y en qué grado lo hace. Cuanto más baja sea esta capacidad, menos contrarrestarán los efectos de las radiaciones solares en la piel y viceversa. Para determinar el tipo de piel existe la denominada escala de Fitzpatrick, una herramienta para diferenciar las características de cada piel que establece 6 fototipos:
- Fototipo I: personas con la piel muy clara, con cabello pelirrojo, que no se broncea y que presenta quemaduras al exponerse al sol directamente.
- Fototipo II: corresponde a pieles claras, de cabello rubio o castaño claro, que apenas se broncean y que se queman si toman el sol durante escaso tiempo.
- Fototipo III: se caracteriza por cabello castaño y tono de piel intermedio, que se suele poner roja antes de broncearse.
- Fototipo IV: lo tienen personas cuya piel se broncea fácilmente tras la exposición solar y que suele tener el pelo castaño oscuro o moreno. Es el más frecuente en España.
- Fototipo V: es una piel que se quema ocasionalmente, al ser morena, canela o cobriza y cuyo color de cabello es muy oscuro.
- Fototipo VI: corresponde a las pieles negras, que tienen gran resistencia a la exposición a los rayos UVA y no se queman. El cabello también es muy oscuro.
Lo más recomendable: factor 50+
Respecto al índice de protección (Sun Protection Factor), los expertos coinciden: “El más adecuado es el 50+ y, quizá en los meses que no haya tanto sol, podemos recurrir al factor 30”, declara la dermatóloga Paloma Borregón. Así, señalan que “el índice de protección adecuado irá relacionado con el fototipo de nuestra piel y el tiempo que queremos estar expuestos al sol, siendo lo más recomendable utilizar un protector solar de alto espectro SPF50+ y con una UVA superior o Ultra, ya que así estaremos bien protegidos frente a los rayos UVB y UVA. Además, es importante que nuestra loción sea muy resistente al agua”.
La dermatóloga en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, Ana María Molina, también nos diseña su fotoprotector ideal, para los más pulcros: “Debe ser respetuoso con el medio ambiente y no solo en el envase, sino también en la fórmula; tiene que tener una textura que facilite su aplicación; que tenga un SPF elevado, que es la protección frente a UVB, pero que también cuente con protección frente a UVA. Además, debe incluir protección frente a la radiación infrarroja, que es la que nos aporta el calor y protección frente a luz visible, para protegernos frente a la famosa luz azul artificial de las pantallas. Y, por último, un precio asequible, que, con el fin de aplicar la cantidad recomendada de 2 mg/cm2 gastamos varios botes a lo largo del verano”.