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Intolerancias alimentarias, en aumento
El alimento desempeña dos funciones fundamentales e igualmente importantes: satisfacernos y nutrirnos de forma adecuada. Pero irónicamente, ciertos alimentos pueden ocasionar molestias e incluso convertirse en un problema crónico que afecte a la salud. Es cierto que estamos “perdiendo salud” por el consumo de ciertos alimentos, pero la responsabilidad no siempre es del alimento, sino nuestra, ya que debemos cuidar nuestro sistema digestivo.

La intolerancia alimentaria es una enfermedad adquirida. Pero, ¿qué es? Es la reacción desfavorable que la ingesta de ciertos alimentos produce en el organismo. Ocurre a causa de una digestión, metabolización o asimilación deficiente de la comida, lo que ocasiona efectos adversos en el organismo. Nos avisa de que se está produciendo algún desequilibrio y nos pide que tomemos las medidas necesarias para corregirlo.

Y, ¿en qué se diferencia una intolerancia de una alergia alimentaria? En los dos casos, la histamina es la molécula que se libera y que causa esas intolerancias alimentarias. En un proceso alérgico tiene un mecanismo
inmediato y violento, que en algunos casos puede llevar a la muerte. En cambio, en la intolerancia se libera también histamina pero de forma silente, de manera que nos lleva a tener síntomas o enfermedades crónicas.

¿Cómo se manifiesta la intolerancia alimentaria?
Las intolerancias alimentarias pueden estar relacionadas con numerosos problemas de salud, por eso es tan difícil diagnosticarla:
••Trastornos gastrointestinales: síndrome de colon irritable, colitis, estreñimiento
••Trastornos dermatológicos: eczemas, acné, psoriasis, dermatitis atópica
••Trastornos respiratorios: rinitis, asma, dificultad respiratoria
••Trastornos psicológicos: ansiedad, fatiga, depresión, hiperactividad
••Trastornos neurológicos: cefaleas, migraña, mareo, vértigo
••Otros: obesidad, artritis, hipoglucemia, procesos inflamatorios, fibromialgia

Se pueden considerar como reacciones adversas a los alimentos y se manifiestan cuando se dan una o varias de estas tres condiciones:
1. Una digestión incompleta de los alimentos
2. Una permeabilidad intestinal alterada
3. Alteración de la microbiota intestinal

La necesidad de sellar el intestino
Cuando hablamos de permeabilidad intestinal nos referimos al estado del epitelio intestinal, células que recubren el intestino que funcionan tanto para la digestión y absorción de nutrientes como de barrera frente a microorganismos, macromoléculas de la digestión y tóxicos. En este epitelio, las células del intestino (enterocitos) están unidas entre sí mediante las proteínas de uniones estrechas, asegurando la integridad y evitando el paso de sustancias no deseables al torrente sanguíneo. Un intestino con permeabilidad aumentada o síndrome del intestino “agujereado” es la condición que ocurre cuando las proteínas de uniones estrechas desaparecen y se desarrollan espacios entre las células. Estos pequeños espacios permiten que alimentos no
digeridos, toxinas, fármacos y microorganismos, que deberían eliminarse por el tracto digestivo, escapen hacia el torrente sanguíneo, afectando a los diferentes sistemas del cuerpo (inmunitario, hormonal, nervioso, respiratorio, reproductivo)
y causando, entre otras cosas, posibles intolerancias alimentarias.

Por tanto, mejorar esta barrera gastrointestinal es básico para mejorar la salud intestinal. Existen sustancias naturales que, junto a una dieta equilibrada, contribuyen a reparar esta barrera y desinflamar el intestino.

••Polisacáridos vegetales, N-acetilglucosamina y N-acetilcisteína. Los mucílagos polisacarídicos contenidos en sustancias vegetales como el gel de aloe, la corteza de alerce, la raíz de malvavisco y el olmo rojo, tienen la propiedad de formar una capa
protectora sobre la mucosa irritada y contribuyen a la regeneración de las células epiteliales y a reducir la inflamación. Además, los polisacáridos del aloe y los arabinogalactanos del alerce son capaces de fortalecer el sistema immunitario. La N-acetilglucosamina y la N-acetilcisteína también poseen acción antiinflamatoria. ••Glutamina, zinc, betacaroteno y quercetina. Estos cuatro nutrientes son capaces de estimular la producción de proteínas de uniones estrechas y asegurar de este modo
la integridad del epitelio intestinal.
••Vitaminas y minerales que actúen como antioxidantes, controlando los radicales libres producidos en el daño del tejido, y contribuyendo al mantenimiento de la mucosa intestinal y al buen funcionamiento del sistema inmune.

Importancia de la microbiota
En la actualidad se sabe que la microbiota intestinal tiene como principales funciones la prevención de la colonización intestinal por parte de microorganismos oportunistas o patógenos, aumentar la función de barrera de la mucosa intestinal y favorecer la digestión y asimilación de importantes nutrientes. Al digerir los alimentos, las bacterias beneficiosas compiten con los patógenos por los nutrientes y alteran el pH del medio para crear un ambiente desfavorable para los mismos. Otras funciones igualmente importantes son: la fermentación de los carbohidratos y la consecuente formación de ácidos grasos de cadena corta, actuando como fuente de energía de los colonocitos (células que recubren el epitelio del intestino grueso o colon) y su importantísima intervención en la regulación de la respuesta inmune intestinal. Los géneros Lactobacillus y Bifidobacterium son los géneros de bacterias que colonizan en mayor medida el tracto digestivo,es por eso que las cepas de estos dos géneros son las más utilizadas en complementos alimenticios para colonizar y regenerar la microbiota intestinal humana, cuando por diversos motivos ésta se halla alterada, como ocurre en las intolerancias alimentarias.

La necesidad de cuidarse, por dentro y por fuera Las intolerancias alimentarias pueden ocasionar reacciones molestas que, lógicamente, preferiríamos no sufrir. Pero también podemos entenderlas como una oportunidad para responsabilizarnos
de nuestra salud y de nuestro estilo de vida en general. Como decía Hipócrates: “Así como la comida causa enfermedades crónicas, también puede ser la cura más poderosa”.

Paula Saiz de Cos
Dpto. Técnico, Documentación y Formación
de 100% Natural

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